El nuevo calendario de movilizaciones fijado por los sindicatos y las asambleas recoge el sentimiento de los docentes, que se han mostrado divididos sobre la intención de hacer huelga. El sentir general es que los últimos acuerdos aún no reúnen unas bases aceptables, pero el curso pasado terminó con decenas de huelgas y un gran agujero en el bolsillo. Con este contexto, el nuevo calendario recogía “acciones en los centros” para este miércoles; la previa de una hoja de ruta con huelga el día 26 de noviembre –que se suma a la huelga general del día 11– y una gran manifestación el 21. Solo dos grandes acciones el primer trimestre para coger impulso.
Las acciones de este miércoles se han traducido en la lectura de un manifiesto en el recreo en diferentes escuelas. A las puertas del Institut Eugeni d’Ors, en l’Hospitalet de Llobregat, una veintena de docentes de tres institutos de la zona se han reunido para “demostrar que continúa la lucha por mejorar”. Podrían ser más, como el curso pasado, cuando este mismo escenario reunió a unas sesenta personas en contra del plan piloto de los mossos. Pero la energía de los docentes al inicio de curso no es la misma. La concentración reunía también a docentes del Margarida xirgu y el Institut Pedraforca, que solo han sumado cuatro personas a la protesta.
“Esto no es como una empresa en la que después de las vacaciones continúas con lo que dejaste pendiente antes de irte”, comenta uno de los docentes concentrados para explicar la reorganización que sufren los centros cada año. Muchos profesores cambian de plaza y es necesario crear nuevas sinergias, admiten desde la USTEC. Las movilizaciones, al inicio de curso, siempre son “más difíciles” que al final, insisten.

Escuchando el manifiesto, los alumnos de bachillerato –algunos sujetando la pancarta– escuchan tímidos, como tímidos son sus gritos a favor de“ee-du-ca-ción pública y de calidad”. Los profesores son más enérgicos. “La mayor parte de las medidas acordadas aún no se han aplicado y las que se han anunciado son totalmente insuficientes”, apunta el manifiesto, que lamenta que «los problemas continúan». «Las ratios siguen siendo demasiado elevadas, las plantillas son insuficientes, los salarios han perdido poder adquisitivo, la burocracia nos ahoga y muchos centros presentan carencias estructurales», se quejan los docentes. «Reclamamos también una educación en catalán con los recursos necesarios, unas condiciones laborales dignas y recuperar la democracia en los centros educativos», concluyen.
Los alumnos de bachillerato, con los docentes
Los docentes aseguran que los alumnos –más los de bachillerato que los de la ESO, dicen– entienden sus reivindicaciones. Y los pocos estudiantes que están fuera lo confirman. “Un alumno que ahora ya está en la universidad nos animó a todos el año pasado a participar de las manifestaciones. Él salió incluso en la tele y los de 2º de bachillerato le hemos tomado el relevo”, explican a El Món. Quieren hacer colonias, admiten preguntados por la acción más polémica, pero entienden al profesorado. “Es lo que hay”, concluyen los más rezagados, que llegarán tarde a clase.
¿Participarán de la manifestación del día 21? La mayoría, aún tímidos, no saben qué responder. El delegado sindical de la USTEC en l’Hospitalet, Xavier Vilanova, remarca que la intención es reunir al conjunto de la comunidad educativa –docentes, entidades y familias– en una jugada histórica. “La educación es una cuestión de país”, ha reafirmado, “y se intenta remar conjuntamente”. Una de las reivindicaciones de la manifestación será el objetivo de llegar a una inversión del 6% del PIB para educación, un hecho que “interpela a todos”, dice Vilanova, que querría que esta partida fuera íntegra para la escuela pública.

A las puertas del instituto también han hablado representantes de la Assemblea Educativa de Catalunya (AEC), integrada por docentes afiliados a sindicatos y otros sin carnet. En las últimas horas, las asambleas también han pasado a la acción con una encuesta distribuida en los centros para detectar carencias lingüísticas y forzar al ejecutivo a impulsar medidas para fortalecer el catalán en los centros. Otras reivindicaciones de las asambleas son la reducción de las ratios u otras mejoras estructurales enfocadas, por ejemplo, a la mejora de los equipamientos.

