El ejército de Israel atacó el miércoles una torre de control de los cascos azules desplegados en el Líbano. No es el primer ataque de estas características que sufren las fuerzas militares de Naciones Unidas, que continúan en territorio libanés en el marco de la misión de paz UNIFIL, nombre –abreviado– que recibe el dictamen que el Consejo de Seguridad de la ONU publicó en 1978 para garantizar la retirada de las fuerzas israelíes del territorio. La escalada bélica en Oriente Próximo ha sentado en una misma mesa, por primera vez, a los ministros de defensa de las siete principales potencias del mundo, que admiten cierta «preocupación» por los ataques de los últimos días. El G7 también ha reiterado la necesidad de un «alto al fuego» en la región y la «liberación de los rehenes».

Los titulares de defensa del G7, formado por Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón, el Reino Unido y los Estados Unidos, han defendido desde Italia, que este año ocupa la presidencia del grupo, la «importancia del apoyo a la UNIFIL y las fuerzas armadas libanesas en su rol para garantizar la estabilidad y la seguridad del Líbano». El nuevo secretario general de la OTAN, Mark Rutte, y el Alto Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Josep Borrell, también han estado presentes en la reunión. A la salida, el alto mandatario europeo ha destacado, en todo caso, que cualquier cambio o prórroga de la misión espacial en el Líbano depende del Consejo de Seguridad de la ONU. Aun así, Borrell también ha dejado clara la ascendencia del G7 en este tipo de decisiones. «Algunos de los miembros de esta reunión (del G7) también son miembros importantes del Consejo de Seguridad», ha dicho.

Un tanque de los cascos azules en el Líbano | Europa Press / Contacto / Ali Hashisho

El anfitrión del encuentro, el ministro italiano Guido Crosetto, ha confirmado que el G7 no ha hablado concretamente de la misión UNIFIL, pero se ha mostrado partidario de «abrir» un debate sobre si se debe ampliar la presencia de los cascos azules en territorio libanés. «Todas las partes deben respetar la UNIFEL», citando tanto a Israel como a Hezbolá. Los cascos azules son, dice, la «alternativa a la guerra». Sea como sea, Crosetto, que forma parte del partido ultra de la presidenta italiana Giorgia Meloni, no ha augurado un futuro próspero a corto plazo, remarcando la escalada de tensión perpetrada por «dos visiones del mundo diferentes, quizá incompatibles».

Reproches cruzados entre Israel y la ONU

Todo esto llega poco después de los reproches cruzados entre Israel y otros representantes de la ONU. Los Cascos Azules mantienen que algunos ataques de Israel han sido «directos y deliberados». «Una vez más vemos fuego directo y aparentemente deliberado contra una posición de la FINUL», apuntaba días atrás en un escrito la Fuerza Interina de Naciones Unidas en el Líbano (FINUL). La ONU ha avisado que hay cascos azules que han resultado heridos por estos ataques.

Unas acusaciones que niegan en el otro lado del conflicto, que, en cambio, acusan a los soldados de la ONU de proteger a las milicias de Hezbollah. Es más, Israel ha declarado persona no grata al secretario general de la ONU, António Guterres, prohibiéndole incluso la entrada al país. Israel también se exculpa de las consecuencias de sus ataques, remarcando que solicitaron la retirada antes de la invasión terrestre al sur del Líbano.

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