Irán se ha retractado, veinticuatro horas después de anunciarlo, y volverá a cerrar el estrecho de Ormuz. Los iraníes acusan a los Estados Unidos de romper promesas y ya han avisado que su ejército restringirá el tránsito de barcos nuevamente. El paso marítimo, clave en la exportación mundial de petróleo y otros productos, vuelve así “bajo la estricta gestión y control de las fuerzas armadas”, según ha anunciado el ejército en un comunicado a los medios estatales.
Las fuerzas armadas iraníes señalan que habían accedido “de buena fe” a reabrir el estrecho tras llegar a acuerdos con los EE. UU. para “permitir el paso controlado de un número limitado de petroleros y buques mercantes”. En todo caso, denuncian que el estado norteamericano sigue intercediendo el paso de naves mercantes “bajo el pretexto de un supuesto bloqueo”, una acción que describen como “piratería”. Por eso todo vuelve “a su estado anterior”.
«Hasta que los Estados Unidos pongan fin a la completa libertad de circulación de barcos entre Irán y entre Irán, la situación en el estrecho de Ormuz continuará estando estrictamente controlada y en el estado anterior», ha añadido el ejército. En este sentido, los principales mandos de las fuerzas armadas han acusado a los EE. UU. de “romper promesas».

La Moncloa pide prudencia
Poco antes del anuncio, el ministro de exteriores del gobierno español, José Manuel Albares, ha pedido ser “muy prudente” con toda la información que llega de la región. “La situación es extremadamente compleja y cualquier negociación diplomática requerirá mucho tiempo”, ha afirmado desde Barcelona. Albares ha insistido en la importancia de que el alto el fuego sea una realidad, tanto en la zona del estrecho de Ormuz como también en el Líbano. Mientras tanto, el vicepresidente primero del gobierno español y ministro de Economía, Carlos Cuerpo, ha lamentado «la incertidumbre» de la guerra con Irán y ha remarcado que el ejecutivo seguirá «ajustando las medidas» de apoyo a la economía si continúan siendo «necesarias».
Todo ello, mientras el presidente español, Pedro Sánchez, reúne a diferentes líderes progresistas, una imagen poco casual tras erigirse en una de las voces más recurrentes contra Trump en Europa. En la reunión, Sánchez ha apostado por reformar la ONU, muy cuestionada por Trump, para que represente «mejor la realidad del mundo».

