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Clàudia Rodríguez explica cómo cuida su salud mental y su bienestar tras ser madre: «Lo he trabajado mucho en terapia»

Hacer que todo funcione en casa no se logra de un día para otro. Cuidar de la familia, de la pareja y de la propia identidad es un equilibrio frágil que requiere mucho más que una buena planificación horaria. (Sí, nosotros también pensamos que no hay horas en el día para todo).

La creadora de contenido Claudia Rodríguez ha puesto sobre la mesa una realidad incómoda: compaginar la crianza de tres hijos con Marc Cucurella y mantener un espacio propio no es nada fácil. Pero la clave no es solo encontrar un hueco en la agenda, sino entender dónde reside la verdadera felicidad familiar.

El papel decisivo de la terapia para gestionar la salud mental

Cuando la carga mental se acumula, el bienestar emocional suele ser lo primero que sufre. Rodríguez explicó recientemente en una entrevista a Vanitatis que ha trabajado mucho en terapia todo lo relacionado con encontrar su propio espacio sin descuidar a los demás. (Una herramienta que muchas veces olvidamos cuando estamos desbordadas).

La reflexión va más allá de cuadrar horarios o aprovechar una mañana libre. Se trata de asumir que el núcleo familiar necesita una madre feliz, y que esa felicidad no depende exclusivamente de ser madre o pareja. Querer a la familia y buscar otras fuentes de satisfacción personal son completamente compatibles.

No es fácil que una casa funcione bien y encontrar tu propio equilibrio. Lo he trabajado mucho en terapia.

Esta visión rompe con la culpabilidad clásica que acosa a muchas madres. El bienestar no debe ser una nueva exigencia a cumplir, sino un derecho fundamental que no necesita justificación previa para ser válido.

Pedir ayuda cuando la situación desborda

Reconocer los propios límites es otro de los grandes retos del día a día. La educación y la búsqueda de una absoluta independencia hacen que, en muchos casos, cueste dar el paso y pedir una mano. (En nuestro bolsillo quizá no repercute, pero en la cabeza sí).

Rodríguez confesó en el espacio Madres: desde el corazón, conversando con Cruz Sánchez de Lara, que le cuesta pedir ayuda porque siente que puede con todo sola. Sin embargo, cuando la situación de criar tres niños en Londres la desbordó, pidió a sus padres que se trasladaran allí para tener un alivio real.

Esta petición demuestra que saber detectar el momento crítico y admitir que necesitas apoyo son procesos totalmente diferentes. La responsabilidad compartida es un pilar básico donde la implicación de la pareja resulta indispensable para evitar el colapso.

La importancia de una responsabilidad real en casa

La carga del hogar no puede ni mucho menos recaer sobre una sola persona. En el caso de la pareja, la implicación debe ser absoluta desde el primer momento, incluyendo las noches y todas las tareas cotidianas que conlleva la crianza de los hijos.

El testimonio recuerda que cuando alguien decide ser padre, asume un rol que va mucho más allá de la presencia física. Esta normalidad compartida ayuda a destensar muchos hogares donde aún recae el peso principal sobre la figura materna.

Al final, cuidar la salud mental después de ser madre implica desmontar mitos y aceptar que el apoyo familiar y profesional son herramientas de supervivencia. ¿Volverás a tener tiempo para ti mañana mismo?

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