Áspera. Así ha sido la ordinaria sesión de control al presidente de la Generalitat, Salvador Illa, en el Parlamento. Esta mañana, la atención no se la ha llevado la oposición, despistada, de Junts per Catalunya, ni las preguntas soft de ERC o la previsibilidad de los Comuns. Esta vez, el pleno ha podido contemplar una pelea intensa, rotunda y agria entre los integrantes del bloque españolista que integran el PSC, el PP y Vox. Con un elemento de fondo, que ha emergido como un invitado de piedra: la victoria de la selección española del Mundial 2026 el pasado domingo.
A la sesión se ha añadido el debate sobre la falta de inversiones del Estado en Cataluña, el futuro memorialístico de la comisaría de Via Laietana, la seguridad y, como no podía ser de otra manera, la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE). Una resolución que ha servido para dar alas a las formaciones afectadas por la represión y de rebote, para recordar el posicionamiento de Illa y de los socialistas con la amnistía que, al principio, no querían ni oír hablar. Y ahora, como bien ha apuntado la presidenta de los junteros en el Parlamento, Mònica Sales, parece que el líder del PSC ha sido «el ponente». Una sesión incómoda que a pesar de ser verano no ha sido, precisamente, un anuncio de Estrella Damm y el señor Canyut.

Amnistía e inversiones
La primera en intervenir ha sido Sales. La presidenta de los junteros en la cámara, que cada vez lee menos y recita más sus intervenciones, ha puesto en valor la amnistía y ha clamado contra la falta de inversiones del Estado en Cataluña, dadas las cifras publicadas la semana pasada. Sales ha cargado contra los datos que demuestran que Madrid recibe casi tres veces más que Cataluña. Illa se ha jactado de la amnistía, siguiendo su relato de la pacificación, y por otro lado, ha pedido a Junts que dejen de «quejarse» y que se apunten al consorcio de inversiones que han pactado con ERC. En todo caso, la juntera ha logrado arrancar a Illa el reconocimiento del «problema» de la falta de inversiones a cambio de que los de Carles Puigdemont aprovechen su influencia en Madrid para revertir la situación.
El relevo de Sales lo ha tomado Josep Maria Jové, presidente del grupo parlamentario de los republicanos, que cada vez utiliza cartulinas más grandes para leer sus intervenciones. Quizás algún ecologista debería decirle algo o lo acusarán de deforestar el Amazonas. Jové le ha recordado a Illa su posicionamiento contrario a la amnistía con una larga intervención que le ha agotado tanto el tiempo que en turno de réplica solo le ha dado tiempo para mostrar el pésame por la muerte de Josep Vallverdú, una figura que con 103 años ha pasado a formar parte del santoral catalán, sin discusión ni división de opiniones. Hecho que aún lo convierte en más héroe nacional. En todo caso, Illa ha aprovechado el turno de Jové para defender la amnistía y la política de su gobierno de «normalización institucional». Y, de paso, ha abierto una brecha en su discurso al comparar el independentismo de Jové con su federalismo. «Tendremos que decidir entre todos, el encaje de Cataluña con España», ha propuesto sin entrar en más detalles ni en el fondo ni en el sistema de cómo hacerlo.

La pelea del 155
Con Alejandro Fernández, el renovadísimo líder del PPC, ha llegado el cambio de ritmo. El popular, fiel a su estilo ácido, ha aprovechado el turno para recriminar las dos almas del presidente socialista. De hecho, es una de las críticas habituales de Fernández a Illa, que puede decir una cosa y a la vez la otra, y es capaz de encender una vela a la Virgen de Montserrat y con la misma llama, al Diablo. Siguiendo este hilo, el líder del PPC le ha reprochado que felicitara en las redes la victoria de la selección y, en cambio, los socialistas votaran en contra de recibir a los jugadores en el Parlamento.
Fernández también ha rescatado el acuerdo que hizo con ERC sobre las selecciones deportivas catalanas. Una propuesta que Fernández apunta que espera sentado a través de un «comedero» como es la Oficina para las Selecciones Catalanas. De hecho, Fernández ha dicho que espera ver cómo también montan una «Mesa», un «observatorio», «un consorcio» o una «comisión» sobre la misma oficina. Illa, con cierta sorpresa por el contenido de la pregunta, le ha contestado que invitó a los jugadores españoles al Palau pero rechazaron ir. «Infórmese bien», le ha espetado cuando Fernández le preguntaba por la petición de que los jugadores de la Roja fueran al Parlamento y no al Palau. Illa se ha alterado y ha acusado a Fernández y al PP de «instrumentalizar» la selección, de boicotear la amnistía y de pactar con Vox. «¿Qué hace su partido por Cataluña? ¡Decir una tontería de vez en cuando!», ha sentenciado Illa visiblemente enojado.
Fernández no se ha achicado y le ha pedido serenidad con un malicioso «¡Cálmese, excelencia!» y ha continuado criticando la doble alma socialista. Illa, en turno de réplica, ha acusado al PP de ofrecer «nada, cero, un conjunto vacío a Cataluña». Con Ignacio Garriga, de Vox, el presidente ha elevado el tono, tras una intervención donde lo acusaba de la bajada de tensión energética en Cataluña. Illa, de entrada, le ha contestado con un rotundo «a mí, no me venga con amenazas». Y ha terminado con una recomendación: «Los ciudadanos le pagan para hacer política», le ha reprochado para reclamarle que haga el trabajo que le corresponde. Y, de rebote, ha recuperado la selección española para preguntarle sobre los «hijos de inmigrantes que la integran que son tan españoles como usted o como yo».

Via Laietana, la CUP y Gotham City
El tramo final de la sesión de control se ha iniciado con Jèssica Albiach de los Comuns, que le ha preguntado sobre el futuro de Via Laietana. Illa ha defendido la idea de mantener la comisaría abierta porque el Cuerpo Nacional de Policía (CNP) es «democrático» y se puede compaginar con un espacio de memoria. Dani Cornellà de la CUP le ha reprochado la «venta de humo del Gobierno» en estos dos años y le ha pedido que si es presidente de todos los catalanes, no todos los catalanes, ni de lejos, están con la selección española. «No es una victoria de todos», le ha remarcado. Y ha cerrado la sesión, Sílvia Orriols, de Aliança, que con su tono de Manelic en Terra Baixa, ha descrito Cataluña como Gotham City, la siniestra ciudad que solo podía salvar Batman, «donde sales a pasear al perro y te degüella un inmigrante». Illa le ha preguntado si se había «recuperado del susto» de la victoria de la selección llena de hijos de inmigrantes, sin darle más carnada más allá de decir que en «Cataluña quien la hace la paga». Ha cerrado la sesión, el portavoz socialista, Ferran Pedret, que habla tan bajito que suerte tiene el presidente de tenerlo cerca. En todo caso, si algo es más previsible que el final de una película para adultos, son las preguntas del grupo parlamentario del presidente de la Generalitat.

