El accidente de un tren en enero pasado a la altura de Gelida, que provocó la muerte de un maquinista en prácticas, puso bajo el foco un sistema precarizado y a punto de colapsar. Las revisiones han ido descubriendo nuevas zonas a reformar y, según datos de Adif recogidos por la Agencia Catalana de Noticias, seis meses después de la crisis aún hay 163 kilómetros de vía afectados, sesenta kilómetros más que en el primer momento de la crisis, en enero.
La preocupación que despertó la muerte del joven en prácticas entre los maquinistas obligó a la Generalitat a detener tres días el servicio para que fueran los mismos conductores quienes examinaran cada palmo de vía y anotaran los puntos en los que era necesario actuar. Medio año después, los usuarios de Rodalies aún sufren restricciones de velocidad en 183 tramos, que se concentran sobre todo en el área metropolitana y la región sur del país. Son 28 puntos más que los decretados después del accidente, una sesentena de los cuales continúan con limitaciones de 30 km/h.
En un primer momento, la consejera de Territorio, Sílvia Paneque, situó el final del colapso en febrero, una previsión optimista que se ha ido alargando en el calendario. La misma consejera ha apuntado últimamente que el servicio vuelve a estar en cifras próximas a las de antes del accidente, si bien también ha admitido que las reformas acometidas “no son suficientes” y que se debe “recuperar la confianza” de los usuarios.
El número de pasajeros cayó en casi tres millones los primeros dos meses de la crisis, cifras que se maquillaron en abril –llegando incluso a superar ligeramente las de abril anterior. En todo caso, en junio siguiente, el servicio solo atrajo –coincidiendo con la caída de las bonificaciones– cerca de 9 millones de usuarios. Según los últimos datos, Rodalies ha perdido 300,000 viajeros en un mes y casi 800,000 respecto a junio del año pasado.
Las plataformas de afectados reclaman más información
Las principales plataformas de afectados ven la situación actual mejor que la de los últimos meses, si bien apuntan que el servicio está en el “momento crítico” en el que ya estaba antes de las restricciones. “Los trenes circulan, pero hasta aquí”, resume la portavoz de la plataforma Dignitat a les Vies, Anna Gómez. En conversación con El Món, la usuaria de la línea R15 remarca que el servicio continúa “sin ser fiable”, que los usuarios no saben “si llegarán al trabajo” y que las franjas nocturnas “pagan el desorden de todo el día”.
La R15, la última en abrirse, “aún tiene defectos”, asegura Gómez, quien ve insuficientes las explicaciones de la administración. “Nos comentan que se arreglarán los problemas cuando lleguen trenes nuevos, previstos para el tercer trimestre del próximo año. Y mientras tanto, ¿qué pasa? Porque hay días que reservan los mejores trenes para ir a Port Aventura y los antiguos se reservan para la línea que hace Tortosa – Barcelona”, se queja. Esta situación, incoherente para los usuarios del sur, se suma a otras quejas de los viajeros del área metropolitana, molestos con el anuncio de una nueva línea exclusiva para ir al aeropuerto.

Gómez, portavoz de los usuarios de tres líneas del Camp de Tarragona, también pide “más información”. “En la estación de Francia hay una persona en la taquilla que mira la pantalla y te dice lo mismo que ya sabes tú”, lamenta. En la última reunión, con los dirigentes del Gobierno y de Adif, la administración ha reiterado a las plataformas que pondrá en marcha una oficina de atención al usuario. “Quieren adelantarlo incorporando una persona a media jornada. Una sola persona, a media jornada, ¿cómo va a resolver las quejas? ¿Qué será, Dios?”, critica la propuesta. “Los trenes circulan, pero todo está a medias”, concluye Gómez.

