Alèxia Pascual se hizo famosa en la segunda edición de Eufòria, donde quedó finalista, y desde entonces no se ha detenido ni un momento. La hemos visto triunfar en el cartel principal de Mar i cel y también en Los Miserables de Madrid, dos de los mejores musicales del momento. Ahora, sin embargo, ha decidido volver a casa y cambiar de escenario para seguir explotando una carrera artística que la está haciendo tocar el cielo. En su perfil de Instagram, se ha sincerado con los fans ahora que les ha permitido hacerle preguntas sobre su pasado, presente y futuro. Y, gracias a eso, hemos podido conocer detalles bastante personales que han gustado mucho porque no suele abrirse tanto y eso siempre se agradece.
Ahora hemos podido saber que comenzó en el mundo del teatro con Els pastorets, un clásico: «Empecé haciendo teatro en mi pueblo y de muy pequeña con clases de música. Allí me di cuenta de que no era una afición, era mi pasión y mi vocación. Desde entonces no he dejado de luchar ni un día y por eso sigo formándome».

A muchos les ha sorprendido que tome la decisión de irse de Madrid, ahora que tantísima gente estaba aplaudiendo su interpretación. ¿Cómo lo ha justificado? Con la mirada puesta en el futuro: «Cosette ha sido uno de los viajes más bonitos de mi vida, pero siento que vienen muchas cosas nuevas y quiero seguir haciendo crecer mi carrera. A veces hay que ser valiente y renunciar a algo precioso para que puedan llegar otras cosas… y ya están llegando«, reconoce visiblemente emocionada.
Las confesiones más personales de Alèxia de Eufòria
Alèxia estudió interpretación y cree que esta es la base de su carrera: «Me encanta cantar y eso ha hecho que la mayoría de mis proyectos me hayan llevado a estar en musicales y la gran mayoría de la gente me conoce por eso, pero ante todo soy actriz. Me apasiona todo lo que tenga que ver con actuar sin cantar». ¿Irá por ahí su futuro? En enero estrenará La tercera fuga en el Teatre Nacional de Catalunya en una obra de teatro en texto, una compañía “increíble” y un proyecto que le apetece mucho porque cree que la hará crecer muchísimo. De finales de mayo a principios de junio, también la veremos en el Centro Dramático de Madrid y tiene otros proyectos, pero dice que aún no los puede compartir.
También ha gustado que se sincere sobre la parte que cree que es la más complicada de su vida: «La disciplina. Detrás del escenario hay muchísima rutina y sacrificio: cuidar mi cuerpo, mi voz, mi alimentación y mi descanso. Aprender a cuidarme ha sido la lección más grande de este año. Que no os asuste el sacrificio, a aquellos que queráis dedicaros a ello, vale la pena cada segundo».


Todo esto eran dudas de sus seguidores que ha querido responder, lo que ha hecho poco después de sincerarse en una publicación muy personal en la que comparte los deseos que tenía de pequeña y la realidad que hay detrás de poder vivirlos: “A veces, vale la pena mirarnos con los ojos de aquellos niños y ver que muchas de las cosas que hoy nos preocupan son consecuencia de estar viviendo aquello que un día soñamos vivir”.
Otros ejemplos, que ahora está agotada de hacer ocho funciones cada semana: «Pero eso es porque ha cumplido el sueño que tenía de pequeña de poder vivir de ser actriz«. O cuando se queja de que extraña Barcelona, pero recuerda que siempre pensaba que le encantaría poder vivir sola en Madrid por un musical. ¿Otras quejas a las que les quita hierro? Que nunca pueda salir al escenario sin nervios o que no tenga la voz al 100% en algunas actuaciones: “Todo esto que soñabas es esto y es más apasionante de lo que pensabas… y esto solo acaba de empezar”.
Toda una serie de reflexiones en voz alta que ha querido compartir en una ventana abierta.

