Una reunión «con cordialidad» y café incluido. Así han descrito los participantes en el encuentro, discreto, entre la consejera de Interior, Núria Parlon, con el activista independentista Albert Forcades y su abogado, Jaume Alonso-Cuevillas, que se ha celebrado esta tarde en su despacho oficial de la sede del departamento. La reunión se ha celebrado a instancias del gabinete de la consejera, después de que Forcades interpusiera una demanda por injurias contra la consejera por haber afirmado en el Parlamento que Forcades había agredido a un cabo de la Brigada Mòbil de los Mossos d’Esquadra aunque el juez instructor lo negó y archivó el caso.

De hecho, la consejera estaba citada a una vista de conciliación el próximo 28 de abril, en la plaza 22 de la Sección Civil del Tribunal de Instancia de Barcelona. Un requisito previo en una querella por injurias. Para Cuevillas, «la cuestión ha quedado cerrada». «La consejera ha reconocido y ha dejado claro que no hubo ninguna agresión», ha explicado en conversación con El Món, después de la cumbre. De esta manera, se retirará la querella contra la consejera que ha reconocido la inexistencia de la supuesta agresión por la cual fue imputado Forcades. Así Forcades y Cuevillas entienden que Parlon ha izado la bandera blanca.

Una larga historia y una caña de pescar

Forcades fue denunciado por haber agredido a un cabo de la Brigada Mòbil de los Mossos durante la manifestación del 23 de junio en la abadía de Montserrat por la presencia de Felip de Borbó y Letícia Ortiz. El juez instructor del caso, en Manresa, ordenó un sobreseimiento del sumario. El instructor concluyó a la vista de la prueba aportada que no había ninguna intencionalidad en la supuesta agresión. Aun así, Parlon continuó insistiendo en la comisión del delito en sede parlamentaria durante la sesión de control celebrada después del archivo de la querella.

De hecho, el caso ya venía enturbiado porque las imágenes recogidas por la manifestación y los atestados de los Mossos d’Esquadra afirmaban hechos que después de una mínima investigación quedaban absolutamente descartados, tal y como advirtió el juez. Además, se sumó que en una comisión de Interior, tanto Parlon como el director general de la Policía, Josep Lluís Trapero, cargaron las tintas contra Forcades haciendo creer que había golpeado al policía con una «extensible» cuando lo que llevaba Forcades era una simple caña de pescar del Decathlon para izar la estelada que la policía, por otra parte, confiscó.

El juego de despropósitos subió de tono hasta el punto que en la sesión de control, después del archivo del caso, Parlon insistió en la agresión. Un hecho que no dejaron pasar Forcades y su abogado, quienes reclamaron ayuda judicial para hacer rectificar a la consejera, quien, al final ha tenido que tragarse sus palabras y pedir disculpas en un encuentro discreto en su despacho oficial.

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