El servicio de Rodalies lleva tiempo en el ojo del huracán. La creación de una nueva línea de trenes -que operará FGC- para conectar Barcelona con el Aeropuerto del Prat ha puesto a los usuarios del ferrocarril en Cataluña en pie de guerra. Este mismo jueves, varias entidades se han manifestado en la estación de Passeig de Gràcia contra esta nueva línea de trenes, la cual aseguran que «nace únicamente para reforzar la movilidad aeroportuaria y turística en detrimento de la robustez del sistema ferroviario» y que hará colapsar el servicio de Rodalies y Regionales.

«El sistema ferroviario catalán sufre actualmente una situación de saturación estructural, especialmente en los túneles ferroviarios de Barcelona. La puesta en marcha del R-Aeroport implicaría introducir hasta cuatro trenes más por sentido en el túnel de Passeig de Gràcia, lo que incrementará la fragilidad del sistema y facilitará que cualquier incidencia afecte al conjunto de la red ferroviaria», denuncian las entidades convocantes de la manifestación.

Un modelo que prioriza el turismo

Las entidades sociales alertan que la entrada de los trenes del R-Aeroport en la red ferroviaria hará que se vean afectadas las líneas R2 Norte, R2 Sur y de los servicios Regionales que atraviesan este corredor, desde Figueres hasta Tortosa, un hecho que puede llegar a comprometer «aún más la fiabilidad y puntualidad del servicio». De hecho, han calificado de «vergonzoso que esta sea la única ampliación ferroviaria de Rodalies de las últimas décadas, mientras no se han impulsado nuevas conexiones ferroviarias para conectar déficits históricos de servicio, destinando 400 millones de euros a una conexión con el aeropuerto que ya está bien cubierta con Rodalies, metro y autobús».

Salida del primer tren del R-Aeroport de la fábrica de Alstom. | Jordi Pujolar (ACN)

Unos cambios en la movilidad que aseguran que demuestran que la «ciudad actual prioriza el turismo y la ampliación del aeropuerto por delante de las necesidades cotidianas». Aseguran que «no se trata de que FGC no pueda operar nuevas líneas ferroviarias fuera de su red habitual, al contrario, si se tratara de una línea convencional que mejorara el sistema, sería interesante, pero el proyecto actual del R-Aeroport nace únicamente para reforzar la movilidad aeroportuaria y turística en detrimento de la robustez del sistema ferroviario»

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