La batalla soterrada que se mantiene en la Audiencia Nacional en torno al sumario de los atentados del 17 de agosto de 2017 en Barcelona y Cambrils continúa. Pero ahora, a favor de las defensas. Después de que el tribunal decidió admitir la petición de los Mossos d’Esquadra, con el apoyo del ministerio fiscal, para destruir las pruebas recogidas en la explosión de Alcanar, donde habría muerto el presunto cerebro de la trama de los atentados, el imán de Ripoll Abdelbaki es-Satty.
Ante la inminente destrucción, la defensa de los padres del pequeño Xavier, el niño de tres años asesinado en la Rambla, presentó un escrito de reposición porque no les habían dado traslado de la petición de los Mossos para poder presentar alegaciones. El recurso era muy duro, recordando el derecho de las víctimas que han sido parte del procedimiento a participar en cualquier debate sobre las decisiones procesales del caso. Además, recordaba el resultado de la comisión de investigación en el Congreso que dejaba la puerta abierta a instar a la Fiscalía a reabrir el caso para investigar detalles que aún no se han aclarado, como la explosión de Alcanar y las relaciones del imán con los servicios de información del Estado.

Dos días
El recurso ha sido estimado y han dado la razón a las defensas. Según ha podido saber el Món, a través de una diligencia se ha dado traslado a todas las partes del proceso, incluidos los servicios jurídicos del Departamento de Interior y del Ayuntamiento de Barcelona. Ahora todos tienen un plazo de dos días para presentar alegaciones a la propuesta de los Mossos para destruir las pruebas de Alcanar. Una vez pasado el plazo, será la sala la que decida sobre la demanda de la policía que, en principio, justificaba la petición por falta de espacio en los almacenes de los Tedax del cuerpo. De esta manera, se ha detenido sobre la campana la inminente destrucción de pruebas a la espera de la decisión judicial definitiva.

