Albert Rivera ha reaparecido en una entrevista muy curiosa en la que el tema central ha sido, sorprendentemente, la muerte. El expolítico de Ciudadanos se ha sincerado sobre la pérdida del padre, que murió hace un par de años, y a partir de ahí ha terminado hablando sobre cómo se imagina su propia muerte y qué legado quiere dejar a su hija. El escenario daba pie a esta conversación, ya que se trata del pódcast Prohibido morirse que presenta Rebeca Marín en Onda Cero.
El antiguo dirigente del partido naranja ha dado detalles sobre la despedida del padre, que no fue la típica que podemos imaginar. El hombre solo tenía 71 años y fue una de esas muertes súbitas que dejan a toda la familia destrozada sin esperarlo: «No hicimos una fiesta, pero quise invitar a toda la gente cercana a él y almorzamos juntos. Mi padre lo habría querido así, todos juntos brindando y recordándolo desde el cariño y la celebración de la vida».
Eligieron un restaurante frente al mar, cerca de la playa donde pasaba mucho tiempo su padre: «Brindamos por él y almorzamos en un lugar donde siempre estaba… Él siempre me decía que no perdiéramos ni un minuto con él, que celebráramos la vida. Y ese mensaje que me había dejado, lo tenía dentro del corazón», ha dicho visiblemente emocionado. El padre no quería dramas, así que Albert Rivera ha optado por pensar en él «cada día de su vida«: «Cada mañana tengo un minuto para él, ese es el legado».

Albert Rivera confiesa cómo le gustaría que lo despidieran cuando muera
El expolítico ha recordado al padre en esta entrevista, pero también ha hablado sobre sus deseos futuros. Tiene claro, Albert, que le gustaría morir «sin dolor» como a todos: «Si hace falta que te quiten el dolor, que te lo quiten. Yo no quiero dolor». Además, ha dejado caer un deseo sobre esos últimos momentos de vida: «Me gustaría poder despedirme en paz. Poder hacer balance y decir que he vivido. Si puede ser con muchos años, pues mejor que con pocos. Pero sí, haber podido exprimir la vida y haberla vivido a mordiscos«.
No es habitual que los famosos hablen abiertamente sobre la muerte, pero él lo ha hecho sin tapujos. De hecho, también ha dicho que le encantaría que su entorno celebrara una bonita despedida cuando él muera: «El día que no esté, que la gente que me quiere de verdad celebre lo que ha vivido conmigo. Si se llevan de mí algún aprendizaje o algún momento bonito, pues que se lo queden. Me gustaría celebrar la vida en lugar de quedarme atrapado en el dolor, ese es el legado que dejamos».
Albert Rivera se considera un «privilegiado» porque ha podido vivir en libertad y con intensidad: «Yo soy muy rebelde y tengo suerte porque puedo trabajar en lo que me gusta y tengo gente a mi alrededor. Creo que es muy bueno ser agradecido con la vida».

