Agnès Marquès (Barcelona, 1979) regresa a la ficción con La segona vida de Ginebra Vern (Columna) que le ha hecho ganar la 46ª edición del Premio Ramon Llull. La periodista de Catalunya Ràdio intuía que una historia de venganza podía ser un buen preámbulo para un libro y ha encontrado un caso salvaje que le ha dado mucho juego. El Món la entrevista para analizar la crítica al periodismo que se hace en este texto con la culpa y el deseo de redención como dos de los temas principales. 

Buscaba una historia de venganza para el libro y terminó encontrando el anuncio que había publicado, en un diario local, una americana que felicitaba al marido por haber dejado embarazada a la amante. ¿Cómo ha sido el proceso de partir de esta historia real a una novela?

Yo buscaba referencias literarias para documentarme y alguna historia potente. Y, un día, en Internet encontré esta que lo tenía todo porque también tocaba el mundo del periodismo teniendo en cuenta que la encontré gracias a una noticia clickbait que se titulaba con algo así como La brutal venganza de una mujer en un pueblo de Texas. La mujer que escribía el anuncio estaba haciendo un escarnio público a su pareja y a su amante, pero ella también se ponía en el ojo del huracán. El periodismo, el ingrediente del escarnio público, que fuera un hecho real… 

Agnès Marquès, periodista. Barcelona 24.02.2026 | Mireia Comas
Agnès Marquès presenta una nueva novela | Mireia Comas

Que una noticia se haga viral permite que también le pueda llegar este drama a usted, que no los conocía, a miles de kilómetros de distancia.

Que se rompiera la intimidad de estas tres personas de esta manera… Sí, me planteé si realmente tenía derecho a haberme enterado de algo tan íntimo. Y la cosa es que, después, busqué la noticia en redes y vi que había sido muy viral y que la gente se había posicionado muchísimo. En seguida todos estaban a favor de la mujer que había puesto el anuncio del escarnio y dije, ostras, vaya con el espíritu vengativo que tenemos… Creo que todos tenemos, en algún momento de rabia, eso de desear que le pase algo malo a las personas que te han hecho daño. Después no hacemos nada, o la inmensa mayoría creo que no hace nada, pero en cambio sí hay gente que cruza esa línea.

La protagonista del libro es la periodista, en este caso, en lugar de la chica que escribe el anuncio. ¿Por qué hacerlo así, para sentirse más identificada?

Era un lugar desde donde contar la historia y, sobre todo, porque el anuncio también me provocó un debate sobre si la noticia sería cierta o no. Solo en uno de todos los artículos que leí mencionaba la fecha y el medio donde se había publicado originalmente el anuncio. El resto de artículos solo llevaban una captura del anuncio sin ninguna otra referencia. Este conflicto era muy interesante, ya que me permitía hablar de este tipo de noticias que se hacen rápidamente, que pasan por periodismo y, al final, no tienen nada de la práctica habitual original de lo que debe ser el periodismo. Pensé que podía ser un buen conflicto también para la protagonista, aunque este punto de partida acaba volando hacia otros lugares, hacia relatos personales que poco tienen que ver con el periodismo. Pensaba que, al final, todos nos construimos un relato un poco ficcionado de las cosas y a la Ginebra periodista le venía muy bien para contraponer su vida con lo que quería contar de los protagonistas del anuncio. 

La periodista del libro viaja hasta Texas y usted también lo hizo en la vida real. ¿Qué se encontró? ¿Consiguió contrastar la historia del anuncio?

Llegó un momento en el que tenía la novela muy avanzada, pero no estaba tranquila y no me podía quitar la sensación de encima de decir que me estaba imaginando una serie de cosas que quizás no eran así. Debe ser de formación profesional… pero necesitaba que la historia tuviera más fundamento. Lo pude cuadrar y, una vez en el pueblo, me encontré con una comunidad más cerrada de lo que imaginaba. Piensa que se trata de un pueblo muy remoto en una zona boscosa, a más de tres horas y media de la primera ciudad importante, donde no hay ningún tipo de transporte público. Está en medio de lo que se conoce como el cinturón bíblico, la parte más creyente o más religiosa de Estados Unidos. Y allí me di cuenta de que la Iglesia evangélica, que ya sabía que tenía un peso importante, no tiene una popularidad tan reñida con la Iglesia católica porque claramente han ganado la partida a pesar de ser muy catártica.

Y, una vez allí, ¿cómo fue el proceso de documentarse para el libro? ¿La recibieron con los brazos abiertos?

Lo primero que hice fue ir a la redacción de ese diario que lleva casi 150 años publicándose cada semana. Allí encontré a una mujer que me lo confirmó todo, aunque el problema era que no tenía memoria de la fecha exacta. Ella recordaba que había sido un anuncio muy sonado y tardamos toda una mañana en descubrir el día que se había publicado, 13 años atrás, lo cual no fue fácil porque no tienen los archivos digitalizados y tuvimos que encerrarnos en una de esas salas con todas las ediciones encuadernadas por décadas. Cuando lo encontramos fue un momento muy bestia, ya que hacía 2 años que perseguía aquella historia y, por fin, podía comprobar que era cierta. 

La publicación de este anuncio que sacaba a la luz una infidelidad con embarazo incluido debió revolucionar el pueblo. ¿Qué le dijeron?

Sí, la noticia tuvo el impacto que nos podemos imaginar en el pueblo y también ha tenido impacto después en la vida de las tres personas. No sospechaban, pero ahora lo han averiguado, que su historia había volado tan lejos y fue impactante ponerme en su piel. Tú imagina que un día buscas tu nombre en Google y aparecen noticias tuyas en chino o en idiomas que no conoces, donde solo identificas tu nombre. Qué salvaje todo, nadie pretendió contar bien aquella historia y en el libro juego con este margen que hay de no comprobación. Nadie había comprobado lo que había pasado y lo que puedo decir es que, ahora ninguna de las tres personas, vive ya en aquel pueblo. Se fueron las tres y hacen sus vidas, pero no diré más porque, aunque es ficción, en la parte final en los agradecimientos se da una pista de qué pasó con ellos.

Agnès Marquès, periodista. Barcelona 24.02.2026 | Mireia Comas
La segona vida de Ginebra Vern parte de la publicación del texto conmovedor de una mujer engañada | Mireia Comas

Los tres protagonistas perdieron la intimidad y recibieron un juicio público, lo mismo que les pasa a muchos famosos que acaban convertidos en noticia en la prensa rosa. Como periodista, ¿tenemos un punto de responsabilidad a la hora de contar ciertas cosas?

Explicar la historia la vida de alguien es una operación de poder porque, además, no la cuentas nunca como es en realidad. La estás pasando por tu filtro, la simplificas y ni siquiera hablas con los mismos protagonistas. Hemos perdido la esencia del periodismo por culpa del clickbait. Yo misma, a veces, me he encontrado como objeto con noticias sobre mí que estaban equivocadas. Habían publicado aquello sobre mí, que no era ni siquiera importante, y no me habían llamado para preguntar si era cierto. Al margen de eso, lo que creo es que deberíamos actuar con más responsabilidad, pero no solo como periodistas sino como personas. Cuando tenemos la vida de alguien en las manos, porque sabemos algo o hacemos un comentario frívolo, actuamos con poca responsabilidad porque no nos jugamos nada. Y hablamos también de la gestión que hacemos del rumor, que es una forma de injusticia bastante salvaje porque no llega al protagonista y tampoco puede defenderse. Quizás no lo podemos cambiar, pero sí podemos hacer la reflexión de preguntarnos qué deberíamos hacer con esa información o de qué me servirá a mí hacerla pública. Tenemos que tener un poco más en cuenta la vida de los demás y no perder la humanidad.

El problema es que esta tendencia a hacer artículos rápidamente se ha instaurado en las redacciones, es lo que nos piden muchas veces y quizás no tienes tiempo de contrastar o hablar con los protagonistas antes de publicarlo.

A Ginebra le pasa en el libro, que ella no había hecho nunca este periodismo porque es de las que cree que eso no es periodismo. Lo tiene que hacer para salir adelante y creo que es fácil juzgarlo si no te has encontrado en esta circunstancia, pero tenemos que ser conscientes de que estas prácticas no son las ideales y que no pueden pasar por periodismo.

¿El anuncio este que selecciona es una excusa para poder hacer una crítica al periodismo del libro? 

No me atrevería a decir que hago una crítica porque sería muy pretencioso por mi parte, pero creo que sí que dibujo un mapa de riesgos. Esto es lo que pasa con el periodismo, esto con lo que se encuentra Ginebra es real y creo que es bueno hablar de ello. En mi caso, ahora hace un año y medio que salí de Twitter y me pasó que me llegaban presuntas informaciones sobre la DANA que me hacían dudar si eran verdad o no. Yo no me puedo permitir el lujo de estar dudando porque soy periodista, yo no puedo mirarlo como consumidor. Si como periodista no puedo asegurar si esta información es veraz o no, pues tengo que salir de ahí y tengo que ir a buscar las fuentes clásicas. El problema es que en las redes sociales te sale una información de un medio riguroso al lado de otra que no ha utilizado los mecanismos clásicos del periodismo. Los periodistas tenemos que defender con uñas y dientes como nos han enseñado a hacer periodismo, con esos códigos que son estrictos pero que son fundamentales. Si no lo defendemos y si bajamos la guardia, perderemos la batalla y acabaremos favoreciendo la confusión entre una información contrastada y una que no.

Agnès Marquès, periodista. Barcelona 24.02.2026 | Mireia Comas
Agnès Marquès reflexiona sobre el periodismo clickbait en su último libro | Mireia Comas

También se ha notado una caída generalizada del consumo de información, una bajada del número de lectores quizás motivada precisamente por este exceso de fake news que se suma a tener una sociedad tan polarizada.

Es que quizás estamos contribuyendo al descrédito en general, sí, no podemos bajar la guardia. Sé que es difícil mantenerse firme, pero hay que tener claro que estas noticias pescaclics lo que quieren es que nos posicionemos respecto a ese hecho en un segundo. Si haces eso, estás anulando la reflexión y, sin reflexión, ya sabemos que nos acabaremos posicionando de manera irracional. Estas noticias contribuyen al pensamiento binario, a la simplificación y a la pérdida del matiz.

¿Cree que es más fácil o más difícil vivir esta situación desde un medio público? 

El medio público ofrece unas garantías, claro, y te da más garantías para poder trabajar como siempre hemos hecho. Que tampoco sé cómo funcionan las otras redacciones y no quiero categorizar o simplificar. No hace buen trabajo generalizar ni entrar en una guerra entre públicos y privados.

Después de muchos años en televisión, regresa a la radio por las noches en Catalunya Ràdio. ¿Ha encontrado, aquí, un espacio más pausado donde poder hacer reflexiones más profundas?

Estoy muy contenta de volver a hacer radio, que es lo que siempre me ha gustado. La vocación me viene de ahí y esta es la tercera vez que hago radio por la tarde. Empecé muy joven en Radio Nacional, en Radio 4, donde hacía un programa de 10 a 12 de la noche que era informativo, estuve en RAC1 y ahora vuelvo después de muchos años de televisión. Me encuentro en un momento ideal, la verdad. Y es verdad que este horario te permite detenerte un momento porque están pasando pocas cosas y, de todo lo que ha pasado durante el día, puedes darle la vuelta y buscar qué punto de vista aún no hemos dado sobre eso. Ampliar y dar el contexto, que a veces no tenemos tiempo de hacerlo por las dinámicas y porque el día va muy rápido.

¿No echa de menos hacer pantalla, por eso? ¿Nada? 

No, no lo echo de menos. La pantalla al final lo ocupa todo, pienso, y está muy bien porque me lo he pasado muy bien haciendo televisión. La cosa es que la radio tiene eso, que no pretende ocuparlo todo. Alguien que te habla, pero te da un margen para la imaginación. No lo añoro, estoy en un momento muy ideal y muy estable. 

Agnès Marquès, periodista. Barcelona 24.02.2026 | Mireia Comas
¿De dónde surgió la idea del nuevo libro de Agnès Marquès? | Mireia Comas

Y eso que dicen que engancha hacer pantalla, que te vean…

Lo que pasa es que he hecho mucha, de tele, ya que he pasado 10 años haciendo el TN cap de setmana, las dos temporadas de Planta Baixa, temporadas sueltas para TV3 e incluso en Telecinco. He hecho tanta como para estar satisfecha y no tener ansias de volver. 

Podemos comentar el final abrupto de Planta Baixa, ahora que lo menciona, en el que prepararon el gag del funeral que fue muy comentado. ¿Qué había realmente detrás de esa idea?

La vida está hecha de etapas que comienzan y terminan, si te lo tomas demasiado en serio cuando estamos hablando de trabajo… pues vas mal. Creo que las cosas te las tienes que tomar bien y está bien hacer un proceso personal. Ahora bien, el público se merece lo mejor también. En ese momento, con un final de esa magnitud, debíamos celebrar haber llegado hasta allí. Habían sido dos temporadas fantásticas, en las que habíamos pasado muchos momentos con nuestros espectadores y no podíamos hacer un final que decayera.

Agnès Marquès, periodista. Barcelona 24.02.2026 | Mireia Comas
La periodista tiene claro que hay que luchar contra las noticias pescaclics | Mireia Comas

3Cat vive un momento complicado, ahora mismo, con un montón de críticas internas y comunicados feroces de los sindicatos por la gestión que se está haciendo por la nomenclatura de las marcas históricas. ¿Cómo lo ve usted desde dentro? ¿Qué piensa de esos cambios que se están aplicando sin el consenso de todos?

Creo que es un momento de cambio en general, también en el conjunto de la sociedad, las estructuras y las instituciones. Este es un cambio muy acelerado y se tiene que gestionar. No es un momento fácil, vamos hacia cosas nuevas y creo que las cosas que pasan entran dentro de la normalidad. Solo puedo decir que, en momentos de cambios tan grandes, los liderazgos tienen que ser sólidos para poder dar una respuesta y también la solución. Solo así se puede salir adelante.

¿Qué le aporta la escritura a una periodista de una trayectoria como la suya?

Escribir me permite aligerar un poco la carga del día a día, es un lugar de libertad que me evade y que me distrae. Si a eso le sumamos que me lo paso muy bien escribiendo, pues espero poder continuar escribiendo mucho tiempo.

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