Finalmente, el movimiento de alcaldes contra la expansión de la Barcelunya ya tiene fecha para celebrar su primera asamblea. Será el 13 de abril, y en un escenario bastante simbólico, en el Hotel Bayona de La Panadella, el que el periodista Francesc Canosa, bautizó como el «Check Point» de Cataluña. Así lo han anunciado los impulsores del proyecto, el alcalde de Cunit, Jaume Casañas, y el alcalde de La Granja d’Escarp, Manel Solé.
Con el lema “Más allá de Barcelunya. Por una Cataluña descentralizada y equilibrada”, diversos alcaldes y representantes municipales impulsan este «encuentro abierto de cargos electos para reclamar un nuevo modelo de gobernanza territorial que ponga fin a la Cataluña de dos velocidades y marcada por el peso del Área Metropolitana de Barcelona respecto al resto del territorio». Un cónclave oportuno después de que muchos de los alcaldes y concejales de todo el país consideren que las decisiones se toman solo respondiendo al interés metropolitano y sin tener presente la nación. El movimiento se presentó el pasado 18 de febrero.
Llamamiento a todos los alcaldes
Los promotores hacen un llamamiento a los representantes electos del país a unirse, «independientemente del partido político». En este sentido, insisten en que se «trata de sumar esfuerzos para garantizar un país más equilibrado y cohesionado». «También desean que el debate vaya más allá de los partidos políticos e interpela a la ciudadanía».
Además, defienden que Cataluña es “un país de norte a sur y de levante a poniente” y que «no se puede reducir la realidad nacional al territorio que queda entre los ríos Llobregat y Besòs». Según explican, el objetivo es que Barcelona continúe siendo la capital, pero de un país “equilibrado, cohesionado y con oportunidades para todos”. De hecho, el movimiento remarca la importancia de la descentralización y la defensa del concepto de nación.
En el anuncio del encuentro, Solé, denuncia que muchas decisiones se toman sin tener en cuenta los municipios y las comarcas del interior. En este sentido, señala carencias como la falta de fibra óptica en algunos municipios o el mal estado de diversas infraestructuras. Por su parte, el alcalde de Cunit, Jaume Casañas, alerta que Cataluña no puede continuar “fracturada en dos realidades”, con una dinámica marcada por la metrópoli y otra por el resto del país.


