Una de las consecuencias del fracaso de las negociaciones de paz entre Irán y Pakistán ha sido el bloqueo estadounidense del estrecho de Ormuz, el paso marítimo por donde transita el 20% de la producción de petróleo. El país persa, mediante su representante ante las Naciones Unidas, Amir Said Iravani, ha denunciado que esta medida constituye una «grave violación de la soberanía e integridad territorial» de Irán, al tiempo que ha advertido del «derecho inherente» del país asiático a adoptar todas las medidas «necesarias y proporcionadas» para proteger esta soberanía, según ha informado Europa Press.
Las declaraciones de Iravani han sido dirigidas al secretario general de la ONU, António Guterres, y al presidente del Consejo de Seguridad, el bahreiní Jamal Fares Alrowaiei. En este sentido, considera el cierre perimetral impuesto como una «violación flagrante de la prohibición de la amenaza o el uso de la fuerza consagrada en el párrafo 4 del artículo 2 de la Carta de las Naciones Unidas» y una vulneración del Derecho Internacional del Mar. También responsabiliza al país presidido por Donald Trump por «cualquier consecuencia que se derive de este, incluido su impacto en la paz y la seguridad regional e internacional».

El diplomático iraní ha instado a la ONU a que condenen de manera «inequívoca que condenen esta medida, adoptando medidas urgentes y eficaces para impedir una escalada mayor con consecuencias potencialmente catastróficas para la paz y la seguridad». Se trata de una medida contra los barcos de todas las naciones que entren o salgan de los puertos iraníes y de las zonas de la costa, incluidos todos los puertos del golfo pérsico y de Omán.
Irán mantiene conversaciones con Rusia
El ministro de exteriores iraní, Abbas Araghchi, ha mantenido hoy una conversación con su homólogo ruso, Sergei Lavrov, en la que ha alertado de las consecuencias de los actos «provocativos» de EE.UU. en el golfo Pérsico y el estrecho de Ormuz.
Por otro lado, Lavrov ha aplaudido «el compromiso con la continuación de los esfuerzos diplomáticos y la búsqueda de soluciones que aborden las causas subyacentes del conflicto para lograr una estabilización a largo plazo de la región, teniendo en cuenta los intereses legítimos de la República Islámica de Irán y sus vecinos». Además, el jefe de la diplomacia rusa ha recalcado la disposición de Moscú para «ayudar en la resolución de la crisis, que no tiene solución militar», y ha recordado la iniciativa del país presidido por Putin de «desarrollar un concepto para garantizar la seguridad en el golfo que implique a todos los territorios costeros y que esté defendido por países externos a la región».
