Catalunya se encontró ayer frente al espejo como «un país que piensa que es peor de lo que es». Estas palabras de Vicent Sanchis en el acto central de celebración de los 50 años del Avui–ahora El Punt Avui– concentraban la esencia de la deuda pendiente que hay con el diario a ojos de quien fue su director durante doce años. «La mejor etapa de mi vida profesional», aseguró el periodista, actualmente integrado en el equipo directivo del Grupo Món. «El principal problema del Avui fue no tener empresa. Le decían el Patufet, lo consideraban un mosquito, pero era un mosquito que picaba. Era un diario bien escrito, con un alto nivel de calidad. Lo que debemos hacer ahora, y ya lo estamos haciendo, es reconocer aquella calidad y aquel esfuerzo. Siempre he sentido orgullo de escribir en el Avui, de la gente que ha trabajado allí, de los cuenta partícipes, de los suscriptores», subrayó. «Somos un país burlón, que siempre piensa que es peor de lo que es, y eso no debemos hacerlo. Somos un gran país e hicimos un gran diario», concluyó.

«Tenemos diario porque tenemos pueblo»: la frase de Josep Faulí recordada en el acto
De hecho, estas palabras de Sanchis conectan con una frase del primer director del Avui, Josep Faulí, recuperada ayer por uno de los presentadores del acto, el también exdirector del diario Toni Cruanyes: «Tenemos diario porque tenemos pueblo». Sumadas una y otra, las dos observaciones, la de Sanchis y la de Faulí, definen Catalunya: un país, un pueblo, capaz de hacer grandes cosas y de criticarlas después con furia. El empuje y el autoodio, tanto como la sensatez y la locura. Y se da cuenta cuando es demasiado tarde. De ello habló también Joan Vall i Clara, el actual editor y director del diario, ahora ya como El Punt Avui. «Se ha querido hacer pasar al Avui por el diario de la burguesía de Barcelona. Y lo fue, sí, de una parte. Pero también de todas las clases sociales, fue un proyecto interclasista, y se recogieron fondos para hacerlo de Fraga a Maó y de Salses a Guardamar», recordó. Se refería al peculiar proceso para hacer posible que el 23 de abril de 1976 naciera el primer diario generalista en catalán desde el final de la guerra.

Los 34.000 cuenta partícipes que reunieron 60 millones de pesetas
Unos 34.000 cuenta partícipes hicieron posible lo que ahora se llamaría un micromecenazgo. «Abristeis un sendero por el que continuamos y continuaremos caminando», les prometió Vall. Se dirigía directamente a ellos porque el acto de ayer, que llenó L’Auditori de Barcelona, era, precisamente, un homenaje a los cuenta partícipes. Los presentadores, Cruanyes y Elisabet Cortiles –que explicó que había sido becaria en el diario–, se encargaron de explicar qué significaba la figura del cuenta partícipe, de origen medieval y que «ha permitido llevar adelante infinidad de proyectos culturales en Catalunya». Se trata de un mecanismo de suscripción popular para reunir fondos para emprender un proyecto. En este caso, se reunieron 60 millones de pesetas en tres fases, en 1970, 1972 y 1976. Finalmente, llegaron «los permisos de Madrid» y la madrugada del 23 de abril de hace 50 años los impulsores y los primeros lectores del diario Avui lo celebraban en la calle, agitando el diario como si fuera una bandera, que de hecho lo era. Imágenes que se vieron ayer en L’Auditori daban testimonio del entusiasmo provocado por la aparición del primer ejemplar.
En la sala había muchos de los que habían participado en aquel micromecenazgo o, en la mayoría de los casos, sus hijos. Y algunas de las figuras destacadas en el impulso de aquel proyecto o sus hijos estaban en el escenario, y fueron obsequiados con ramos de flores en un ritual para plasmar el agradecimiento a todos los que formaron parte. Estaban Enric Cirici, vicepresidente de Prensa Catalana –la editora que se constituyó en 1976–, Miquel Esquirol, Albert Conejos y Joan Amorós, consejeros de la misma empresa. En representación del presidente del consejo de administración en el momento del lanzamiento, Ramon Fuster, estaba su hija, Maria. Como también estaba Maria del Mar Espar, hija de Josep Espar Ticó, otro de los miembros del consejo, crucial para el proyecto. Y, por Josep Faulí, recogió el ramo su viuda, Maria Rosa Oller.
Todo aquel impulso tropezó pronto con obstáculos financieros que se cronificaron. En 2002, los grupos Godó y Planeta pasaron a controlar el 50% del diario y no fue hasta 2009, con la entrada de Hermes Comunicacions –que se quedó el 100% de la empresa y posteriormente fusionó el diario con El Punt–, que se entró en la actual etapa. La del «único diario en papel de Catalunya que no pierde dinero», según afirmó ayer con rotundidad Joan Vall. Pero estas dificultades económicas, que los trabajadores vivieron como una amenaza permanente, no impidieron el proyecto periodístico. «El problema es que faltaba empresa» no es solo la opinión de Sanchis, también lo dice en un vídeo que se proyectó, con las mismas palabras, Maria Favà, otra de las homenajeadas en el acto de L’Auditori: ella era una de las dos únicas mujeres periodistas que trabajaba allí cuando el diario vio la luz por primera vez.
Llach, Joan Isaac y las autoridades
Además de los cuenta partícipes, exdirectivos y trabajadores homenajeados –aparte de Favà, recibió uno de los ramos Robert Ramos, como representante simbólico de la larga lista de fotoperiodistas que han pasado por la casa–, sobre el escenario también estuvieron dos artistas, Lluís Llach y Joan Isaac, que cantaron piezas cargadas de simbolismo como Companys, no és això y A Margalida.

El resto de sillas las ocupaban las autoridades históricas, las que han vivido la historia del diario en el cargo. Estaban todos los presidentes del Parlament vivos: Ernest Benach, Núria de Gispert, Carme Forcadell, Roger Torrent, Laura Borràs, Anna Erra y el actual, Josep Rull. Y cinco presidentes de la Generalitat: José Montilla, Artur Mas, Carles Puigdemont –en videoconferencia desde el exilio–, Quim Torra y Pere Aragonès. Pasqual Maragall no podía estar por razones de salud y Jordi Pujol, a pesar de que había confirmado que asistiría, tampoco pudo asistir. «No pasa buenos días en cuanto a la salud», lo excusó Joan Vall, quien había hablado con él el día anterior. Tampoco estuvo Salvador Illa, aunque estaba invitado, por un problema de agenda de última hora, aunque no se mencionó públicamente.
La celebración se cerró con la actuación de la Coral de Sant Medir, de Sants y el canto de los Segadors con el público en pie. Al final, por segunda vez a lo largo del acto, arrancaron los gritos de independencia, con los asistentes aplaudiendo. El pueblo que hizo posible el Avui aún está, y el diario también.

