Los desafíos que atraviesa el oficio periodístico, como el auge de los populismos, la desinformación, la independencia editorial y el papel de la inteligencia artificial, han centrado la mesa redonda protagonizada por Martin Baron, Sergio Ramírez y Svetlana Aleksiévitx, galardonados con los premios Ortega y Gasset 2026, otorgados por el diario El País, que se ha celebrado en la UPF, en el auditorio de la Facultad de Comunicación del campus de Poblenou (Barcelona).
La periodista bielorrusa Svetlana Aleksiévitx, distinguida con el Premio Nobel de Literatura (2015) y autora de grandes éxitos como La plegaria de Chernóbil o Los chicos del zinc, al ser preguntada por la capacidad de la población para distinguir entre la información verdadera y la falsa, cree que la información más valiosa es la del testimonio. “Para cada uno de mis libros, entrevisto a unas 700 personas” que, en última instancia, ayudan a captar la “esencia”. Para la periodista exiliada en Berlín, el periodismo con más valor es aquel que el comunicador construye con su visión y la de su fuente. Sin embargo, “acercarse a la realidad objetiva es complicado”.
En obras como La plegaria de Chernóbil o El fin del hombre rojo, retrata la experiencia, los traumas, las contradicciones y las memorias de las voces que conforman el espacio soviético y postsoviético. Ante la atenta mirada de los componentes del público del auditorio, muchos de ellos estudiantes que han atendido con curiosidad los consejos de una gran referente de la crónica literaria, Aleksiévitx ha hablado de cómo sacar el máximo provecho a las fuentes para que hablen de temas que “no son agradables”: “El gran recurso de la región era el capital humano. Cuando llamabas a la puerta, me la abrían sin problemas. (…) Mi abuela me decía que empatizara con la fuente, una manera de acercarme sin ser superior”.
El abogado y periodista Sergio Ramírez, que fue vicepresidente de Nicaragua entre 1985 y 1990, considera que vivimos en un momento de “confusión” porque todo el mundo es capaz de convertirse en un generador de noticias, lo que hace que la verdad se relativice. Lo ejemplifica con la teoría terraplanista o el caso del Pizzagate, una teoría conspirativa durante la campaña presidencial de EE.UU. de 2016 que sostenía, sin pruebas, que altos cargos del Partido Demócrata, incluida la candidata Hillary Clinton, dirigían una red de tráfico infantil desde una pizzería de Washington.
Para Martin Baron, directivo del Washington Post desde 2013 hasta 2021, distinguido por el jurado de los premios Ortega y Gasset como un “gran director de periódicos, probablemente el mejor de su generación”, Trump ha emprendido “una cruzada contra los medios de comunicación” y utiliza todas las armas y “palancas” que tiene a su alcance para socavar la libertad de prensa, incluidos los órganos reguladores. “Es un momento peligroso no solo para la prensa, sino también para la democracia”, ha expresado el también exdirector del The Boston Globe, un medio que destapó numerosos casos de encubrimiento de abusos sexuales dentro de la Iglesia católica en Boston. Así, Baron se ha mostrado preocupado por los factores que han determinado la verdad históricamente, como la educación, la experiencia y, sobre todo, las evidencias, y que hoy en día están “devaluados”. Más allá de la falta de respeto por las libertades civiles, Baron defiende que el gobierno tiene un problema con la transparencia, en clara referencia al caso Epstein, que involucraría a figuras de la élite estadounidense.
Precisamente, el periodista estadounidense inició su mandato como director del Washington Post coincidiendo con la adquisición del medio por parte del magnate tecnológico Jeff Bezos, propietario de Amazon y la empresa aeroespacial Blue Origin, en plena transformación digital. Preguntado por la gestión del empresario y por los recientes despidos en el diario, ha asegurado que se ha despedido a una cifra aproximada de 300 trabajadores, un tercio de la plantilla del diario. Lamenta que el diario no sea su “prioridad” y que esta esté en otros “intereses comerciales” del magnate.

Un futuro periodístico con retos tecnológicos
Inevitablemente, todas las tiranías tienen una “enemistad” con la libertad, cree Ramírez, que ve con ojos de “curiosidad” el futuro ante los cambios tecnológicos, que podrían mejorar la relación entre los poderes y la prensa. En este sentido, se identifica con Aleksiévitx en el hecho de que tanto Nicaragua como Bielorrusia tienen modelos autoritarios de gobierno, con la familia Ortega y Aleksandr Lukashenko al frente de los dos países, respectivamente. Prevén que las elecciones de medio mandato de EE.UU. serán un buen termómetro para saber hacia qué paradigma nos dirigimos: hacia el “modelo de los grandes consorcios digitales” o al modelo de la ilustración regido por los derechos humanos. En cualquier caso, detecta un “cambio de civilización con la IA”, pero coincide con Aleksiévitx al argumentar que la ventaja del ser humano es su capacidad de hacer razonamientos complejos y su creatividad que permite realizar coberturas más “profundas”, en contraposición de la IA que se encarga de sintetizar.
Baron, sin embargo, no cree que sea positivo resistir ante los cambios tecnológicos, ya que esta “resistencia” hacia el progreso ha hecho daño a la industria, motivo por el cual se deben “afrontar” los avances y encontrar la manera de aprovecharlos.
Los ponentes han hecho un llamado para mantener la responsabilidad ética de los periodistas en un contexto de auge de los discursos populistas. “Como periodistas debemos ignorar los ataques y centrarnos en nuestro trabajo”, ha expresado Baron, quien ha manifestado que él nunca ha querido que Trump se metiera en su cabeza, ni siquiera con la declaración oficial del presidente de EE.UU. donde acusaba a la prensa de ser el enemigo del pueblo. Svetlana Aleksiévitx plantea que el legado de nuestra época debería ser más humano y empático que “agresivo”, y que tanto la política como la tecnología deben orientarse a mejorar la experiencia humana en lugar de endurecerla.
Con todo, los estudiantes han pedido consejos a los premiados para afrontar sus carreras profesionales. El exvicepresidente nicaragüense Sergio Ramírez ha aconsejado a los jóvenes que se arriesguen y conserven su “espíritu de la juventud”. Por su parte, el director de la publicación aconseja aprender de todos en un campo en constante aprendizaje. Y, finalmente, la autora bielorrusa apuesta por ser alegres, a pesar de “las consecuencias y las circunstancias de la vida”.
