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Mariona Escoda (Valls, 2001) regresa a la música después de dos años preparando Acústic, un nuevo álbum hecho a fuego lento. Los televidentes la eligieron como la flamante ganadora de la primera edición de Eufòria, el concurso musical de TV3, al que agradece haberla puesto en el foco después de años luchando en la industria musical. El Món la entrevista para hablar con ella sobre esta nueva etapa con más canciones, conciertos, las funciones de El petit príncep y los retos que tiene entre manos después de aquel gran éxito televisivo. Empezar a sufrir pánico escénico le impidió disfrutar de su trabajo, pero después de mucho esfuerzo vuelve a ver la luz al final del túnel.

Después de dos años sin música, lanzas un disco muy esperado por tus fans. ¿Cómo te encuentras? ¿Cómo se presenta el otoño para ti?
Bien, todo va bien y estoy ocupada. El otoño siempre me implica mucho trabajo y, de hecho, ahora mismo empieza todo el ajetreo. Acabamos de publicar el disco, aún tenemos que terminar la gira de 2026 y haremos una pequeña pausa porque vuelvo a las funciones de El petit príncep. Teniendo en cuenta que continúo haciendo conciertos con la Sinfónica, que sigo trabajando de logopeda y que estoy preparando otro disco para el próximo año…

¿Cómo tienes tiempo para todo?
Parece mucho, pero me lo tomo todo con mucho tiempo. No hago un disco en tiempo récord, trabajo con mucha calma y antelación para que haya tiempo para todo.

¿Tus fans son de los que te presionan para tener música nueva o te dejan trabajar con calma?
Me dejan respirar y son conscientes de que si tardo es porque quiero hacer música que me identifique, que tenga un sentido para mí, que lleve mi esencia, que sea muy mía… Si me tomo este tiempo, también, es porque considero que debo permitirme explorar un poco con un período de prueba y de escribir cosas.  

Los compositores os abrís en canal cuando escribís. ¿Es tu caso? ¿O no eres muy explícita? 
Creo que la música también está para eso. Es cierto que yo no soy muy explícita, pero mi música retrata momentos y pensamientos concretos que han pasado por mi cabeza. Amor, desamor, cosas personales, dudas, inseguridades… Pero no me da miedo abrirme porque creo que hay mucha gente que pasa por las mismas situaciones y que se pueden sentir muy identificados con todo lo que cuento.

Mariona Escoda recorda els pitjors moments de després d'Eufòria - Dani Mialdea
Mariona Escoda recuerda los peores momentos después de Eufòria | Dani Mialdea

¿Cómo es el disco que acabas de publicar? ¿Qué escucharemos?
El disco que hemos lanzado ahora es muy especial porque lo hemos hecho en acústico, solo piano, guitarra y voz, y está grabado en directo. Nos encerramos los tres en el estudio y lo grabamos todo a la vez. Este es un disco que quiere rendir homenaje a la gira que hemos estado haciendo en acústico durante estos últimos años, que hemos hecho unos arreglos muy chulos y un trabajazo que yo no quería que se quedara en el directo.

Son canciones antiguas a las que has dado una segunda vida, pero también hay algunas canciones nuevas.
Sí, hay las canciones del primero que saqué antes de Eufòria, otras del disco de Eufòria, algún single que ha venido después y versiones diversas.

¿Ha cambiado mucho la Mariona de aquel primer disco a la Mariona actual?
Sí, pero la esencia es la misma. Si pienso en la Mariona que era entonces, me doy cuenta de que era una persona completamente diferente. Eso sí, continúo escribiendo de la misma manera… La semilla es la misma.

¿Qué acogida ha tenido el disco, de momento?
La gente que lo ha escuchado me dice que es algo diferente y lo aplauden, ya que no se acostumbran a publicar discos en acústico que reversionen temas. Les gusta porque dicen que es muy íntimo, que se lo ponen y tienen la sensación de que les estoy cantando al oído. En las grabaciones puedes sentir las imperfecciones, las teclas del piano, la silla… Es un disco muy crudo. 

¿Lo habéis querido hacer así para que sea más real?
A mí me gustan mucho estas cosas, mucho, los discos en acústico o en directo. Los escucho porque me encanta que se sientan las imperfecciones, los ruiditos… Cantar en directo no siempre es limpio y perfecto, hay una parte humana muy grande y me encanta que pueda verse aquí.

¿Y del nuevo disco que estás preparando qué nos puedes adelantar?
Muy poca cosa, realmente. Son todas canciones nuevas y tenemos, de momento, la materia prima hecha. Ahora empezamos a trabajar las maquetas y solo te puedo decir que será muy diferente.

¿Crees que has encontrado tu estilo definitivo o aún está por pulir?
Yo creo que está por pulir… siempre puedes ir fluctuando, como músico, y depende de la etapa en la que te encuentres puedes hacer música de una manera u otra. En mi caso, sin embargo, mi estilo siempre pondrá la voz en el centro y será muy vocal y muy melódico.

La guanyadora de la primera edició d'Eufòria se sincera - Dani Mialdea
La ganadora de la primera edición de Eufòria se sincera | Dani Mialdea

¿Has querido huir de las canciones más comerciales? Porque el sector no ayuda mucho, en este caso.
Sí, hay una parte de mí que ha querido huir de eso por el simple hecho de que no es la música que yo consumo. Siempre he querido hacer algo distintivo, aunque el sector no ayude… Hay mucha oferta y no todos pueden tener el mismo porcentaje del pastel… Al final, darán más porcentaje a aquella gente que vean que funciona más y ya está. También te digo que creo que es una responsabilidad que tenemos los oyentes. Es a dos bandas, tanto de quien lo promociona como de quien lo escucha. El problema es que la industria hace que los artistas más pequeños, al final, quedemos en un segundo, tercer o cuarto plano.

¿Y eso qué te implica en el ámbito económico?
Bueno, tiene consecuencias en cuanto a fama, en cuanto a oportunidades y de dinero porque todo va junto. Lo que está claro es que si tienes más ojos encima, pues tendrás más espacio en festivales grandes. A veces pienso que me gustaría tener más presencia en lugares así, pero ya me está bien estar en el lugar en el que estoy y hacer conciertos en el Teatro Principal de Valls, hacer de telonera de David Bisbal o actuar en festivales pequeños que apuestan mucho por la música de autor. Cuando ves que llenas, te das cuenta de que estar allí te hace feliz.

¿Te da la sensación de que la carrera musical es como una montaña rusa?
Lo es. Yo misma he tenido momentos de euforia donde todo el mundo te ve y te quiere en todas partes, mientras que después… todo lo que sube baja. En mi caso, lo noté mucho después del auge de Eufòria. Cuando gané aquella edición, todo el mundo me contrataba y al cabo de unos meses me di cuenta de que todo aquello se estaba desinflando. Ese fue mi momento más bajo, quizás, pero he tenido la gran suerte de que nunca he dejado de trabajar ni de tener trabajo. Ya era consciente de que bajaría el suflé y lo aproveché para construir mi estilo, mi sonido y mi imagen más allá de la ganadora de Eufòria y las expectativas que tenían en ella. Ahora mismo, me encuentro en un lugar muy bonito mientras hago mi música.

Hablemos del momento pico post-Eufòria.
Participar en Eufòria tiene sus luces y sus sombras, eso es así. En general, sin embargo, fue un momento bellísimo. Yo recuerdo el concurso y el post-ganar como un momento bellísimo. Sobre todo porque hacía muchos años que cantaba semiprofesionalmente y tener este reconocimiento después de tantos años de picar piedra fue bonito. Veía que, de repente, la vida de alguna manera me devolvía todos aquellos años de estudiar música. Tenía, todo el tiempo, la sensación de estar muy y muy agradecida. Esa fue la parte más positiva… La negativa tuvo que ver con las expectativas y la presión. Sentía que tenía que ir a por todas, que tenía que aprovecharlo al máximo. Acepté entrar en esta espiral y asumí que, durante un tiempo, iría muy de bólido… Y fui muy de bólido. El resultado es que hubo momentos en los que iba con el piloto automático. No descansaba y eso lo notaba en el cuerpo y con el estrés que sufría. Me compensó, eso sí.

En aquel momento, tu nombre sonaba por todas partes.
Sí y me gustaba, pero ahora me lo tomo diferente eso de salir en todas partes y ya no le doy tanta importancia. Quizás porque quiero centrarme en un sector muy concreto… Tengo épocas con las ganas y la energía de estar en todas partes y otras que solo quiero estar con los amigos.

¿Cómo fue la caída? ¿Progresiva o de golpe?
La bajada fue progresiva y lo viví bien, pero porque creo que ya estaba concienciada de que eso acabaría pasando. Estaba mentalizada y eso me ayudó. La vida es eso, ya me había pasado con el dúo cuando estábamos meses sin parar y, de repente, no conseguíamos nada. Lo que tenía claro es que no dejaría de remar. Las aguas se fueron calmando y comencé a jugar mis cartas como yo quería.

Eufòria es una buena iniciativa de TV3?
Sí, claro que sí. Tú comienzas en estos concursos sabiendo cuál es el precio que conllevará ir. Creo que es una buena iniciativa tanto para los concursantes que participan como para el público. Yo recuerdo mucha gente agradeciéndonos haber unido familias, que padres e hijos se reunían los viernes por la noche para ver Eufòria.

¿Crees que siempre serás la Mariona de Eufòria? ¿Y eso te molesta?
Creo que eso ha ido pasando. Sí que me presentan siempre como Mariona, la ganadora de la primera edición de Eufòria. Pero es que es así y siempre lo será. Quizás dentro de unos años se deje de decir… No lo sé. Lo que noto, sin embargo, es que ya no es como al principio donde el monotema era Eufòria. En todas partes donde iba era para hablar del programa, pero es que solo me conocían de eso. Ahora me preguntan por más temas y estoy muy contenta, pero nunca he tenido esa sensación de ‘quiero que dejen de decir que estuve en Eufòria‘.

La gravació del disc ha estat un procés maco per a Mariona - Dani Mialdea
La grabación del disco ha sido un proceso bonito para Mariona | Dani Mialdea

¿Tú tenías claro que tu música tenía que ser en catalán sí o sí? 
Sí, sabía que el idioma principal de mi música tenía que ser el catalán, y como mucho, me planteaba hacer algo en inglés porque siempre he escuchado música anglosajona y he cantado mucho en ese idioma. Yo me crié en el mundo de la música haciendo versiones y, a veces, me ha pasado eso de ponerme a componer y que la letra me saliera en inglés.

¿Y cómo ves el sector? ¿El auge de la música en catalán es una realidad que ha llegado para quedarse o una moda? 
Estoy muy contenta con el simple hecho de que la gente joven escuche música en catalán, sea el estilo que sea, no pido nada más. Ahora mismo, creo que es un sector muy prolífico. Eso sí, va por modas. Ahora quizás predominará el catalán y, al cabo de 4 años, quizás volveremos al inicio. Hay que ir surfeando…

Vuelves a actuar en el musical de El petit príncep. ¿Qué te aporta a tu carrera esta experiencia?
No me canso, me encanta. Este año es el quinto que lo hago y es increíble, aunque sea muy y muy exigente. Este es el trabajo más exigente que he hecho nunca, de hecho, pero es muy chulo. Tenemos una compañía increíble, hay buen rollo y mucho amor entre los compañeros y las compañeras. Las funciones de El petit príncep forman parte de mi año. Yo sé que, a partir de octubre, me empiezo a mentalizar de que estaré focalizada en eso hasta marzo. Cada día vamos al teatro, hacemos las funciones, haces familia, cantas, vives para eso… y eres feliz porque es un trabajo que te hace feliz. Sí que hay momentos en los que estás muy cansada y crees que no puedes más, que ves que la voz no te tira o tienes la regla y lo último que quieres es un triplete. Pero todo eso también te genera mucha resiliencia, por tanto… 

Es un mundo muy exigente, dices, el del teatro musical.
Sí, todos los que hacemos teatro musical lo decimos que es muy sacrificado. Y, sobre todo, porque tienes que centrar tu vida en el espectáculo. Tienes que tener la voz bien, el cuerpo bien, tienes que estar bien de salud… Y nosotros aún, que nuestras funciones duran una hora y veinte y hacemos, como mucho, tres actuaciones en un día. La cosa es que tienes espectáculos de miércoles a domingo, de martes a domingo, con dobletes sábado y domingo, de obras que duran hasta dos horas o dos horas y media… Eso implica que habrá cantantes que pasarán esas dos horas y media sin parar de cantar y lo tienen que hacer el mismo día o al día siguiente otra vez. Ah y el cuerpo tiene que estar bien, porque seguramente también tienes que bailar y en el ámbito interpretativo tienes que controlar un poco. Tú te levantas pensando en la función, comes pensando qué estás comiendo para que no te afecte en la función, haces deporte pensando en cómo lo haces para cómo estarás después en la función, vas a dormir pensando que tienes que dormir ocho horas porque mañana tienes función. Y así muchos meses… Muchos meses así. Pero compensa por la reacción del público y por lo que sientes encima del escenario.

La cantant compagina la feina a la música amb la logopèdia - Dani Mialdea
La cantante compagina el trabajo en la música con la logopedia | Dani Mialdea

¿Es muy diferente, entonces, hacer teatro musical que un concierto tuyo?
Y tanto, es muy diferente. La reacción del público en el teatro es muy especial, además de que el teatro tiene algo de efecto colonias que es muy guay; la sensación de que formas parte de algo más grande que yo. Te das cuenta de que, en esa historia, tú solo eres una pieza de muchas otras que hacen un sacrificio para que este propósito más grande funcione. Y a mí eso es algo que me llena mucho… Como el hecho de que de El petit príncep la gente sale emocionada y llorando. Yo he visto gente con los ojos vidriosos, personas mayores llorando en la primera fila o niños completamente enamorados de lo que acaban de ver. Este es un musical muy mágico, es verdad. En cambio, mis conciertos tienen una magia diferente. Sí que soy yo, con los músicos, pero tú eres el canal todo el tiempo y eres el foco. Hay una exigencia, también, pero que es diferente porque al final eres tú lo que estás vendiendo. Allí puedo ser yo, puedo cagarla porque el público ya es inherente y vienen a ver a mí, vienen a ver a la Mariona humana.

En una obra de teatro tienes que intentar no equivocarte para no perjudicar a los demás, claro.
Sí, porque no puedes ni quieres fastidiar al resto.

¿Cómo has gestionado tener que trabajar con esta presión y esta responsabilidad? Has reconocido, en alguna entrevista, que has sufrido pánico escénico.
Sí, a mí me costó durante una temporada… me costó una temporada larga. El hecho de tener uno de los números del musical me generó mucha y mucha presión durante una temporada. Me lo he tenido que gestionar y, sí, me generó mucho pánico escénico y dejé de disfrutar. Después está toda la gestión emocional de la televisión, tanto aquí como en mis conciertos, la presión de las expectativas, del perfeccionismo este extremo que a veces me sale de la exigencia…

¿Cómo recuerdas aquella época tan difícil?
Prefiero pensar que he acabado aprendiendo de todo eso, al final. Es una piedra en el camino que he podido saltar. No tengo un recuerdo horroroso porque creo que forma parte de quien soy, también, y de mi historia como cantante. Al final, he visto que el pánico escénico me lo generé yo con mis manías. Simplemente, debes aceptar que estas manías existen y que es normal que de vez en cuando salgan. Si puedes ir al psicólogo y aprender la capacidad de gestionarlas, mejor que mejor. 

Quins reptes de futur té Mariona Escoda - Dani Mialdea
Qué retos de futuro tiene Mariona Escoda | Dani Mialdea

Han pasado 4 años desde aquella victoria en Eufòria. ¿Cómo te ves de aquí a 4 años?
Uf, no lo sé. Es que no lo sé, realmente no lo sé. Pienso que me gustaría seguir cantando y trabajando de logopeda. Tengo la intención de ir explorando también nuevos horizontes, como logopeda o como profesora de canto. Y sí que es verdad que me gustaría tener más música publicada, música que pudiera decir… Uf, qué orgullosa estoy de esto. Y cantar, cantar, cantar y cantar. Y no solo mi proyecto y algún otro musical, sino también como vocalista, corista o miembro de una orquesta. Mi voz, a vuestra disposición.

El trabajo que haces de logopeda lo tienes como un plan B por si la música se acaba o es que realmente quieres apostar por esto?
Esta es una parte de mí que no quiero abandonar. Podría haber dicho que no, que me dedico a la música y ya está. Pero quería seguir trabajando de logopeda. Trabajo poco, eso es cierto, comparado con una logopeda que es solo logopeda. Pero es que me gusta mucho porque, además, soy logopeda de voz. Me he especializado en la voz y trabajo con cantantes, lo que me encanta.

Y lo puedes compaginar de momento. 
Sí, de momento, sí y muy bien.

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