La cena de estado en la Casa Blanca entre el rey Carlos III de Inglaterra y Donald Trump vivió un momento a medio camino entre la sátira y la tensión. El monarca aprovechó su discurso para referirse a unas declaraciones que el presidente estadounidense hizo el pasado mes de enero en la Cumbre de Davos. En esta intervención, Trump aseguró que los países europeos «hablarían alemán» si no fuera por el papel de Washington en la derrota de la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial.

La respuesta de Carlos III se ha hecho esperar casi cuatro meses, pero tomó completamente por sorpresa al dirigente estadounidense. «Recientemente, comentó, señor presidente, que si no fuera por Estados Unidos, los países europeos hablarían alemán. Me atrevo a decir que, si no fuera por nosotros, ustedes hablarían francés«, ironizó el monarca. Tras las palabras de su invitado, Trump se giró hacia las personas que llenaban la sala buscando complicidad y en una reacción donde se le ve bastante incómodo, como si no terminara de entender si es una broma o no.

La escena recuerda un poco al discurso del primer ministro británico que Hugh Grant hace en la película Love Actually (2003), donde también partiendo de la sátira aprovecha para plantarle un zasca en toda regla al presidente estadounidense que lo acompaña en el atril.

Trump pone a prueba la neutralidad de la corona británica

En su discurso, Trump quiso poner a prueba la neutralidad de la corona británica asegurando que Carlos III está de acuerdo en que Irán nunca puede tener un arma nuclear. «Carlos está de acuerdo conmigo», dijo el presidente estadounidense, celebrando el trabajo realizado en el Medio Oriente y haber «derrotado militarmente al adversario».

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