François Bayrou ha perdido la moción de confianza que enfrentaba este lunes y tendrá que presentar la dimisión como primer ministro francés al presidente de la república, un Emmanuel Macron cada vez más cuestionado y que se resiste a convocar elecciones. El líder conservador no ha logrado convencer a los diputados de la oposición –tanto de la izquierda como de la extrema derecha del Frente Nacional– y alarga la lista de mandatarios incapaces de aprobar su plan de presupuestos, que esta vez preveía recortes de hasta 44.000 millones de euros para revertir la elevada deuda pública francesa. Bayrou es el cuarto primer ministro que cae esta legislatura en Francia, el tercero en poco más de un año.
«Quise esta votación y algunos de vosotros, los más numerosos, los más sensatos probablemente, pensaron que era irracional, que era un riesgo demasiado grande. Sin embargo, pienso exactamente lo contrario. El riesgo más grande era no tomar ningún riesgo, dejar que las cosas continuaran sin que nada cambiara», defendió Bayrou en un debate agrio en la cámara legislativa. Sin sorpresas en el resultado final –el mismo Bayrou admitió, desde la tribuna, que la caída del gobierno era «irrevocable»– criticó que Francia entienda el gasto como una «adicción». El mandatario elegido por Macron solo obtuvo 194 votos favorables. 364 diputados votaron en contra del plan económico y 25 se abstuvieron.

Macron queda debilitado
La realidad política del ejecutivo francés choca otra vez con una oposición firme que huele la debilidad de Macron. Durante su intervención, el primer ministro francés acusó a los diputados de la Asamblea Nacional de «ignorar la evidencia» y les advirtió que tienen el poder «de derrocar al gobierno, pero no de derrocar la realidad». «Nuestro país trabaja, cree que se enriquece, pero cada año se empobrece un poco más. Señores diputados, es una hemorragia silenciosa, subterránea, invisible e insoportable», expresó Bayrou.
Si Macron continúa firme en su decisión de no convocar elecciones, tendrá que elegir un nuevo primer ministro. Hasta ahora, el líder francés ha preferido opciones conservadoras que no cuestionen su actividad, pero ahora podría abrirle la puerta a algún líder del Partido Socialista. Recientemente, el líder socialista Olivier Faure declaró en la cadena TF1 que “es hora de que la izquierda gobierne el país”. En todo caso, la prensa francesa especula que Macron también podría decantarse por una opción cercana a la izquierda, pero que no forme parte del Partido Socialista.

