Aprovecharse de la necesidad y de la fe. Así se podría definir el juicio que se vivirá en la sección 21 de la Audiencia de Barcelona este martes. Una vista oral, contra dos acusados que acumulan veinte antecedentes por fraude, por un delito de estafa y, alternativamente, de apropiación indebida a unas monjas que quedaron varadas en Timor Oriental sin poder tomar un vuelo de regreso a España. El ministerio fiscal solicita penas de hasta 4 años de prisión y 12.000 euros de multa así como una responsabilidad civil de 20.050,42 euros.
Los hechos fueron investigados por el Juzgado de Instrucción número 25 de Barcelona. Se registraron el 6 de julio de 2022, cuando los dos acusados regentaban una agencia de viajes detallista y mayorista. De hecho, uno de los acusados era el administrador y el otro atendía a los clientes por teléfono e internet. Según razona el ministerio fiscal, ambos actuaron «de común acuerdo» y con la «voluntad de obtener un beneficio económico», y habrían engañado a una congregación de misioneras con un falso viaje de regreso de cinco monjas que formaban parte de ella.
Cinco hermanas misioneras
Según el relato del ministerio fiscal, cinco hermanas misioneras de la Congregación Religiosa de las Missioneras Hijas de la Sagrada Familia de Nazaret viajaban, con la compañía Air Timor, desde Kuala Lumpur a Timor Oriental, donde debían hacer transbordo y tomar otra aeronave hacia España. Sin embargo, el avión no aterrizó en una pista de tránsito, por lo que las cinco monjas -que no tenían visado- perdieron el vuelo y, por tanto, el dinero de los billetes.
Ante la emergencia de la situación, la congregación, por recomendación de otra congregación, contactó con la agencia y se comenzó a preparar la supuesta estafa que se juzgará. Los acusados «propusieron» una solución falsa para que las monjas pudieran regresar y que la congregación lograra el reembolso del dinero. El sistema de reembolso ofrecido por los acusados consistía «en abrir un expediente de viaje en la agencia y la congregación debía ingresar el dinero de los billetes en una cuenta de la empresa».
La fiscalía detalla que la propuesta suponía que, «una vez realizado el ingreso, la agencia reclamaría al seguro los billetes de avión que no pudieron utilizar y los nuevos que deberían comprar por la mala gestión de la compañía para volver a España». La acusada, insiste la fiscalía, indicó a la congregación que ese dinero no se emplearía para comprar billetes, porque «ya los tenían adquiridos directamente de la misma aerolínea, sino que se trataba de dar cobertura legal por si debían reclamar a la compañía y a su seguro por los perjuicios causados». En todo caso, los acusados se «comprometieron a que una vez recibidos el dinero, al día siguiente lo devolverían a la congregación, pero que este era un paso necesario para abrir el expediente de viaje».

Transferencia realizada
La congregación el 8 y 11 de julio transfirió 20.050,42 euros a la agencia de viajes. Mientras tanto, las cinco monjas estaban retenidas «en un estado de máxima angustia» en Timor. Un lugar que, según destaca la fiscalía, les era desconocido y tampoco conocían el idioma. Asimismo, no llevaban ni un euro en el bolsillo. La reclamación a la que se habían comprometido los dos acusados se basaba en el hecho de que se les había generado un «perjuicio por el cambio de terminal, de manera que no pudieron enlazar con los aviones porque quedaban dentro del territorio de Yakarta». Incluso, los acusados les pidieron los billetes para aportarlos a la reclamación.
Pero todo era una mentira. El dinero no se devolvió a pesar de la cantidad de mensajes de WhatsApp entre el 11 de julio y el 17 de agosto de 2022. Nunca devolvieron el dinero y, un buen día, los teléfonos quedaron inactivos después de meses reclamando el dinero y obtener, en primer término, falsos compromisos de devolución y luego el más absoluto de los silencios. Ahora, la congregación que reclama ser indemnizada espera que se haga justicia, eso sí, terrenal por ahora. La divina ya es más cuestión de fe.

