La formación independentista Alhora que lidera Jordi Graupera se enfrenta a las elecciones españolas del próximo 29 de noviembre con perspectivas complejas y un margen de maniobra muy estrecho. Después de haber conseguido reunir los avales necesarios y de haber presentado candidaturas en las cuatro demarcaciones catalanas, politólogos consultados por El Món analizan cuáles son las posibilidades reales de la candidatura liderada por el mismo Graupera para hacerse un hueco entre el electorado y obtener representación en el Congreso de los Diputados, sobre todo teniendo en cuenta que en las elecciones del 12 de mayo de 2024 el partido quedó lejos de entrar en el Parlamento al obtener poco más de 13,000 votos, un 0.4% del total. El veredicto de los expertos apunta a una carrera de fondo llena de obstáculos estructurales y comunicativos.
Un discurso intelectual: fortaleza teórica y barrera popular
Los politólogos coinciden en que el principal reto de la formación radica en su propia naturaleza orgánica y discursiva. Según destaca el profesor de Ciencias Políticas de la UAB Marc Guinjoan, el partido «es, por definición, un partido de intelectuales y de cuadros de gente bien educada que piensan el país y que lo quieren mejorar, pero, evidentemente, este discurso cuesta más que llegue al conjunto de la población». En la misma línea, el politólogo y profesor de la UPF Toni Rodon señala que, a pesar de tratar cuestiones que preocupan o interesan a buena parte de la ciudadanía, «en el ámbito mediático, no consigue hacerse un hueco en la cantidad de gente necesaria para conseguir los votos necesarios».
Los analistas recuerdan que, a diferencia de los discursos populistas y simplistas, Alhora plantea un «modelo de país integral y complejo, con todas sus aristas», lo que exige un nivel de atención profundo por parte del electorado. «Puede resultar un impedimento porque sus respuestas no son cortas, fáciles y directas», apunta Guinjoan. Y añade: «Si se ha de hablar de inmigración, se ha de hablar a fondo durante media hora con un argumentario bien tejido». «Es la virtud y no se pueden abstraer de ella, pero hace más difícil que su mensaje llegue al conjunto de la población», concluye Guinjoan, que pone de ejemplo Ensems, el pódcast de Alhora, para evidenciar que «es muy interesante con debates muy avanzados, pero es complejo y va destinado a un público reducido».

El doctor en Ciencias Políticas y profesor en la UOC Andreu Paneque, por su parte, expone que Alhora aspira a ser un partido que represente los intereses independentistas más allá de los partidos que han estado capitalizando ese voto como ERC y Junts, y destaca que intentan posicionarse en un espacio de centro-izquierda desde el punto de vista ideológico «con elementos de derechas como la supresión o la reducción al mínimo del impuesto de sucesiones». Fijándose en su ideario, el experto cree que la formación de Graupera intenta capitalizar de «forma indirecta el espacio liberal que nadie ha logrado aprovechar». El profesor de Ciencias Políticas de la UB Jesús Palomar cree que les pesa ser un partido de «élites de intelectuales», lo que les aleja del «voto popular», pero también señala que por ahora el votante no tiene claro «la utilidad electoral que tiene Alhora» y cree que en este mes que queda para las elecciones tendrán que explicar muy bien cuál es su línea programática en Madrid.
El efecto del voto útil y la lógica de bloques
Otro de los factores determinantes que señalan los analistas es el impacto del sistema electoral y de la polarización de bloques. Según apunta Paneque, el contexto actual está marcado por unas necesidades de estrategia muy altas donde «cada vez la intención de voto estará más marcada por los bloques», un hecho que «dificulta mucho más que entren determinados partidos que en sí mismos no tienen representación y son más pequeños» y, además, no tienen cuota en los medios de comunicación. «No es lo mismo lo que está haciendo ahora Alhora en el contexto actual que lo que hizo la CUP en su momento porque el motor del voto en Catalunya era otro», resume. En este sentido, Jesús Palomar considera que «el período de castigo a los partidos tradicionales ya ha terminado; ahora toca, seguramente, un voto más útil, especialmente porque la alternativa no es que gobierne un PSC en Catalunya o Junts, sino que la alternativa a las izquierdas es la derecha y la extrema derecha».
Una opinión compartida por Marc Guinjoan, quien advierte que «cuanto más se polarice la campaña, y cuanto más parezca que la izquierda o el bloque plurinacional está cerca de los partidos de derecha y extrema derecha, más improbable es que la gente vote a partidos como el de Jordi Graupera«, porque la tendencia natural de la ciudadanía es hacer un «voto útil». En cambio, Toni Rodon no tiene claro que sean unas elecciones marcadas por el voto útil «porque todas son así y el PSOE lleva mucho tiempo gobernando». «Hay más gente pensando a quién vota dentro de cada bloque por sus preferencias ideológicas», afirma, pero también manifiesta que el miedo a «perder el voto» apostando por opciones que tienen muy difícil conseguir representación planea como una duda constante para el elector.

El papel de Aliança Catalana y la búsqueda del independentista descontento
En cuanto a la captación del voto indeciso o descontento, los expertos evalúan si la decisión de Aliança Catalana de no concurrir en estas elecciones puede beneficiar a Alhora aunque sean dos partidos ideológicamente muy alejados. Aunque creen que podría producirse un trasvase muy marginal y puntual de voto de castigo, Jesús Palomar ve más fácil el trasvase de votos de Aliança a Alhora, que al revés, pero matiza que «el 80% del votante de Aliança tiene una fidelidad de voto muy marcada y, por tanto, es difícil que este votante cambie». Andreu Paneque, en cambio, señala que la «cruzada contra la islamofobia» acerca AC más a Vox que a la formación de Graupera. Guinjoan, por su parte, también ve muy pocas probabilidades de esta posibilidad porque «el espacio de Alhora y de Aliança son diferentes por naturaleza». Sin embargo, Guinjoan cree que de forma «anecdótica» pueden ir pescando «en varios lugares, y también en este votante enfadado del independentismo y que no tiene partido a quien votar, pero dentro de unos márgenes muy pequeños». En este sentido, pone el ejemplo de que puede haber votantes de ERC que no quieran votar a Gabriel Rufián por la suma con Podemos.
Rodon, por su parte, opina que sí que se puede dar esta dicotomía porque, independientemente de la preferencia política, «en las dos últimas elecciones al Congreso se detectó una tendencia entre muchos independentistas de abstenerse y parte del éxito de Alhora dependería de movilizar a esta gente». Aunque Alhora puede intentar captar bolsas de abstencionistas o de votantes independentistas hartos de la gestión de Junts o Esquerra, Paneque indica que actualmente «la preocupación por cuál es el encaje de Catalunya no está en las tres primeras posiciones», sino que priorizan «cuestiones materiales» como la vivienda, la seguridad y la economía. Además, Palomar apunta que Alhora puede ir en detrimento de los intereses electorales de Junts y ERC porque puede fragmentar el voto independentista y, esto puede tener un papel fundamental en los escaños que están en disputa en las demarcaciones, como el segundo por Girona.
Incertidumbre sobre el papel en Madrid y la indefinición estratégica
Finalmente, desde el punto de vista práctico, los analistas ponen el foco sobre la falta de concreción en torno a la utilidad real de su presencia en el Congreso de los Diputados. Paneque cree que desde el punto de vista comunicativo «no han sido muy acertados a la hora de explicar qué significa este posicionamiento de ‘Fora Espanya’«, ya que las matizaciones entre bloqueo institucional o gobernabilidad han generado confusión sobre cuál sería su voto real en cuestiones de interés social o que puedan beneficiar a Catalunya. En la misma línea, Palomar concluye que con un escenario de representación muy marginal –uno o dos escaños–, la actuación de la formación en la cámara baja no pasaría de ser una herramienta sin capacidad real de influencia: «Objetivamente, más allá de la pataleta, no tendrían posibilidad de influencia, ni con un gobierno del PSOE, y mucho menos si gobernara el PP».

