La ruptura entre Elon Musk y Donald Trump ha sido de las más sonadas que se recuerda en la alta política estadounidense. Tras haber sido expulsado del pseudoministerio que Trump fundó para él, el Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE, en sus siglas en inglés), el hombre más rico del mundo ha abierto la caja de los truenos contra la administración. La brecha que ha separado a los dos compañeros de proyecto ha sido la ley estrella de la Casa Blanca, la llamada Big, Beautiful Bill, un macroproyecto que disparará el déficit y la deuda federal a través de un aumento masivo del gasto en seguridad y varias rebajas de impuestos. Tras haber calificado la ley de «desastre», y de alertar que creará «una deuda masiva y destruirá millones de empleos», el CEO de Tesla quiere enfrentarse a los conservadores en la arena política. Con la creación de un nuevo partido político: el America Party.

Musk, cabe decir, ha dejado entrever sus intenciones de fundar una alternativa a los republicanos y los demócratas desde su salida del Departamento. Después de que la ley fiscal de Trump fuese aprobada por ambas cámaras -con especiales dificultades en el Senado, donde perdió el apoyo de tres de sus representantes y tuvo que confiar en el voto de calidad del vicepresidente JD Vance- el multimillonario ha activado en sus redes sociales la nueva maquinaria. «Por un factor de 2 a 1, queréis un nuevo partido político, y lo tendréis. Cuando el objetivo es llevar al país a la ruina con despilfarro económico, vivimos en un sistema de partido único, y no en una democracia», aseguraba en un mensaje en X. Y añadía: «Hoy, el America Party se forma para devolveros la libertad».

El empresario Elon Musk y el presidente de los EE.UU., Donald Trump, en una conferencia en la Casa Blanca / EuropaPress

Musk, bisagra

Según ha declarado en las últimas semanas, la intención de Musk es actuar de bisagra entre las dos formaciones mayoritarias, Republicanos y Demócratas. Especialmente en un momento en que «los márgenes son finos como el filo de una navaja»; y las victorias legislativas se cuentan a menudo por menos de una decena de votos. En un primer momento, el Partido de América no se presentaría en todas las circunscripciones electorales, sino que entraría en la contienda en «un puñado de estados divididos para aprovecharse del poder político» que conserva el magnate tecnológico. «Esto sería suficiente para convertirse en un voto decisivo en leyes contenciosas, asegurando que se respete la voluntad de la gente», escribía en las redes. Queda por ver si el propietario de Twitter cumple su promesa y, en caso afirmativo, si el nuevo partido llega con alguna actividad a las elecciones midterm de 2026, cuando se espera que los demócratas reviertan el resultado legislativo del pasado noviembre. Los analistas locales dudan de la capacidad de Musk de llevar adelante el hipotético proyecto con tanta rapidez, dada la «compleja legislación estatal que tendrá que navegar» para constituir y presentar el America Party.

Ruptura total

Con este anuncio, Musk culmina la separación con la trinchera trumpista del mundo conservador estadounidense. Tras haber sido uno de los aliados más cercanos del presidente, y haber inyectado millones en su campaña, así como en las de otros candidatos afines, la incapacidad de Trump para recortar el déficit fiscal del gobierno federal ha roto el vínculo. Cabe recordar que el sudafricano llegó a acusar al mandatario de formar parte de las listas de Jeffrey Epstein, el malogrado financiero neoyorquino que organizaba macrofiestas sexuales para la alta sociedad del país, a menudo con menores de edad. Finalmente se retractó de estas acusaciones, pero no de su renovada oposición a la administración actual. Para enfrentarse a ella, apuesta por «una fuerza extremadamente concentrada en un lugar preciso del campo de batalla». Queda por ver si, esta vez sí, Musk mantiene su palabra; y cuál es la demanda para una tercera formación en la política mayoritaria de los EE.UU.

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