Cristina de Borbón e Iñaki Urdangarin coincidieron en el último partido de su hijo Pablo. El segundo de los cuatro hijos que tuvieron juntos es el único que se ha dedicado al balonmano como el padre y es habitual verlos animarlo desde la grada. Desde el divorcio, intentan repartirse los partidos para evitar coincidir… pero, en esta ocasión, la comunicación falló y se vio una escena curiosa porque también acudió Ainhoa Armentia. Ver a la hermana de Felipe de Borbón y la amante de su marido en el mismo escenario siempre genera interés en las revistas del corazón, claro está.
Y la cosa se hace aún más divertida si tenemos en cuenta que la infanta española estaba sentada en la grada como una madre más y, en cambio, a su exmarido le habían asignado una butaca en la tribuna. Aquella debía ser una jornada más de apoyo al joven, pero acabó convirtiéndose en el epicentro de un terremoto mediático del que se ha hablado muchísimo en los últimos días.
Por primera vez desde la confirmación de la separación, el triángulo amoroso que forman Cristina, Iñaki y Ainhoa coincidía en el mismo espacio. A la aristócrata no le hizo ninguna gracia y, prueba de ello, el gesto serio que mantuvo durante todo el match. Y ahora, es su entorno quien se ha pronunciado al respecto en unas declaraciones que ha obtenido Monarquía Confidencial. El medio especializado ha hablado con algunos de sus amigos, que califican la actitud de Iñaki como una «provocación«.

Los amigos de Cristina de Borbón hablan del «conflicto abierto» con Iñaki Urdangarin
«Lo que más ha dolido a la infanta no ha sido la coincidencia en sí, sino las formas y el contexto en que se produjo«, lamentan. Y es que Cristina considera que sufrió «una humillación pública» porque se vio relegada a la grada, como una más, mientras que Iñaki disfrutaba del privilegio de la tribuna de honor. Lo cierto es que a él lo había invitado el club en reconocimiento a su trayectoria en el Barça. La disparidad del trato institucional habría resultado «especialmente hiriente» para la infanta.
Personas que la vieron aquel día aseguran que la tensión se reflejaba en su cara, con una seriedad «extrema» por su «profundo desagrado» con la situación. De hecho, esta escena sería una nueva muestra de que en la expareja ha entrado en un «conflicto abierto» después de dos años de cordialidad, sobre todo desde que Iñaki Urdangarin comenzara a hablar de la familia en la gira por los medios que inició para vender más ejemplares de sus memorias.

Que Ainhoa Armentia también vaya a los partidos de Pablo se interpreta, desde el entorno de Cristina, como un «desafío directo» a su posición. Ahora, habría una situación de «ruptura de respeto mutuo» si hacemos caso a estas informaciones.

