El titular del Tribunal Central de Instrucción número 2 de la Audiencia Nacional, José Luis Calama, ha levantado el secreto de sumario del caso Plus Ultra, donde el principal imputado es el expresidente del gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero. Una decisión interesante a la vista de la citación de Zapatero como investigado para el dos de junio, martes de la semana que viene. De hecho, fuentes judiciales del caso apuntan que el magistrado ha dejado acceder a las partes a la causa para que la defensa del ex inquilino de la Moncloa no retrase su declaración alegando que desconoce el grueso de los indicios y diligencias que han justificado su imputación.
De entrada, el juez hace suya la tesis de los policías que investigan el caso y concluye que el lugar donde se tomaban las decisiones más delicadas del supuesto entramado era el domicilio particular del expresidente. Los atestados que el juez ha incluido en el sumario, a los que ha tenido acceso El Món, describen detalladamente cómo sería este entramado, que llaman «equipo Zapatero» y califican de «boutique financiera. Y se supone que servía para construir la «vía Zapatero», un canal para obtener dinero público a través de la influencia del exlíder del PSOE y negociador con el exilio con Junts. A cambio, habría cobrado comisiones a través de un conglomerado de empresas dirigidas por su «amigo de running» Julio Martínez y, también, de What The Fav la empresa de sus hijas, Alba y Laura Rodríguez Espinosa, que según los investigadores facturaban a las compañías relacionadas con Martínez.
El sumario apunta intentos del entramado para conseguir fondos para la compañía aérea Plus Ultra a través de los créditos ICO puestos en marcha durante la pandemia de Covid. Una vía que no prosperó. De la misma manera que no funcionó la vía para conseguir dinero público a través del gigante del sector público Indra Sistemas, una de las empresas de capital público más importantes de las firmas protegidas como bastión de la seguridad estatal. Finalmente, la clave fueron las ayudas de la Sociedad Española de Participaciones Industriales (SEPI), que otorgó 53 millones de euros a la aerolínea. Todo ello tras reuniones de Zapatero con el ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones José Luis Escrivá, el 7 de septiembre de 2020. La causa también habla de una agenda de Koldo García donde se confirma un almuerzo entre el entonces ministro José Luis Ábalos y Zapatero, para tratar de gestionar los fondos hacia Plus Ultra como una empresa estratégica de la aviación civil.
Zapatero, líder de una red de influencia
Varios atestados de la UDEF, de la Dirección General de Aviación Civil y de la Agencia Estatal de Seguridad Aérea incluidos en la causa señalan a Zapatero como «la figura clave dentro de la red de influencia». En definitiva, concluyen que «su implicación es decisiva para ampliar el alcance de la red a diversas esferas de influencia, en cuanto a los objetivos perseguidos en nombre de los clientes de la red organizada». Pero «el ejercicio de influencia se llevaría a cabo en nombre de terceros, y serían estos terceros los que pagarían a la red determinadas cantidades por los servicios prestados», detalla el sumario.

En este sentido, el juez considera que el liderazgo de la red fue ejercido por Zapatero con el acuerdo de que dirigió la relación con los clientes de la empresa Análisis Relevante, de Julio Martínez. Una conclusión que los investigadores obtienen al constatar que daba «instrucciones» para la constitución de empresas en el extranjero —presuntamente para recibir pagos— y por las diversas estrategias que empleó en un intento de distanciarse de las actividades de la red de influencia. En este sentido, el magistrado entiende que el «principal beneficiario final de los fondos obtenidos por la red de influencia sería Zapatero y la empresa What The Fav, con la transferencia de fondos nuevamente justificada sobre la base de contratos que servían meramente como prueba documental». Es decir, contratos «simulados».
En el sumario, consta un atestado que parece clarificar las ideas al juez. Es el oficio 2342/26 de 14 de mayo, al que ha tenido acceso El Món, que esboza que «la red que dirige Zapatero operaría bajo la apariencia formal de una organización o plataforma representativa que, en realidad, se utilizaría como herramienta de intermediación e influencia». «Además», añaden los agentes, «contaría con una red de contactos institucionales y empresariales que sería utilizada por la red organizada, de la cual Zapatero, por su propio interés, se distanciaría». «Estas intervenciones o influencias no serían de naturaleza puramente institucional o representativa, sino que tendrían como objetivo lograr los objetivos económicos que persiguen sus clientes, constituyendo así un patrón de conducta repetida», insisten. Una «estrategia de desvinculación» del entramado societario para disimular sus acciones que la policía bautiza como «liderazgo invisible».

Tres elementos y un domicilio
La conclusión general es que Zapatero dirigía la trama por cuatro elementos. En primer lugar, que era el encargado de mediar con los futuros o virtuales clientes. En segundo lugar, porque varias conversaciones detallaban las «directrices para la creación de una empresa en el extranjero», que serviría para canalizar los fondos de las comisiones que recibiría por sus actuaciones de influencia. Y en tercer lugar, por «la dinámica operativa de la red de influencia» por el «vínculo observado con cuestiones de política internacional y negocios, especialmente las centradas en Venezuela, que tienen una incidencia directa en asuntos de estado al nivel más alto».
Pero hay un elemento que, según los investigadores y el magistrado instructor, remacha el clavo. Es en la forma y el lugar donde se dan las «directrices» para que la trama opere. De hecho, entienden que las comunicaciones no se hacen en «entornos formales» sino en entornos de «ámbito personal». En este sentido, el sumario destaca que los correos electrónicos destapan un «un canal dual de comunicación». En concreto, es el domicilio de Zapatero, «un lugar ideal para canalizar y salvaguardar la planificación estratégica de las instrucciones más sensibles». «Se podría inferir que el núcleo de planificación y gestión no se confinaría únicamente en el entorno de la oficina, sino que se trasladaría a los alrededores de su casa, donde tendría más discreción y control sobre la información», sentencian los investigadores.

