La mayoría sindical ha intensificado el conflicto laboral entre los docentes y el Departamento de Educación con un nuevo ciclo de huelgas que sacude el final de curso en las escuelas. Los sindicatos se aferran al éxito de las paradas de marzo pasado y han convocado 17 más: tres unitarias en todo el país y el resto, por territorios. Las huelgas no son, en todo caso, la única medida de presión que los docentes tienen sobre la mesa. Las asambleas, órganos de participación independientes de los sindicatos, trabajan en otras acciones con un doble objetivo: ampliar el mensaje de sus protestas y forzar al Gobierno a negociar una mejora del acuerdo firmado solo con la UGT y CCOO. 

La alternativa más visible, que gana fuerza a medida que avanzan los días, es la negativa a realizar salidas y colonias. Esta acción, que años atrás forzó al entonces consejero Ernest Maragall a compensar el adelanto del curso escolar con la ‘semana blanca’, ha comenzado a inquietar al sector del ocio educativo. Tras confirmarse las primeras cancelaciones, Fundesplai ha cifrado en un 70% las afectaciones que habrá el próximo curso; una situación que pone en peligro 300 puestos de trabajo de la entidad, ha advertido. La Asociación Catalana de Empresas de Ocio, la Educación y la Cultura (ACELLEC) también teme que la situación será “grave” y cree que la acción afectará a 5.000 trabajadores en todo el país.

En los últimos meses también han surgido otras propuestas, aunque no han ganado tanta fuerza como el veto a las colonias. Algunas asambleas han planteado la idea de dejar de hacer graduaciones y fiestas fuera del horario lectivo o caceroladas sincronizadas con todos los centros de un municipio. Otras opciones, más simbólicas que prácticas, implicarían vestirse de luto los lunes o con camisetas reivindicativas los miércoles; dejar de publicar contenido en las redes sociales o dejar de responder correos fuera del horario lectivo; dar la vuelta a las pancartas que lucen en las fachadas de la escuela o realizar una “quema simbólica” de la burocracia. El compendio de acciones, publicado por la USTEC, sindicato mayoritario del sector, también expone medidas más llamativas, entre las cuales abolir propuestas educativas propuestas por empresas privadas u organizar cortes de carretera semanales.

Imagen de la manifestación de docentes con motivo de la huelga del 11-F / David Zorrakino (Europa Press)

Las asambleas del Alt y Baix Penedès ya han acordado llevar a cabo algunas de estas medidas, como la suspensión de las salidas no comprometidas, la parada de la actividad no esencial en redes sociales y webs, o la supresión de actividades festivas y lúdicas fuera del horario lectivo. En estos territorios también se ha hablado de retirarse de la participación de formaciones, programas y proyectos no imprescindibles impulsados por el departamento. Sea como sea, propuestas que están sobre la mesa, pero que no tienen aún la potencia de las huelgas o el veto a las salidas. 

Decálogo de «resistencia» de la USTEC

La mayoría de estas acciones surgen de las asambleas, pero cuentan con el apoyo de los sindicatos. Mientras tanto, la USTEC ha redactado un “decálogo de acciones de resistencia” para mantener el conflicto vivo. Una decena de propuestas encaminadas a “hacer valer las demandas y ahorrar fuerzas para dedicarlas a la movilización”.

Bajo la premisa de que los docentes trabajan más horas de las indicadas por contrato, el sindicato propone ceñirse a las 37,5 horas semanales del convenio y ejercer “solo los cargos” por los que han sido nombrados. El texto también propone realizar salidas “solo dentro del horario o de las horas reconocidas”, ajustar las tutorías de prácticas al horario, contar las horas formativas como horas trabajadas, reducir la comunicación laboral a los canales internos del departamento, retirarse de todos los grupos de WhatsApp que formen parte de la coordinación o utilizar “exclusivamente” el material didáctico que facilite el centro. 

Ahora bien, el mismo sindicato avisa –en uno de los materiales enviados a los docentes, que también se puede consultar en la web– que todas estas medidas están encaminadas a una reivindicación “correcta y coherente” y pide que las acciones “no generen un conflicto interpersonal” ni “malestares innecesarios” en los centros.

Los portavoces de CGT, USTEC, Aspec e Intersindical frente al Palau de la Generalitat para presentar el nuevo ciclo de huelgas de los docentes / USTEC

Tensión con una protesta en Valls

Las formaciones justifican todas estas acciones con los resultados de la consulta que se realizó la semana pasada a los docentes. Ocho de cada diez maestros y profesores –participaron unos 3.000– pidieron más días de huelga, según han comunicado las formaciones. “Es cierto que hay ciertos peligros, pero solo la administración puede evitarlos”, apuntó el martes Iolanda Segura, portavoz de la USTEC, preguntada por las críticas de unos estudiantes de Valls que no quieren quedarse sin colonias. Días más tarde, el sindicato ha acusado a las juventudes socialistas del municipio de instrumentalizar al alumnado que protagonizó aquella protesta. Yeray Garcia, portavoz estudiantil de la acción, ha sido primer secretario de las JSV, lo que ha encendido los ánimos entre el colectivo docente. El PSC ha descartado hacer declaraciones y la federación del territorio se ha desmarcado de la protesta.

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