• Barcelona
  • Girona
  • Lleida
  • Tarragona
  • Tortosa
  • Mataró
  • Vic
  • Vilafranca del Penedès
  • Vilanova i la Geltrú
  • La Seu d'Urgell
  • Puigcerdà
  • Figueres
  • Gandesa
  • L'Hospitalet de Llobregat
  • Sant Carles de la Ràpita
  • Sant Cugat del Vallès
  • Terrassa
  • Sabadell
  • Granollers

Las conclusiones de la comisión de garantías sobre la campaña de falsa bandera de los carteles de los Maragall y la petición de perdón formulada por la dirección de Esquerra Republicana no han logrado calmar las aguas internas del partido. Lejos de suponer un punto final o de abrir una etapa de reconciliación, la gestión de las conclusiones de la comisión de ética ha reabierto las heridas que arrastra la formación desde el pasado congreso de Martorell del partido celebrado en marzo del año pasado, según han denunciado a El Món voces destacadas críticas con la dirección de Oriol Junqueras. Consideran que el caso se ha cerrado en falso con las conclusiones presentadas por la responsable de cumplimiento de ERC, Mireia Ingla, en el último Consejo Nacional del partido que, según avanzó el Ara y confirmó la ACN, señala a dos exvicesecretarios de comunicación, Sergi Sabrià y Marc Colomer, y reduce la responsabilidad del exdirector de comunicación del partido, Tolo Moya, y del militante de Anoia que encargó los carteles.

A través de mensajes públicos en las redes sociales y en conversaciones con este diario, dirigentes y militantes como Isaac Peraire, próximo a las tesis de Nova Esquerra Nacional en el proceso electoral interno del partido; Jordi Orobitg, que formó parte de la candidatura de Foc Nou, y fuentes del Colectivo 1 de Octubre coinciden en señalar que la resolución de la ejecutiva es una maniobra de cara a la galería para agotar la tramitación administrativa –ha servido para cerrar el expediente de los informes abiertos internamente por el caso, incluido el de la comisión de la verdad que Joan Tardà presentó al congreso de Martorell–, sin que se hayan aclarado las responsabilidades reales de la cúpula liderada por Oriol Junqueras cuando operaba la llamada estructura B, responsable de los carteles de los Maragall, el muñeco del presidente del partido en Sant Vicenç dels Horts y los mariachis en la sede de Junts. De hecho, el mismo Tardà explicó a través de la red social que la corriente interna Ágora Republicana había pedido que se hiciera público el informe para «pedir perdón a la sociedad y para honrar la historia del partido».

«Organismos a medida» y la figura de Oriol Junqueras

Isaac Peraire ha sido uno de los más contundentes al atacar la versión oficial. El exdirector de la Agencia Catalana del Agua y exalcalde de Prats de Lluçanès lamentó en la red X la gestión de unos «órganos a medida» y de direcciones «miedosas con un rencor salvaje que, al final, es autodestructivo». Peraire recuerda que hace más de un año que espera respuesta a su denuncia formal ante las comisiones de garantías y de ética sobre el proceso: «Nunca me han entrevistado, no me han dicho nada y resulta que el otro día sale un informe sin haber tenido en cuenta tampoco nada de alguien que también haya vivido estos hechos y se haya mostrado predispuesto a explicar cosas», manifiesta en conversación con El Món. El exdirigente republicano enfatiza que, aunque continúa creyendo que Esquerra es «la herramienta más útil» para el país, la gestión de la cúpula «debilita a la misma Esquerra Republicana» por la falta de rigor y transparencia.

El presidente de ERC, Oriol Junqueras, y la secretaria general del partido, Elisenda Alamany, durante la segunda fase del Congreso Nacional del partido este sábado en Martorell / Maria Pratdesaba / ACN

Además, Peraire subraya que el funcionamiento de los canales internos está viciado de origen y recuerda el «acto vergonzoso» que se vivió en el congreso nacional del partido, cuando señalaron directamente al departamento de comunicación y estrategia por el asunto de la estructura B. «La comisión fue una farsa desde su nacimiento hasta su resultado», sentencia. En este sentido, apunta que le da igual los nombres, y que él lucha para que «no haya injusticia» y que los trabajos se hagan «con garantías». «¿Cómo es que ni siquiera se contesta cuando algo no está alineado con lo que piensa una determinada dirección?», se pregunta en referencia al silencio de los órganos internos con las iniciativas. «Estamos hablando de un presidente del partido que es el mismo que había cuando esto pasó», añade sobre el tuit que escribió con el nombre de Oriol Junqueras, a quien carga parte de la responsabilidad de lo que pasó: «Si eres presidente de un partido y montan una estructura B a tus espaldas, y tú no te enteras de nada, debes dimitir».

Críticas a la táctica y el papel de los históricos

Por su parte, el exdiputado y abogado Jordi Orobitg –uno de los impulsores de Foc Nou–, se ha mostrado muy duro con el papel jugado por líderes históricos como Joan Tardà, quien reclamó el sábado hacer público el informe completo para «pedir perdón y honrar la historia» del partido. Orobitg considera que el sector afín a la dirección ha «instrumentalizado» nuevamente este dossier para desgastar a sus rivales internos y que el cierre de las investigaciones, señalando solo a personas que ya no tienen ninguna vinculación orgánica con el partido, busca únicamente el efecto de salir del paso. Al igual que Peraire, Orobitg califica de «farsa» la comisión de la verdad de Joan Tardà e insiste en que lo que se vivió en el congreso fue «muy fuerte». Orobitg sostiene que las conclusiones no aportan «nada nuevo» respecto a lo que ya se expuso en Martorell, pero habían adquirido el compromiso de hacerlo.

Sin embargo, señala que «cuesta mucho creer que gente destacada de la dirección no estuviera al tanto de lo que pasaba, como mínimo«, y dice que Junqueras tuvo un papel por «acción u omisión». «Es muy fácil tirar basura a los que ya no están», añade sobre las conclusiones expuestas en el Consejo Nacional. Además, el jurista gerundense percibe un clima de «dissidencia grande» de un partido que describe como «bastante roto», donde predomina el silencio por el miedo a perder cuotas de poder o por simple agotamiento ante la táctica de la dirección de evitar el ruido. Finalmente, denuncia la falta de sensibilidad hacia la misma familia Maragall, destacando que el primer gesto debería haber sido un contacto directo de disculpas en lugar de declaraciones públicas vacías. Orobitg lo ha dicho en referencia al hecho de que la secretaria general de ERC manifestara que el partido está «gestionando» una disculpa después de que la hija de Pasqual Maragall denunciara a Betevé que el partido de Junqueras nunca les ha pedido perdón.

Silencio de la dirección

Esta respuesta de Alamany ha sido la única referencia de la dirección o de los portavoces oficiales a la cuestión, después de que el informe final se presentara el sábado en el Consejo Nacional a puerta cerrada y no se comentara nada a la prensa. Este diario ha solicitado su punto de vista sobre el caso a varios portavoces oficiales y la respuesta ha sido que no harán ninguna declaración sobre el tema o, en algún caso, ni siquiera ha habido respuesta.

El presidente de ERC, Oriol Junqueras, durante la segunda fase del Congreso Nacional del partido en Martorell / Marc Puig / ERC

Cierre administrativo y persecución del disenso

Finalmente, fuentes del Colectivo 1 de Octubre coinciden en la idea de que el procedimiento tiene «la credibilidad que cada uno le quiera dar» y lo define como una herramienta para cumplir formalmente el trámite: «Es la manera de cerrar administrativamente el tema y que no se hable más; ni cierra ni abre nuevas heridas, las que había continúan ahí». En cualquier caso, ve «evidente» que las conclusiones no han servido para aclarar ni la verdad de los hechos ni las responsabilidades. «¿Quién era el presidente en aquel momento?», recuerda, en alusión a Oriol Junqueras. En este sentido, las fuentes consideran que «es difícil ser juez y parte» a la vez. A la vez, critica la doble vara de medir de los órganos de control internos. En este sentido, recuerda la petición que hicieron de investigar declaraciones del portavoz en el Congreso, Gabriel Rufián porque entendían que «iba en contra del apoyo del partido» y que debían ser objeto de una investigación del partido. «No se ha hecho nada», lamentan las fuentes, denunciando que hay casos que son ignorados con «silencio administrativo».

Comparte

Icona de pantalla completa