El Departamento de Educación ha decidido finalmente posponer la exigencia del nivel C2 de catalán al profesorado. La medida debía entrar en vigor el próximo curso, pero el Gobierno entiende que su “implantación inmediata” conllevaría “una grave dificultad para cubrir sustituciones y vacantes docentes”. Una nueva resolución, publicada en el Diario Oficial de la Generalitat, destaca que no hay suficiente personal docente que disponga de esta acreditación, lo que impide la aplicación «inmediata y generalizada» del requisito. Fuentes del departamento aclaran, en todo caso, que la excepcionalidad solo se aplicará en aquellos casos «en los que no haya suficientes profesores con el C2».
En este sentido, se apuesta por adoptar “medidas transitorias de carácter excepcional” que “permitan garantizar la prestación efectiva del servicio público educativo”. Los cambios, que ha adelantado el Ara, permitirán que los docentes que se acojan a la excepción puedan formar parte de la nueva convocatoria si asumen el “compromiso” de obtener el certificado antes de terminar el curso. El departamento también asegura que los docentes sin el C2 pasarán detrás de quienes sí lo tengan en las listas.
Educación ve «imposible» cubrir todas las plazas
Educación insiste en que sería “materialmente imposible” cubrir todas las necesidades de profesorado y que la responsabilidad última del departamento es “garantizar el funcionamiento de los centros educativos y el derecho fundamental del alumnado a recibir educación”. “Hay que tener en cuenta –justifica el ejecutivo– que hay un número significativo de docentes que ya se han examinado y no dispondrán de los resultados hasta el próximo mes de septiembre”.
Desde el ejecutivo apuntan que se establece un calendario de implementación “proporcionada y temporal” que permite “compatibilizar la garantía del servicio educativo con el objetivo de elevar el nivel de competencia lingüística del profesorado”. El Gobierno aclara, en todo caso, que se trata de una medida “temporal” sin “vocación de permanencia”: “No elimina el requisito, sino que garantiza la continuidad del servicio educativo durante el curso vigente”.

El ejecutivo defiende que el cambio no altera la apuesta por el C2 de catalán, que “pasa de ser un mérito a un requisito indispensable”. Niubó se había comprometido a implementar la medida en el curso 2026-27 (el próximo), en la línea del decreto que exige el nivel máximo de catalán, pero había advertido al mismo tiempo de posibles dificultades técnicas y que su equipo estudiaría el impacto de la medida. Solo el 25% del profesorado catalán dispone del certificado, tal como se ha publicado en los últimos meses, a pesar de que en los últimos años se ha triplicado la oferta formativa y de acreditación del C2.
Los sindicatos ven el cambio razonable, pero piden no eternizar el proceso
Fuentes de la USTEC consultadas por El Món ponen el acento en que esta excepcionalidad solo se aplicará en aquellas especialidades “que falta gente” y remarcan, con tono positivo, que se instaura a cambio un “compromiso” para que se logre el C2 en un año.
La Intersindical, en cambio, cuestiona este giro de guion. El sindicato, que en las últimas negociaciones con el departamento ha centrado las demandas en la situación del catalán en las aulas, no ve mal “dar un plazo razonable para que las nuevas incorporaciones puedan obtener el C2”. “Eso sí”, puntualiza la Intersindical, “es necesario que el plazo para obtener el C2 sea ajustado”. “Uno o dos cursos como máximo, pero no se pueden dar casos de personas que estén ejerciendo desde hace cinco años y no cumplan el requisito lingüístico, como pasa en sanidad”, advierte el sindicato catalán.



