Decimosexta jornada del juicio contra la familia Pujol Ferrusola. Una mañana que no ha sido nada provechosa, de nuevo, para las acusaciones, tanto la del ministerio fiscal como la de la Abogacía del Estado. De la lista de hoy había caído el que podría haber sido el testimonio estrella, la examante de Jordi Pujol Ferrusola, Victoria Álvarez, cuya declaración fue la excusa que sirvió para iniciar el proceso oficial contra la familia del expresidente. Sin embargo, la tribuna virtual del tribunal presidido por José Ricardo de Prada ha servido para hacer una extraña mezcla de testimonios de la defensa y de las acusaciones. Una mezcla que ha favorecido plenamente a la selección catalana de penalistas que llevan la toga de defensores.
Los dos primeros testimonios ya han sido un preámbulo premonitorio de lo que podría pasar. Por un lado, Olga López, exempleada de la editorial Malpaso, que ha aportado documentos del retorno de un dinero adelantado para editar dos libros sobre Florenci Pujol, padre del expresidente. Y, en segundo término, Marcelino Oreja –hijo del excomisario europeo de Transportes del mismo nombre, y dirigente destacado del viejo PP– y Juan Vergés, uno de los responsables de la promoción Life Marina en Ibiza, que ha replicado a las acusaciones en relación con el supuesto regalo de un piso. «¡No, no, aquí no se regala nada!», ha sentenciado para explicar que hay negocios que se pagan en especie y más cuando no han salido como se esperaban.

Lo de Oreja ha sido un testimonio sobre la relación de la empresa EMTE, de la cual era director general de Tecnologías, con Jordi Pujol Ferrusola, sobre los cobros del primogénito del presidente por el desembarco de la empresa en México. De hecho, el apellido de quien parece el único protagonista del juicio, Jordi Pujol Ferrusola, ha sido el último argumento de las acusaciones. Hasta el punto de que uno de los principales testigos le ha recordado que «ser hijo de una persona famosa no lo invalida en su competencia profesional».
Un ‘sherpa’ en México
Oreja, un hombre recto, elegante y con zapatos brillantes de hebilla, se ha sentado en la tribuna a la espera de las preguntas sobre estas comisiones. Ha explicado que fue uno de los cuatro directores generales de EMTE -una empresa de Carles Sumarroca hijo-, en concreto, su responsabilidad eran las tecnologías y los sistemas. Y, como era la más exportable, incluyeron en su cartera la dirección internacional. Oreja prestó servicios entre 2004 y 2011, una época en la que la empresa se expandió a México, un mercado «interesante» para la compañía.
Pujol Ferrusola actuó de sherpa de EMTE en el país. De hecho, les presentó al «gerente» que la compañía tuvo durante muchos años en México, Alberto Escofet, a quien Oreja contrató cuando dejó EMTE, y al abogado que formalizó societariamente EMTE en México. «Tuve reuniones previas con Jordi Pujol Ferrusola sobre México y confirmé su competencia», ha asegurado. Una «competencia» que confirmó en el primer viaje a México con el primogénito del expresidente, cuando «al cabo de una semana de aterrizar en México tuve contacto con muchas personas».
«Nosotros necesitábamos a alguien con contactos, que conociera el país, que pudiera abrir puertas, explicar el sistema del país, de las licitaciones, para entender cómo funcionaba todo», ha señalado. En diversas facturas, la empresa de Jordi Pujol Ferrusola Project Màrqueting cobró 132.800 euros. Una cantidad que Oreja ha considerado «normal» para un facilitador. Incluso, ha remarcado que Pujol Ferrusola les presentó un posible socio local, Carlos Riva, con quien finalmente no hicieron tratos porque la cantidad de acciones que pedía excedía el proyecto de la empresa.

«Ser hijo de una persona famosa ni invalida la competencia profesional»
En la parte final del interrogatorio de la Abogacía del Estado y de la Fiscalía, han preguntado a Oreja cómo es que hacía negocios con Jordi Pujol Ferrusola. El mismo letrado de la Moncloa le ha preguntado si en febrero del año 2008, no hubo nadie en EMTE que se sorprendiera de «la importancia política y mediática del entorno de Jordi Pujol». E incluso ha asegurado que un «hermano de Jordi Pujol era consejero», hecho que ha hecho saltar como un resorte a las defensas.
Impertérrito, pero asombrado por el tono y contenido de la pregunta, Oreja ha sido contundente: «En aquella época no había esta atención mediática de ahora». Y ha continuado: «Era el hijo de un señor que había sido presidente de la Generalitat, pero es un señor que consideré competente». «Ser hijo de una persona famosa no invalidaba su competencia profesional», ha añadido con gesto serio. Los abogados del Estado han desistido de hacer más preguntas. Joan Canela, miembro de la dirección de EMTE, también ha remachado el clavo: «No veo qué problema hay en trabajar con el hijo de una persona famosa». La percepción en la sala ha sido formularse la pregunta de si es que a Jordi Pujol Ferrusola lo juzgan por llamarse Pujol Ferrusola.

