Este lunes se celebra la 27ª jornada del juicio contra los Pujol Ferrusola. Será en la funcional sede de San Fernando de Henares, un lugar lo suficientemente espacioso -eran los antiguos almacenes de Galerías Preciados, que el gobierno de Felipe González confiscó– para una semana que se prevé de combate técnico. De hecho, puede ser una semana clave en cuanto a las acusaciones del delito fiscal que se imputa a los miembros de la familia del expresidente y, de rebote, en cuanto a los delitos de blanqueo que tanto el ministerio fiscal como la Abogacía del Estado insisten en mantener.
El tribunal, presidido por José Ricardo de Prada, un hombre que ha intentado hacer fácil la vista oral rozando los límites que le otorga la ley para dirigir las vistas, es consciente de la dificultad de la práctica de la prueba para las próximas tres jornadas. Habrá un verdadero overbooking de peritos. Es decir, será más un combate de esgrima de florete que un ring de pressing catch.
En el estrado subirán los NUMA, es decir, los agentes tributarios que investigaron las cuentas de la familia y también efectivos de la ONIF, el acrónimo de la Oficina Nacional de Investigación del Fraude, que emitieron informes sobre los negocios de Jordi Pujol Ferrusola y su traslado en las declaraciones tributarias. Pero las defensas, que han acreditado a lo largo de las jornadas que trabajan fino y con decimales, han preparado bien las contrarrespuestas con peritajes que llevan la firma de catedráticos de derecho tributario e, incluso, de exjefes regionales de la Agencia Tributaria.

Interpretaciones y cuentas
El tribunal ha querido concentrar los peritajes en un mismo día, con sesiones de tarde, porque los testigos peritos de la Agencia Tributaria tendrán que debatir sobre sus conclusiones con los peritos de la defensa al mismo tiempo. Además, cabe añadir que la hacienda española en este caso ha tenido un papel diferente en cada etapa, incluso un poco disperso. Y cabe decir que con alguna sorpresa para las acusaciones, sobre todo para los dos abogados del Estado, que cada vez que tienen la oportunidad de acorralar a un testigo se presentan como «representante de la Agencia Tributaria». Tanto es así, que en los pasillos de la Audiencia Nacional los reinterpretan con el famoso gag de los Monty Python titulado Nadie esperaba la Santa Inquisición.
En este sentido, cabe recordar el resultado de las inspecciones de Hacienda a Jordi Pujol Ferrusola, que determinaron que no había delito fiscal, y que las irregularidades eran lo que se entiende como derecho al error del contribuyente, es decir, imputar unos importes a un impuesto como el de patrimonio o el de sociedades cuando para la Agencia Tributaria deberían tributar como renta, así como la validez de los gastos que le daban derecho o no a desgravar. Por otro lado, en operaciones más precisas, como en el caso Azul de Cortés, la inversión mexicana de Jordi Pujol Ferrusola obsesionaba a la UDEF y en un principio Hacienda puso problemas, hasta que la misma Agencia Tributaria reconoció que se había declarado conforme a la legalidad del convenio tributario de doble imposición entre México y España.
Cabe añadir también, la inspección de Hacienda a la que se sometió a Josep Pujol Ferrusola, que tuvo que liquidar por 800.000 euros que Hacienda detectó en un movimiento de efectivo en Andorra. Un importe del que para Hacienda no se justificó suficientemente el origen, aunque se aportaron los recibos de contratación de la caja de seguridad donde habían sido ingresados después de su retirada de una cuenta corriente para optar a la compra de unas acciones, una operación que no prosperó y el dinero se reingresó. De hecho, Hacienda levantó acta y se liquidó el importe sin que se considerara en ningún caso un delito fiscal.

El importe encontrado en Andorra
Las diferencias de criterio tributario se debatirán en sala. De hecho, se espera que sea una masterclass de derecho tributario donde se confrontarán los criterios, siempre cambiantes y desafiantes con el principio de seguridad jurídica habituales de la hacienda española, con los técnicos del sector privado encargados de enfrentarse con la administración tributaria del Estado. Es decir, conceptos tributarios, importes de liquidación, bases imputables y transferencias y abonos, así como gastos, además de movimientos de fondos a través de diversas entidades bancarias o financieras en todo el mundo, serán los protagonistas. Serán cinco NUMA contra cinco peritos de la defensa.
Pero más allá de la biosfera tributaria, también habrá otro duelo de titanes, como el que Burt Lancaster y Kirk Douglas protagonizaban en la película de John Sturges. Será un peritaje interesante sobre el incremento de los últimos cuarenta años del valor nominal del dinero. Es decir, la evolución de la famosa «deixa» del siglo pasado hasta los tres millones de euros del año 2010. Una pieza de orfebrería de historia financiera y económica que podría formar parte perfectamente de la biblioteca del Museum of American Finance. Este documento explica la evolución del valor del dinero que supuestamente componían la deixa.
Un peritaje que, en principio, debe corroborar lo que se llama la prueba periférica, es decir, ante la dificultad que tienen las acusaciones de relacionar el dinero de Andorra con comisiones por adjudicaciones de la administración catalana, gana credibilidad la tesis de la deixa. En este sentido, cabe recordar el listado de evasores fiscales que el régimen franquista difundió a través de lo que entonces era el BOE, donde constaba Florenci Pujol, o el libro que relataba sus negocios con el tráfico de divisas y el contrabando. La semana se prevé intensa.



