El cronista cultural de Barcelona y escritor Joan de Sagarra ha muerto a los 86 años en un centro sociosanitario de la capital catalana. Nacido en París en 1939 e hijo del reconocido poeta y dramaturgo catalán Josep Maria de Sagarra, fue una de las grandes plumas del periodismo barcelonés de la segunda mitad del siglo XX. Joan de Sagarra ganó mucha popularidad gracias a su columna en el diario La Vanguardia, pero también publicó en otros medios de referencia como Tele/eXpres, El País y el semanario El Temps, entre otros. Su estilo irónico lo convirtió en un observador ácido y preciso de la sociedad catalana.

Formado en el Institut d’Estudis Teatrals de la Sorbona de París, decidió mudarse a Barcelona para dedicarse al periodismo local. A él se le atribuye el concepto de la Gauche Divine, el movimiento de intelectuales y artistas de izquierda, la mayoría procedentes de la burguesía y las clases acomodadas de la capital catalana, que surgió en torno a la discoteca Bocaccio durante la década de los 60 y principios de los 70. Sagarra pudo retratar al grupo desde dentro, como cronista y como participante del movimiento.

El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, ha sido de los primeros en reaccionar y ha lamentado su muerte. «Sus crónicas periodísticas con un estilo personalísimo en los principales diarios del país, sus libros, su visión afilada e irónica de la vida, su sabiduría y su amplio bagaje cultural forman un corpus creativo único para conocer la Cataluña contemporánea», ha destacado en un mensaje en la red social X.

Una trayectoria larga y muy premiada

Durante su larga trayectoria, recibió numerosos galardones, como el premio Ciutat de Barcelona, que le otorgaron en 1998 como reconocimiento a su labor como crítico teatral y cronista. El jurado del galardón destacó sus «apasionadas crónicas de la vida cultural barcelonesa», así como el establecimiento de «vínculos culturales entre Barcelona y las principales ciudades del entorno cultural europeo», como París, Roma o Nápoles, a través de sus artículos y crónicas, «siguiendo una tradición periodística muy arraigada en la ciudad». También recibió el título de Oficial de las Artes y las Letras (2006), el Premio Nacional de Periodismo (2008) y la Medalla de Oro al Mérito Cultural (2008), que otorga el Ayuntamiento de Barcelona. En 2013 ganó el Premio José Luis Giménez-Frontín, concedido por la Asociación Colegial de Escritores de Cataluña (ACEC).

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