El músico, compositor, productor y profesor Manu Guix (Barcelona, 1979) regresa con una nueva propuesta discográfica. Galàxies, su nuevo EP, es un trabajo íntimo y emocional que utiliza el universo y el espacio como hilo conductor para explorar el amor, el deseo, la pérdida y los vínculos que nos marcan, con unas palabras que pronunció Pau Donés poco antes de morir. Con este nuevo proyecto, el artista firma una de sus obras más personales y maduras, y hace balance de todo lo que ha vivido y le queda por vivir. En esta entrevista con El Món, el artista habla sobre el proceso de creación del disco, el significado detrás de las canciones, como la que dedica a su padre, que murió hace 25 años y fue una de las personas más importantes en sus inicios en el mundo de la música. Por otro lado, en esta conversación también habla abiertamente del idioma y de su defensa del catalán después de que su carrera como cantante comenzara en castellano coincidiendo con la primera edición de Operación Triunfo. «Saqué un disco en castellano y enseguida vi que donde realmente me sentía cómodo era haciendo música en catalán», asegura.
Galàxies habla del amor en muchas formas. ¿Cuál ha sido el punto de partida emocional del disco?
El punto de partida es el de un hombre que se encuentra en la mitad o un poco más de su vida, porque tengo 46 años y dudo mucho que llegue a los 92. No sé si por una crisis de mediana edad, pero sí un momento en el que miras atrás y haces balance de todo lo que has vivido y de todo lo que te queda por vivir. Últimamente, me ha venido a la cabeza muy a menudo Pau Donés, que fue amigo mío y con quien tuve la suerte de trabajar y de cantar una canción juntos, y he pensado en sus últimas palabras, en las que dijo que lo más importante era amar y ser amado. Y, de repente, me conecté mucho con este mensaje y sentí la necesidad de, por primera vez en mi carrera, hacer un disco dedicado exclusivamente al amor. Y de ahí me nació esta necesidad y este sentimiento de dedicar un disco monográfico al amor.
¿Crees que tu manera de entender el amor ha cambiado con los años?
Sí, claro, naturalmente. El amor en todas sus facetas, ¿no? No solo hablamos del amor en el ámbito de la pareja, en el ámbito sentimental, sino el amor hacia la familia, hacia los amigos, hacia todo lo que nos rodea. El amor evoluciona como evoluciona la persona y te das cuenta de que el amor significa muchas cosas, que muchas veces el amor son sentimientos contradictorios. Muchas veces dejar ir es amar. Muchas veces tener que dejar algo es también una gran muestra de amor. Y de eso te das cuenta con los años.

¿Durante tu trayectoria has tenido que dejar cosas por amor?
Sí, muchas veces. Tanto en el ámbito profesional como en el ámbito personal. Y son decisiones que cuestan mucho de tomar muchas veces, y que muchas veces cuesta mucho tiempo darte cuenta de que era una decisión correcta. Pero al final siempre acabas dándote cuenta de que has hecho bien.
Has utilizado el universo y el espacio como metáfora. ¿Por qué esta imagen te ha ayudado a explicar mejor estas emociones?
Esto fue un poco producto del azar y del proceso creativo del álbum, porque yo en ningún momento comencé a componer pensando en este imaginario, sino que fue a raíz de ir haciendo las canciones. Yo siempre que me pongo a componer canciones quiero saber qué quiero explicar antes de componerla. La primera canción que compuse fue Satèl·lit orbitant. Quería componer una canción que hablara de personas que tenemos alrededor que son muy importantes para nosotros pero que no vemos cada día. Alguien muy importante que tienes lejos, pero que sientes muy cerca aunque no tengas contacto con ella cada día, da igual. Sabes que tienes gente a tu alrededor que te está enviando amor. Y entonces me vino a la cabeza esta idea de que tenemos gente que son como satélites que orbitan a nuestro alrededor y que nos están enviando amor desde donde están. Y de ahí me nació el título de la primera canción.
¿Y se fue construyendo el imaginario?
Después, al componer la segunda canción, quería que fuera una canción que contara la historia de una noche que comienza como si no hubiera de ser nada y acaba convirtiéndose en una noche desenfrenada. De repente acabo en la cama con dos chicas y otro chico y hago una orgía. Es una noche en la que los astros se alinean y pasa lo que he estado toda la vida deseando que pase y que aún no me ha pasado nunca, que es practicar sexo en grupo. Y así nace Els astres s’alineen. Y así, poco a poco. La tercera canción también dio otro título que fue Galàxies, que es la que dio título al EP. Y fue entonces cuando vi que había un hilo que podía ir estirando. Me sirvió como excusa narrativa para crear este hilo conductor del disco.
¿Es el disco más personal que has hecho?
Yo creo que sí. Al menos es el que considero más sincero, más honesto y en el que trato quizás sentimientos más profundos y que quizás en cuanto a las letras me desnudo más y hablo de cosas más íntimas. Seguramente sí. Quizás por eso que te decía. Por la edad y el momento vital en el que me encuentro y porque me ha venido mucho de gusto decir un poco lo que pienso y compartirlo sin miedo y sin tabúes.
Musicalmente, combinas pop con influencias soul, funk y electrónica. ¿Cómo ha evolucionado tu sonido en este trabajo?
Es un poco lo que a mí me gusta hacer. He mamado desde que era muy pequeño toda la música de la Motown, y toda la música de Stevie Wonder en particular. Me siento muy heredero de toda esta música. Es cierto que en este disco hay canciones, como por ejemplo Galàxies o Objectiu la Lluna, en las que hay una huella muy marcada de artistas como podría ser, por ejemplo, Bruno Mars. Me alegro mucho de que existan hoy en día artistas como él que han puesto de moda, que se han atrevido y que han tenido el valor de convertir en un éxito comercial masivo, el soul de los 70. Bruno Mars, con su proyecto o con el proyecto de Silk Sonic, ha convertido en un producto de masas un género de hace 50 años.
Hablas de atrevimiento. ¿Has arriesgado más en este disco que en trabajos anteriores?
La verdad es que no lo sé. A mí me cuesta mucho plantearme la música como un riesgo. No me planteo nunca ser rompedor, ni me planteo hacer algo diferente. Tengo la inmensa fortuna de que mi proyecto artístico lo hago porque quiero y no tengo que dar explicaciones a nadie. Ni tengo que rendir cuentas con nadie. Soy un artista independiente. Tengo mi propia discográfica, mi propia editorial y me gano muy bien la vida haciendo todas las demás cosas que hago. Esto es algo que hago porque me apetece hacer y porque tengo mi necesidad vital de hacerlo. Entonces yo hago lo que me apetece y hago lo que siento. En el momento que digo «haré algo diferente, haré algo rompedor», entonces deja de ser algo honesto porque estoy poniendo por delante la forma a la honestidad de la creación. Y a mí me interesa ser honesto.

¿Haces lo que te da la gana cuando te da la gana?
Correcto. Es así. Siempre me he considerado muy afortunado porque me gano la vida haciendo lo que más me gusta, que es la música. He encontrado la manera de ganarme bien la vida haciendo música de muchas maneras y haciendo música a través de la televisión, a través de la radio, a través del teatro, a través de este estudio, donde compongo para otros artistas donde produzco otros artistas, donde hago bandas sonoras, donde hago música para publicidad, hago de todo. Todo esto, después de haber pasado por muchas discográficas y haber sido artista de muchas compañías, me ha permitido llegar al punto de decir adiós a todos. Muy agradecido a todos los que durante este tiempo han apostado por mí, pero yo he llegado a un punto donde quiero hacer lo que me dé la gana sin tener que dar explicaciones a nadie.
En Més enllà dels estels tratas una pérdida muy íntima. La del padre.
Esta es la tercera canción que he escrito a mi padre. Siempre me pasa que cuando hago un disco siempre hay una canción que le dedico a él. No lo sé, quizás porque ya hace 25 años que murió y cuando estaba componiendo, en Planoles, sentí una vez más la necesidad de vaciar el pap y decirle en forma de canción todo lo que siento. La muerte de mi padre es una muerte que no he superado nunca, y que estoy seguro que no superaré nunca. El hecho de escribirle canciones para mí es como una terapia para este dolor con el que te acostumbras a vivir y que sé que viviré siempre.
¿Es lo que te ha conectado con él?
Sí, absolutamente. Cada vez que la canto es una manera de mantenerlo vivo y de recordarme a él. Me hace sentir más cerca suyo. Lo primero que digo en la canción es cómo me cuesta recordar tu voz, y eso es así, es verdad. Ya llevo más años sin mi padre que con mi padre y ya no me acuerdo de su voz. Y eso me impresiona.
«Te escribo desde nuestro paraíso». ¿Planoles es el paraíso?
Absolutamente. Planoles era su lugar mágico. Es donde nos llevó a toda nuestra familia y tenemos allí un rincón donde siempre que voy pienso en él y lo tengo muy presente. De hecho, cuando murió mi padre, parte de sus cenizas las tiramos allí. Es un lugar donde me siento muy conectado con mi padre.
Tu primera canción, con 12 años, decía: «Nano, ponte a estudiar o tu padre te matará».
¡Hombre, cómo sabes eso? Es verdad. De hecho, esa es mi segunda canción. Mi primera canción decía «Oh nena, ¿por qué me has dejado? Oh nena, ¿por qué me has abandonado?». Y mi segunda canción era esa. Tienes toda la razón.
¿Qué importancia tiene él en tu formación como músico?
La verdad es que mucha. Yo vengo de familia de médicos. Mi padre era médico, mi madre es médica y mis abuelos eran médicos, pero creo que el lado musical me viene por la parte Guix de la familia, y mi padre enseguida se convirtió en mi primer fan. Comencé tocando el órgano de mi abuelo con 3 o 4 años, y enseguida vieron que yo tenía facilidad para la música. Entonces me pusieron una profesora de piano particular en casa y comencé a hacer la carrera de piano cuando era muy pequeño. A los 12, 13 y 14 años, ya no podía más con la carrera de piano, y se lo dije a mis padres. Estaba con los estudios de Chopin y descubrí Nirvana. Estaba en un momento en el que o practicabas piano cada día 4 o 5 horas o era imposible prosperar en la carrera. Yo quería hacer música moderna y fui a mi padre y le dije que quería dejar la carrera para hacer música moderna. Mi padre me dijo que si quería hacer música moderna y quería componer canciones necesitaría material.

¿Y qué pasó?
Me dijo de ir al notario y montar una empresa, que es esta. O sea, la entidad legal. La hice con él, porque así podíamos comprar el material que necesitaba para componer canciones y que fuera un gasto de empresa. Y entonces, claro, yo era el hombre más feliz del mundo cuando componía una canción y llegaba a casa y se la enseñaba a mi padre. Mi padre, que se quedaba allí callado en el sofá, escuchaba la canción y me decía que se la pusiera de nuevo. Después aparecieron los primeros grabadores de CD y yo le grabé las canciones en CD y él se las ponía en el coche. Además, comencé a trabajar muy joven porque tuve mi primer trabajo cuando tenía 15 años con mi primer musical en la sala Luz de Gas de Barcelona. Mis padres tuvieron que firmar una autorización, porque, claro, yo tenía que ir a trabajar por la noche cuando aún estaba en la escuela y mis padres venían a las funciones y mi padre se ponía siempre cada día al lado del técnico de sonido para mirar cómo lo hacía. Con 16 años fundé El Musical Més Petit e hicimos una obra de teatro en el Versus. El Versus no tenía equipo de sonido, y mi padre compró el equipo de sonido y él, que era patólogo, tenía un laboratorio y era profesor en el Hospital de Sant Pau, venía a hacer de técnico de sonido. Estaba absolutamente involucrado, y ahora pienso que si mi padre viera este estudio se volvería loco. Fue un apoyo increíble.
¿Y la madre?
Mi madre también. A mi madre le debo todo. Mi padre fue el fan y el que me ayudó y el que me motivó, y gracias a mi madre practiqué piano. No habría estudiado ni una gota de piano si no llega a ser por mi madre, que fue el martillo pilón que me hacía practicar, practicar y practicar. Y mi padre fue el de la emprendeduría, la pasión. Una pieza fundamental.
¿Y dentro de este universo, el catalán qué peso tiene?
¡Uf! Para mí el catalán es importantísimo. No concibo hacer la música de otra manera. De hecho, el primer álbum que hice fue en castellano, porque mi primer contrato discográfico fue con Vale Music a raíz de Operación Triunfo 1. Estamos hablando del año 2001, y saqué un disco en castellano y enseguida vi que donde realmente me sentía cómodo era haciendo música en catalán. Y este es ya el cuarto o quinto trabajo que hago en catalán y no concibo hacer la música en otro idioma. Muchas veces me dicen que cantar en castellano me abriría más puertas, que podría tocar por toda España o que sería más popular, pero yo quiero hacerlo en catalán. Es que no me interesa nada más que hacerlo en catalán.
¿Podrías haber hecho el mismo disco en castellano?
Pues no tengo ni idea. No lo sé. Este disco en castellano no existiría porque nunca lo hubiera hecho. Por muchos motivos. Primero, por una convicción, llámale política si quieres, pero es que soy un músico catalán y hago la música en catalán. Me gusta hacerla en catalán. Soy muy consciente de la situación de la lengua de nuestro país y me gusta contribuir a mantenerla viva y creo que mi responsabilidad como artista es esa. Y, después, qué demonios, también por comodidad. Yo ya tengo 46 años y irme a hacer un bolo a Málaga con lo que supone de tener que coger un avión, tener que dormir allí y volver al día siguiente… ¿Tú sabes lo bien que se está en Cataluña haciendo conciertos a una hora y media de coche de casa?
¿Que carguen contra el catalán te crispa?
A mí me molesta mucho el tema del idioma y me molesta mucho la incomprensión que hay, sobre todo especialmente en el ámbito de las redes. Las redes me parecen un mundo asquerosamente tóxico, con falta de comprensión, falta de empatía y poco sentido común. Y me cuesta mucho entender esto. El otro día me alteré por un tuit de alguien que renegaba del derecho de poderse expresar en catalán en el Congreso y que los diputados tuvieran que llevar auriculares. ¿Tan difícil es entender que una entidad que representa todo el conjunto de la población española se tiene que respetar el derecho a hablar una lengua que es cooficial?
Y eso derivó en un ataque contra tu persona y tu nombre oficial, que te lo cambiaste hace años.
Sí, exacto.
¿El papeleo te costó mucho?
No, nada. En el registro civil tenías que llevar como prueba correspondencia que se te enviara como Manu Guix y yo envié una propaganda de una cadena de pizzerías.

Has hecho referencia a la toxicidad de las redes sociales. ¿Las plataformas de streaming son tóxicas para la música?
Es evidente que las plataformas no son ideales para la música. Es un sistema que lo pone todo a favor de los artistas mayoritarios y hace que los artistas minoritarios quedemos en una situación muy desfavorable, donde el reparto de beneficios es muy injusto muchas veces. Pero, al mismo tiempo, es una herramienta muy potente y el hecho de tener toda la música del mundo en la palma de la mano es muy difícil pasarlo por alto. Sí que considero, y a pesar de que todo el mundo se me lanza encima, que es un servicio demasiado barato y que esto contribuye a que no se esté dando a la música el valor que debería tener.
Pagas menos por una mensualidad de una plataforma que por un disco.
Estamos pagando 10 euros al mes por tener toda la música del mundo y cuando Spotify o cualquier otra plataforma anuncia una subida de precios de dos euros y todo el mundo se lleva las manos a la cabeza. Y 10 euros es un cubata. Antes pagábamos 14 euros por un CD y nadie decía nada.
Y se pagan 30 euros por un disco de vinilo.
Exacto. Es complicado, pero ¿qué tienes que hacer si ahora mismo es la única manera de consumir música? ¿Qué tenemos que hacer? ¿Establecer unos regímenes que la plataforma pague más a los artistas? ¿Eliminar intermediarios? Es complicado.
¿Ahora mismo la principal fuente de ingresos de un artista son los conciertos?
Sí, y creo que está bien que sea así. El artista, al final, donde se tiene que ganar las habichuelas es tocando. Hay un gran boom de la música en directo, que eso también está muy bien, y creo que también se tiene que valorar que es donde realmente ves el valor de un artista.
¿Por qué?
Porque hoy en día hay tanta magia que se puede hacer en un estudio… No sé si la música de antes era mejor o no era mejor, pero una cosa sí que es cierta y es que la música de antes la hacían músicos, y la música de ahora, no siempre la hacen los músicos. Antes tenías que saber tocar para grabar, ahora no. Antes tenías que saber cantar para grabar, y ahora no es necesario.
¿Y cómo ves la escena musical catalana ahora mismo?
La veo maravillosamente bien, supersana y superpotente. A mí me parece increíble. No sé si por una cuestión de edad, pero empiezo a ver gente joven increíblemente preparada y veo gente con un talento increíble. Por mi gusto y criterio personal te diría que la veo excesivamente dominada por la música urbana, que no es un género que me apasione y artísticamente no me interesa mucho. Aun así, veo propuestas interesantísimas. Hay mucha esperanza y sobre todo hay músicos buenísimos que tienen propuestas increíbles. Me atrevería a decir que la música catalana está en su mejor momento.

Has hecho de todo en el mundo de la música. Musicales, programas de tele, producción… ¿en qué rol de todos te sientes más a gusto?
Donde siempre me siento más feliz es arriba del escenario. Empiezas un bolo y sin darte cuenta se ha acabado. La música tiene esta capacidad de sacarte del mundo y de tener la sensación de que has estado en otro lugar durante una hora y media. Me parece increíble. La otra sensación que no cambiaría por nada del mundo es cuando estoy componiendo y de repente tienes una idea maravillosa y estás componiendo algo que te parece increíble. Es un instante de felicidad máxima que vivo cuando me siento terriblemente orgulloso de aquello que acabo de componer. Es algo que no cambiaría nunca. Me hace más feliz ese momento que el hecho de que aquello que acabo de componer después sea un gran éxito y me dé mucho dinero. Me da igual.
¿Barcelona es una ciudad de musicales?
¡Hombre, y tanto! Barcelona se escribe con B de Broadway, como dice Josep Maria Pou.
¿Más que Madrid?
Si hablamos de volumen de producción, Madrid nos pasa la mano por la cara. Por una cuestión evidente que es por volumen de población y población flotante. Madrid tiene producciones más grandes que se están haciendo simultáneamente, pero Barcelona yo creo que lleva un ritmo muy importante y cada vez más y se están haciendo cosas muy bien hechas. Y seguirá siendo así. De hecho, ahora tengo varios proyectos que verán la luz en el año 2027, el año 2028 y el año 2029, uno de los cuales es de creación. Con esto quiero decir que a partir del mes de mayo me dedico en exclusiva a componer un musical de creación y seré muy feliz.
Bueno, tendrás que compaginarlo con los conciertos.
Correcto. Creo que Barcelona ha encontrado en esto un filón muy potente y es espectacular ver también cómo ha crecido el nivel de los intérpretes. Hago musicales aquí desde el año 95 y cuando nos poníamos a hacer castings era muy difícil encontrar gente. Lo que era buen actor no sabía cantar, o lo que sabía cantar no sabía bailar. Y haces un casting ahora y flipas con la gente. Nos estamos convirtiendo no solo en una buena factoría, sino también en un muy buen vivero de actores.

