«No serem, no serem moguts! / No serem, no serem moguts, / com un pi a prop de la ribera, / no serem moguts!». Hace más de cincuenta años Grupo de Folk traducía así al catalán la letra de la canción protesta norteamericana We Shall Not Be Moved -adaptada de un espiritual negro. La canción era un emblema de las luchas populares del mundo y todavía perdura en el recuerdo. Este espíritu impulsa ahora una batalla inesperada y que se está alargando mucho más del que se podía prever: la de unas setenta familias que han visto como su estancia de décadas al camping San Salvador, situado a Coma-ruga (Baix Penedès), llegaba a su final. Se ha enfrentado a la empresa que ha comprado el camping y que se ha negado a renovarles los contratos, y le están haciendo desear el desahucio. Se acerca la fecha de abrir el recinto a los nuevos campistas, y lo más caliente es en el fregadero, porque los antiguos se niegan a ser movidos.

La entrada de la operadora de campings catalana HolaCamp -especializada en glampin, término que fusiona glamur y camping- como nuevos propietarios del establecimiento ha abierto una guerra entre los nuevos propietarios y los campistas. El viraje del modelo de negocio, enfocado al sector de lujo, ha hecho que los nuevos gestores del espacio hayan optado por no renovar los contratos de unas setenta familias que hacía décadas que habían convertido el camping en una especie de segunda residencia modesta, con mucho valor sentimental para ellos. A través de una carta emitida el pasado 12 de febrero, los nuevos propietarios comunicaron a los campistas que este año ya no se les renovaría el contrato y que, por lo tanto, disponían de un periodo para retirar todas sus pertenencias del establecimiento. Concretamente, les daban solo un mes para sacar las mobile home -una unidad móvil con forma de casa de grandes dimensiones- y las autocaravanas del espacio. Ante las reticencias, pero, los nuevos propietarios ampliaron el plazo hasta el 15 de abril.

Indignación de los campistas: «Nos quieren dividir»

La portavoz de la plataforma de familias afectadas, Sandra López, denunciaba que desde HolaCamp no les facilitaban el acceso al recinto para poder llevar a cabo esta retirada y que los habían avisado del cambio en su situación «escasos días antes» que empezara la temporada de verano -que se abre a mediados de marzo y se alarga hasta principios de octubre. Una situación que tilda «de inaudita». Para encontrar una solución en las demandas de los campistas, los nuevos propietarios y los afectados iniciaron un periodo de conversaciones para intentar resolver el problema antes de que acabara el plazo.

El periodo, pero, ha llegado a su fin y las negociaciones continúan encalladas. «Dicen que quieren negociar con nosotros, pero de momento se dedican a trucar individualmente a los miembros de la plataforma para intentarnos dividir», lamenta López, que considera que «están jugando sucio» para «salirse con la suya». «No quieren encontrar una solución», añade.

La respuesta de HolaCamp: «Hablamos individualmente porque cada cual tenía un contrato diferente»

Una visión que se contrapone con la versión de los nuevos propietarios: «Nosotros queremos resolver el problema, porque creemos que no es beneficioso para nadie. Estamos trucando individualmente a los antiguos clientes porque cada cual tenía un contrato diferente, por lo cual consideramos que es más correcto hacerlo de este modo», argumenta el director ejecutivo de HolaCamp, Héctor Fina, en declaraciones en El Món.

Imagen de niños jugando en el interior del camping San Salvador / Cedida

Las pertenencias de los campistas encallan las conversas

El principal punto en el cual no se ponen de acuerdo las dos partes son las pertenencias de los campistas. Desde la plataforma denuncian que los nuevos propietarios no los han puesto ninguna facilidad para retirar las mobile hombre, puesto que se trata de una gestión que supone un coste económico que muchas familias no pueden asumir: «Para mover las mobile home hay que alquilar un transporte específico que puede llegar a costar 9.000 euros, un dinero de los cuales no todo el mundo dispone. Y, a banda, una vez retirados del camping, tampoco tenemos un lugar donde dejarlas», lamenta Sandra López. Desde la propiedad, se han ofrecido a hacer esta gestión. Ahora bien, los costes que supone para llevar a cabo esta recolocación irían a cargo de los campistas, cosa que también supone un agravio económico para los afectados.

En una carta oficial del 17 de abril, a la cual también ha tenido acceso este diario, desde HolaCamp informan las familias que, si no retiran sus objetos personales, se ocupará la empresa: «Nos reservamos el derecho a retirar de la unidad de alojamiento las pertenencias del usuario, pero le serán íntegramente reclamados todos los costes de la retirada y todos los daños y perjuicios que ocasione su inactividad. En este sentido, informamos que los gastos de desmontaje, compra de palés, embalajes, grúas, carga y transporte ascienden hasta los 4.730 euros en caso de mobile hombre y hasta los 3.780 euros en el caso de las caravanas«. Una vez HolaCamp haya recolocado las pertenencias de los campistas, los antiguos inquilinos los tendrán que pagar 120 euros cada mes, como gasto de trastero, hasta que las recuperen. En caso de que los campistas no abonen la cantidad estipulada, los objetos personales pasarán a ser propiedad del camping.

Imagen del último burofax de HolaCamp dirigido a los antiguos clientes del camping San Salvador / G.M.

Desde la plataforma de afectados consideran que es «indecente» que se los cobren estos gastos y que, encima, los nuevos propietarios les pidan una cantidad mensual para guardarlas: «No las podríamos usar y nos seguirían cobrando dinero», denuncia López. El director ejecutivo, pero, asegura que la ley de campings -publicada en el BOE el 9 de octubre de 1982- los ampara para reclamar estas cantidades económicas: «No nos estamos inventando nada. No tenemos nada de interés a quedarnos con todo este material», apunta Héctor Fina. Ahora bien, si las negociaciones están encalladas y las pertenencias no son trasladadas ni por una parte ni por la otra y continúan en el camping, cuando se abra al nuevo público con la nueva temporada, HolaCamp cobrará un «alquiler de 50 euros en el día» a los campistas para mantener las pertenencias. Esto está previsto para finales de mayo.

HolaCamp endurece el tono y califica de «ilegítima» la posición de los campistas

Las familias afectadas, pero, se mantienen firmes en su posición. Ante esta situación, desde HolaCamp han endurecido el tono: «Esperamos que cumplan nuestros requisitos y cesen su injustificada pretensión de mantenerse a nuestras instalaciones de forma ilegítima, puesto que, si no, los tendremos que reclamar todos los daños y perjuicios que nos ocasionen», remachen en la misma carta.

Los motivos detrás del cambio de funcionamiento del camping

El director ejecutivo de la gestora de campings catalana explica que el motivo por no renovar los contratos de los antiguos clientes –una situación que los afectados tildan de «desahucio»– es que optan por un nuevo modelo de negocio. «El camping San Salvador es un terreno ideal, muy bien ubicado, pero estaba en muy malas condiciones económicas. Consideramos que es una oportunidad para crear un establecimiento de glampin [como el resto de propiedades de la empresa], puesto que es el modelo de negocio que va al alza a Europa», argumenta Héctor Fina.

Es decir, que el perfil de cliente fijo -entendido como la persona que hace vida al camping durante todo el periodo vacacional, pero que tiene que renovar el contrato cada año- va a la baja en este sector. Así pues, ante el enroque de los campistas, el futuro del camping San Salvador continúa siendo incierto cuando falta poco más de un mes para la apertura.

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