En medio del Empordà aún se alzan algunos pueblos que conservan el espíritu y la estética medieval. Algunos conocidos, otros no tanto. Uno de estos ejemplos es Maçanet de Cabrenys, un pequeño municipio situado en el Alt Empordà con 772 habitantes, según los últimos datos censales del Instituto de Estadística de Cataluña (Idescat). Por su ubicación, esta villa empordanesa también forma parte de la subcomarca -no reconocida administrativamente- de la Alta Garrotxa. Es un pueblo empordanés, pero que no se parece en nada a las poblaciones de la Costa Brava, sino que se asemeja más a las villas características del Pirineo catalán. De hecho, Maçanet de Cabrenys se alza a los pies de la sierra de las Salinas, incluidas en los Pirineos.
Uno de los elementos arquitectónicos que más destaca de esta villa es la iglesia de Sant Martí, que data aproximadamente del siglo XIII y pertenece al románico tardío. Esta iglesia está formada por una única nave rectangular cubierta por una bóveda de arco ojival, una tipología de arco muy utilizada durante la época barroca, pero que ya se había usado anteriormente durante el románico. Uno de los elementos más bonitos de la iglesia es su puerta, de madera, y decorada con algunos elementos forjados de la época. Desde Maçanet de Cabrenys también se puede llegar fácilmente al castillo de Cabrera, actualmente en ruinas. Esta antigua fortificación medieval está construida sobre la roca de Cabrera, un escarpe de 852 metros de altura que ofrece unas vistas impresionantes de gran parte del Alt Empordà y la conocida como Alta Garrotxa.

El santuario románico y una leyenda
A quince kilómetros del núcleo urbano de Maçanet de Cabrenys se encuentra el santuario de la Mare de Déu de les Salines. Se trata de un edificio religioso de estilo románico, como la misma iglesia del municipio. Este santuario data de 1271, aunque se tiene constancia de que tuvo que ser reconstruido durante el siglo XVIII debido a los destrozos provocados por diferentes conflictos bélicos que azotaron el municipio. Actualmente, tal como explican desde el Ayuntamiento de la villa en su página web, la antigua casa del ermitaño y la hostería se han convertido durante el verano en un espacio de refugio para descansar del Centro Excursionista Empordanès de Figueres. Desde el consistorio de la villa también destacan como principales puntos de interés del núcleo urbano la plaza del Castell, los restos de la muralla, la prisión medieval, el entramado de callejones y la vara de Rotllà.
Esta vara está rodeada de un misterio. En el año 1834 se colocó en medio del pueblo la vara de Rotllà, un histórico héroe carolingio protagonista de diversas leyendas europeas. Es una vara de hierro gruesa, de más de cinco metros de altura, con un anillo en la parte superior para colgar un farol, el cual ya no está. Según dicta la leyenda, esta fue la barra de hierro que Rotllà lanzó desde el puente de Ceret, en la Cataluña Norte, mientras decía «allí donde mi vara caiga, Maçanet de Cabrenys será». Algunas personas, sin embargo, aseguran que el héroe carolingio lanzó la barra desde el castillo de Cabrenys. Aunque no es la barra de hierro original que lanzó Rotllà, y que hay algunas discrepancias sobre la leyenda -como ocurre en todas-, desde 1834 esta vara preside la plaza de la villa.


