La creación y el consumo de videos cortos en catalán en plataformas como TikTok e Instagram –los conocidos como reels– se confirman como un método efectivo para que los jóvenes mejoren sus conocimientos del idioma. Así lo detalla un estudio elaborado por las investigadoras del Departamento de Traducción y Ciencias del Lenguaje de la Universidad Pompeu Fabra (UPF) Floriane Bardini y Paula Igareda, que analiza el papel de estas herramientas en el aprendizaje informal de idiomas minoritarios en un contexto global de declive de la diversidad lingüística. Bardini ha explicado a El Món que la idea del estudio surgió de una vivencia personal: «Ambas no somos hablantes de catalán de origen y hemos ido aprendiendo el idioma», y añadió que a su colega Paula Igareda «le fue muy bien a través de vídeos en las redes sociales en catalán con subtítulos para aprender expresiones y ver cómo se escriben las cosas».
La investigación, basada en una encuesta a 76 jóvenes de entre 14 y 25 años –mayoritariamente hablantes de catalán– y en el análisis de 12 perfiles de creadores de contenido de referencia en los Países Catalanes, pone sobre la mesa datos contundentes: hasta ocho de cada diez encuestados aseguran que ver estos contenidos contribuye de manera directa a perfeccionar su catalán. A 3 de cada 10, esto les ocurre muy a menudo y a 5 de cada 10, a veces. En concreto, el 67% afirma que aprende frases hechas gracias a estos formatos; un 34% amplía el vocabulario; el 17% mejora la gramática; y un 14,5% señala avances en la pronunciación. Bardini también apunta a «una cierta indiferencia» de más de la mitad de los entrevistados que no priorizan el idioma a la hora de consumir estos videos cortos. Una actuación que, según alerta la investigadora, va en detrimento de la presencia del catalán en las recomendaciones de contenido que hacen las redes al usuario: «Si hay una presencia de un idioma dominante es muy probable que te pueda desaparecer el catalán de tu feed muy fácilmente».
Por otro lado, el 86,8% de los encuestados asegura que sigue a creadores de contenido en catalán en las redes, sobre todo a influenciadores, concretamente perfiles dedicados al humor o de familiares y amigos. A pesar de esto, el estudio de la UPF señala que hay margen de mejora para integrar más el catalán en las publicaciones de los jóvenes en las redes. De las 76 encuestadas, 59 publican regularmente en las redes sociales y, entre ellas, el 30% lo hace a menudo en catalán, el 48% a veces y el 22% nunca. En este sentido, Floriane Bardini ve un desequilibrio sociolingüístico relevante porque hay «un volumen relevante» de los encuestados que no publica nunca en catalán, una situación que, según ella, refleja en el espacio digital los mismos desequilibrios de la vida real al competir con idiomas dominantes como el castellano o el inglés. «Hay campo para mejorar la posición del catalán, y para cambiar un poco el chip», concluye.

La combinación audiovisual como motor del aprendizaje
El análisis de las cuentas de creadores de contenido –entre los cuales figuran figuras reconocidas como Albert Roig, Cabrafotuda, Cèlia Espanya, Daily Catalan o Juliana Canet, con comunidades que oscilan entre los 13.000 seguidores y los 220.000– demuestra que el formato de video corto tiene atributos técnicos y narrativos que favorecen la retención de conocimientos. La combinación simultánea de imagen, sonido y subtítulos, sumada al abordaje de temáticas culturales y lingüísticas en contextos de conversaciones reales y alejadas del formato teórico tradicional, facilita la asimilación natural del idioma por parte de las nuevas generaciones.
A pesar de ello, el estudio también advierte de ciertos puntos débiles en el ecosistema actual. Uno de los principales problemas detectados se encuentra en los subtítulos generados mediante transcripción automática, que a menudo presentan errores gramaticales, castellanismos o una velocidad de visualización excesiva que dificulta la comprensión, perjudicando especialmente a las personas con discapacidad auditiva. Según detalla Bardini a este diario, los videos cortos se caracterizan por un ritmo muy rápido que dificulta la lectura si no se editan y condensan adecuadamente. Además, la experta advierte que incluir errores en los subtítulos puede provocar el «aprendizaje erróneo» de lo que se está oyendo y que es incorrecto. Por esta razón, desde la investigación se anima a los creadores a cuidar estos aspectos para mejorar la accesibilidad –especialmente para personas con discapacidad auditiva– y maximizar el potencial pedagógico de las publicaciones.
Recomendaciones para el mundo educativo e institucional
Ante esta realidad, la investigación de la UPF lanza una serie de propuestas prácticas dirigidas a consolidar el espacio digital en catalán. En primer lugar, recomienda a los centros educativos que integren el uso de estas redes sociales en las actividades curriculares, utilizando videos breves que conecten directamente con los hábitos e intereses informativos del alumnado. Además, la investigadora Floriane Bardini recomienda el uso de este contenido «como herramienta fácil de aprendizaje y para empoderar a la juventud en el uso digital del idioma».
En paralelo, el documento insta a las instituciones públicas a desplegar políticas activas de apoyo a la creación de contenidos audiovisuales en catalán mediante ayudas, campañas o premios específicos, pero subraya la necesidad de evitar «intervenir en los contenidos» porque hay el riesgo de que se diluya la naturaleza cercana y real del lenguaje juvenil en las redes. El objetivo es revertir la situación en un ámbito donde, a pesar del alto consumo –el 86,8% de los jóvenes sigue a creadores catalanes–, el margen de mejora en la publicación activa por parte de la juventud aún es amplio: solo un 30% de los que publican habitualmente en las redes lo hacen a menudo en catalán.

