El cantante y compositor Guillem Gisbert (Barcelona, 1981) vuelve a la primera línea del mundo de la música con su nuevo disco ‘Balla la masurca!’ (Cerámicas Guzmán, 2024), estrenado este pasado viernes 1 de marzo. Después de 15 años de trayectoria al frente de las letras y la voz del grupo catalán Manel, autores de grandes clásicos como ‘Al Mar!’, ‘La cançó del soldadet’, ‘Benvolgut’ o ‘Aniversari’, Gisbert estrena su primer trabajo en solitario mientras su antiguo grupo «inverna». En esta conversación con El Món, el compositor barcelonés reflexiona sobre el proceso de creación con un nuevo equipo de trabajo, los cambios en las tendencias y gustos musicales, y habla sobre el futuro de Manel: con un retorno esperado, pero todavía sin fecha.

¿Cómo se presenta el primer disco en solitario?

Tenía muchas ganas que saliera. Tal como funciona la industria en estos momentos, para que el disco pueda salir de manera digital y en vinilo el mismo momento, hace falta que el máster de las canciones esté terminado tres meses antes del estreno, puesto que, cuando la industria del vinilo desapareció, muchas de las máquinas para fabricarlos quedaron en desuso, y ahora las pocas que quedan están bastante saturadas. El proceso es mucho más lento. Ya hacía tres meses que tenía el nuevo disco acabado y tengo muchas ganas de empezar a preparar los ensayos y formular los conciertos.

El proceso de hacer un disco es bastante más largo.

Exacto, con muchos de estos temas, hace más de tres años que me peleo. Desde la primera idea y el proceso de escritura, los temas cambian mucho y algunos embriones de canciones adoptan una nueva forma con el tiempo. Y más, teniendo en cuenta que el proceso de elaboración de este disco ha sido diferente al que había usado hasta ahora, porque estaba acostumbrado a trabajar con tres otros humanos [los otros integrantes de Manel] que no han formado parte.

¿Ha sido complicado establecer una nueva metodología de trabajo después de tantos años?

Lo he tenido que buscar todo de nuevo. He tenido que encontrar nuevos músicos con quién trabajar, establecer relaciones personales con estas personas, y crear una nueva manera de comunicarnos, un nuevo código, porque comunicarse a través de la música no es un lenguaje claro. ‘Balla la masurca!’ es la culminación de un proceso de años de trabajo, haciendo las maquetas y barrenando ideas dentro de mi jefe hasta plasmarlas de este modo. En este sentido, hay una parte de dificultad porque con los miembros de Manel habíamos ido aprendiendo juntos el oficio y estableciendo una lengua común, porque hablar de música es muy abstracto, y estos procesos son largos. A la vez, acercarte a las personas con las cuales trabajas en términos de estilos y gustos. Ha sido un proceso no tan automático como estaba acostumbrado hasta ahora, pero, por otro lado, también hay un punto de aventura, de conocer gente, de convertirte en una persona más extravertida del que eres normalmente, que me ha gustado mucho.

Guillem Gisbert, cantante y compositor de Manel, saca su primer álbum en solitario
Guillem Gisbert, cantante y compositor de Manel, saca su primer álbum en solitario ‘Baila la Mazurca!’. Barcelona, 28-02-2024 / Mireia Comas

Una de las canciones del disco, y la que le da título al álbum, se titula ‘Balla la masurca!’, haciendo referencia a la danza folclórica polaca. ¿Tiene algún significado especial?

El disco se titula de este modo porque la canción se titula de este modo. Primero fui a parar a la mazurca a través de la canción, porque, del mismo modo que hay veces que buscas titular tu álbum de una manera determinada, también hay momentos en los cuales prefieres buscar qué canción te ayuda a darle título en el álbum. En este caso, combinar el baile de la mazurca con el signo de exclamación y la fotografía de portada, en la cual salgo en medio de una fiesta, pero sin participar, simulando que estoy solo en medio de una multitud en un momento eufórico. Es un contraste que me gustaba mucho.

En cambio, a la canción fui a parar a la mazurca a través de mi planteamiento de raíz: por qué un artista hace las cosas. Por mí, la palabra clave de la pieza es ‘complacer’, que se repite varias veces, y siempre desde un prisma diferente: a la primera estrofa es complacer una autoridad paterna, a la segunda medio social, y a la tercera es el protagonista quién se convierte en la autoridad y es la gente joven quién lo intenta complacer a él. Partiendo de esta idea, y envuelta con una carcasa de la posguerra de la Segunda Guerra Mundial en la Europa del este, me ayuda a crear la corteza de la canción e indagar sobre que estaría haciendo un bailarín de mazurcas en aquel momento. Más allá de esto, mazurca también es una palabra que llena, igual que sinagoga, que aparece en la canción ‘Cantiga de Montse’, un punto que por mí es fundamental en la hora de trabajar con las letras.

Dice que «complacer» es la palabra clave de la canción, ¿su música tiene este objetivo?

Creo que complacer es una manera de mirarlo, pero no la única. Yo no todo el que hago en mi vida profesional puerta por objetivo complacer el mundo, pero es cierto que, dentro de mío, hay una parte que encuentra un placer. Conseguir desbloquear una canción cuando hace tiempo que trabajas es una sensación que gusta, es un placer muy íntimo. Ahora bien, del mismo modo que hay gente que piensa que hacer música es una cosa necesaria en la hora de expresarse, yo no lo comparto. Podría vivir sin hacer canciones, y no las he hecho hasta tarde. Ha sido más una profesión con la cual me he ido encontrando que no un objetivo buscado.

Pero llegó un momento, por mucho que no fuera buscado, en que empezaste a expresarte a través de la música.

Fíjate que uno de los otros temas importantes del disco es la vocación y si, de jóvenes, teníamos claro al que los queríamos dedicar. Yo no decidí dedicarme a la música. Es cierto que me gustaba, pero no buscaba hacerlo. De hecho, con Roger Padilla [guitarrista y voz de Manel] empezamos haciendo canciones tocando la guitarra mientras pasábamos las horas, y de aquí, juntándonos con Arnau y Martí [los otros dos componentes de Manel], hicimos nuestro primer disco que tuvo una muy buena recibimiento, completamente inesperada. En la vida siempre hay un punto de azar, y el disco también habla de esto, que nunca puedes llegar a controlar. Si no me hubiera encontrado con estas tres personas, seguramente hoy me dedicaría a otra cosa.

Del mismo modo que comentaba que la sonoridad de las palabras es fundamental en la hora de componer, ¿los personajes que aparecen en las canciones son escogidos por algún motivo?

A la hora de componer estás utilizando constantemente toda tu sensibilidad como ser humano para construir canciones. La realidad la usas, pero lo estilizas a través de una melodía, de una rima, de una estructura musical. La realidad juega un papel muy relativo en la música. En mi caso, después de quince años haciendo música, la fuente de inspiración varía constantemente más allá de que continúe brotando. Mi manera de estar en el mundo y de relacionarme es la que me inspira, por lo cual los personajes no tienen por qué ser reales. Son elementos más a la hora de componer una canción.

Guillem Gisbert, cantante y compositor de Manel, saca su primer álbum en solitario
Guillem Gisbert, cantante y compositor de Manel, saca su primer álbum en solitario ‘Baila la mazurca!’. Barcelona, 28-02-2024 / Mireia Comas

¿El disco está concebido conceptualmente?

Creo que nunca he tenido una aproximación conceptual en la hora de hacer un disco, ni en este ni en ninguno de los de Manel. Es cierto que con el paso de los años, cuando te alejes y el tiempo allana las composiciones, ahora veo ‘Los mejores profesores europeos’ [primer disco de Manel] y es cierto que tiene un sonido muy unitario. Supongo que vas encontrando un estilo más marcado, que con el ukulele de los primeros trabajos quedaba más marcado, pero también teníamos la sensación de estar haciendo canciones diferentes. Siempre me han gustado los discos variados y que cada canción haga la guerra por su parte. Es el que he intentado con este trabajo de estudio, y más nutriéndome de productores diferentes.

Con los años, pero, sí que habéis creado una especie de sonido propio.

Quizás es cierto, pero una cosa que nos dimos cuenta con Manel es que hay que mantener siempre el espíritu de jugar con la música. Por ejemplo, los sintetizadores o el uso de autotune que aparece en este disco no es la primera vez que los introduzco. En el último disco de Manel, ya había canciones donde usábamos estas herramientas. Es cierto, pero, que con los años ha ido cambiando el uso que los damos. Cuando empecé a hacer música, las cajas con reverberación características del pop de los ochenta, que yo mismo he acabado utilizando y que se usan mucho en día, no gustaban. Ni a nosotros, ni en el mundo. Estaban pasadas de moda. Pero con los años, las modas cambian tan fuera como dentro de un mismo, y esto también te hace cambiar la percepción de la música. Creo que siempre hay que estar observando tu propia criba para ver qué cosas se dejan pasar y qué no. Yo nunca haría una canción genuinamente trap, por mucho que me guste escucharlo, porque no me sentiría cómodo. Pero, en cambio, hay otros elementos, como las texturas sintéticas, que me siento mucho más cómodo.

¿‘Balla la masurca!’ es una nueva manera de jugar, una transformación?

Para mí, más que una transformación ha sido que he dejado de trabajar con las tres personas que lo hacía normalmente. Hay una parte que me he tenido que responsabilizar más de las canciones, de una manera más solitaria, y eso sí que ha cambiado. Pero el componente más estético de la música, el tipo de sonido, no lo he tenido que cambiar porque la música que hacía con Manel me la siento muy mía, del mismo modo que ellos tres, y me siento muy orgulloso. Nunca he buscado hacer un cambio estético radical, no buscaba irme a las antípodas de Manel. Sigue siendo mi propuesta.

A lo largo de la conversación ha aparecido varias veces Manel. En una entrevista a RAC1 comentó que el grupo no se había separado y que volvería a hacer música, pero no dio más detalles. ¿Hay alguna previsión?

Si no voy errado, comenté que seria antes de diez años, y subscribo mis palabras. El futuro no está marcado, no sabemos qué estaremos haciendo en los próximos cinco años. No tenemos nada planificado. Ratifico que volveremos a hacer discos plegados, pero no sabemos cuando será.

¿Mantenéis una buena relación, pero?

Tenemos una relación personal prácticamente diaria. Nosotros hemos tenido la suerte de ser un grupo de amigos que de golpe teníamos los cuatro una combinación en la hora de trabajar que funcionaba muy bien. Los roles que adoptaba cada cual, a pesar de que eran muy diferentes, encajaban a la perfección. Y, en un trabajo en la cual te pasas todo el día juntos, la parte de la amistad es fundamental, hemos tenido la suerte de crear amistad y mantenerla. De hecho, creo que ahora que hemos podido eliminar ciertas fricciones que se crean cuando se trabaja, nuestra relación está mejor que nunca, porque es evidente que quince años acaben desgastando.

¿Qué nos espera de la próxima gira, con conciertos anunciados en Barcelona, Girona y Madrid?

Todavía no lo sé. La semana pasada hicimos la primera toma de contacto con la nueva banda, pero solo hemos tocado un par de canciones y todavía tenemos que descubrir cuál es nuestra metodología de trabajo. Estamos empezando. El que sí que puedo decir es que seremos cuatro al escenario, ver qué tipo de instrumentos implementaremos todavía es un mistèri.

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