La justicia italiana deja a Giorgia Meloni sin una de sus políticas estrella en términos de control de la inmigración. Un tribunal de Roma ha declarado ilegal el traslado y reclusión de personas migrantes procedentes de Bangladesh y Egipto a Albania. El tribunal ha dejado sin efecto la medida del ejecutivo ultra de Fratelli D’Italia justificándola argumentando que los países de procedencia «no son seguros». El juez se ha pronunciado pocos días después de que el Palazzo Chigi ordenara fletar un barco militar con 16 solicitantes de asilo llegados a la península. Cabe decir que no es el primer revés que la primera ministra recibe tras esta iniciativa: poco después del traslado, ya se ordenó el retorno de dos menores migrantes presentes entre los retenidos.
El tribunal italiano ha fundamentado su decisión recordando la jurisprudencia establecida por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE). En una sentencia, el judicial comunitario apuntaba que los países miembros no están capacitados, según el derecho de la UE, para designar un tercer país como seguro -o no seguro-. Así, se ha rechazado la orden de detención policial contra las personas migrantes afectadas, cuatro de los 16 trasladados a Albania. Así, sostiene que solo Italia puede garantizar el derecho a la libertad de los reclusos.

Límites a Meloni
Con este revés judicial, Meloni y su ejecutivo pierden una de sus políticas estrella en cuanto a la gestión de los flujos migratorios y la «disuasión de futuras llegadas». Ha sido una medida altamente polémica en la Unión Europea, si bien ha encontrado varios aliados en las altas esferas de Bruselas. Sin ir más lejos, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, declaró a principios de semana su intención de «estudiar el plan italiano» para poner en marcha «nuevas formas» europeas de control de la inmigración.
La primera ministra y líder de Fratelli d’Italia, a raíz de la decisión judicial, ha pasado al ataque contra la oposición de centroizquierda -cabe recordar que su ejecutivo se fundamenta en una mayoría formada con los también ultras de la Lega y los conservadores de Forza Italia-. Para Meloni, la actitud de la oposición -favorable a la sentencia- ha sido una «vergüenza». «Algunos partidos italianos están instando a Europa a sancionar su propio país y sus ciudadanos con el único objetivo de atacar políticamente a este gobierno», declaraba.

