Paula Trunas, la joven de Girona que sufrió un episodio de catalanofobia durante su examen práctico de conducir en Girona, ha decidido pasar a la acción. Después de que Junts per Catalunya denunciara su situación en sede parlamentaria, Trunas ha explicado a El Món que ha presentado dos quejas oficiales contra el trato recibido por parte de la examinadora de la Dirección General de Tráfico (DGT), a quien acusa de haberla obligado a hacer la prueba en español con una actitud «muy autoritaria».
Según ha explicado a este diario, la funcionaria se dirigió a ella de muy malas maneras: «A mí me tienes que hablar en español», le espetó cuando le preguntó si había colocado bien los retrovisores durante la prueba práctica. «El 99% de las veces que me hablan en español, si estoy en Cataluña, hablo en catalán», defiende. Según los documentos oficiales a los que ha tenido acceso este diario, la joven ha registrado una queja formal directamente ante el Ministerio del Interior, a través de la Jefatura de Tráfico de Girona, y también una denuncia por discriminación lingüística ante la Oficina de Igualdad de Trato y No Discriminación de la Generalitat. Los hechos tuvieron lugar el pasado 19 de marzo a las 9 de la mañana en la zona de Palau de Girona.
En el relato de los hechos que consta en la denuncia de la Generalitat, la joven de Girona detalla taxativamente el incidente: «La examinadora me obligó a hacer el examen práctico de conducción en español». «Cuando le hice una pregunta en catalán me contestó de manera muy autoritaria exigiendo el cambio de lengua», destaca la denunciante. En la queja entregada a la Jefatura de Tráfico de Girona el pasado 2 de julio, la joven de Girona insiste en que la funcionaria encargada de evaluarla la obligó «a hablar español de manera muy autoritaria». Aunque Paula Trunas desconoce la identidad de la examinadora de la DGT, los documentos aportan la fecha, la hora exacta y la zona del examen para que la administración pueda identificar a la funcionaria catalanófoba.

«La gota que colmó el vaso»
Ante la gravedad de la situación, la joven ha optado por activar dos vías de reclamación para que este caso de discriminación no quede impune. En declaraciones a El Món, Trunas explica que ha decidido dar el paso porque la situación que vivió haciendo el examen práctico del carnet de conducir fue «la gota que colmó el vaso». En este sentido, explica que hace un año que estudia en Barcelona y ya está harta de la situación que vive la lengua: «Muchísimas clases se hacen en español, y voy a cualquier lugar y me atienden en español». «Estaba muy harta y esto me hizo explotar», sentencia. Y añade que su familia la animó a denunciar los hechos.

