Mañana intensa en la sala de vistas de la Audiencia Nacional de San Fernando de Henares en la jornada 33 del juicio contra los Pujol Ferrusola. Era la reanudación de la declaración de Jordi Pujol Ferrusola, que comenzó ayer. Una parte importante porque el fiscal Fernando Bermejo quería respuestas sobre la ingente cantidad de movimientos del dinero que disponía en Andorra que procedían, teóricamente, de la herencia de su abuelo, de otros negocios en México, de una operación financiera indirecta con CDC, de la compra de sardinas y de las latas o, incluso, de plantaciones de tabaco en Nicaragua y plataformas de streaming. La dinámica del interrogatorio ha sido como la de la sesión anterior, pero mucho más tediosa, y siempre con una cortesía que relaja la dureza de las acusaciones.

De hecho, el hijo mayor del expresidente lo ha puesto relativamente fácil. De entrada, ha admitido que el dinero que hizo mover de la herencia era «fiscalmente opaco» pero con una advertencia, que se invertía en «láminas opacas», es decir, bonos y títulos emitidos por los estados y por grandes corporaciones. Ha detallado las tres actividades que hacía con el dinero que tenía depositado en Andorra teniendo presente que no los tenía para «guardar, sino para moverlos», aunque al final lo echaron de Andbank, con la excusa de que era una «persona expuesta políticamente», PEP en el acrónimo bancario. En todo caso, y a pesar del famoso documento manuscrito del presidente Pujol asegurando que era titular de una cuenta –una maniobra para evitar repartir los fondos con su esposa tras la separación– ha negado que su padre hubiera tenido «ninguna cuenta en el extranjero». Una vez terminó la fiscalía, era el turno de la abogacía del Estado, a quien Jordi Pujol Ferrusola se negó a responder.

Parte del manuscrito de Marta Ferrusola en Banca Reig
Parte del manuscrito de Marta Ferrusola en Banca Reig descrito como carta chófer

Operación por operación

El fiscal Bermejo, siguiendo el hilo del escrito de acusación, ha intentado abrumar con datos y cifras remontándose a datos de principios de los años 90 del siglo pasado. Pero Pujol Ferrusola tampoco se ha quedado corto y ha concretado todos los negocios que le planteaba el fiscal, salvo aquellos que afectaban muy personalmente a su exesposa y algunas operaciones que las relacionaba con «operaciones financieras» que hacía con socios, colaboradores o con los mismos gestores de las entidades andorranas donde tenía el dinero que, por ejemplo, podían enviar el dinero a un fondo suizo y después regresaba a Andorra. De ahí que ha negado haber tenido una cuenta en Suiza.

Al ver cuál era la estrategia del ministerio público de ir al detalle de cantidades, cifras y fechas que se remontaban a principios de los 90 del siglo pasado, Pujol Ferrusola ha propuesto establecer un contexto. En primer lugar, que con las cuentas de Andorra no recibió ni pagó nada de ninguna facturación que hacía en España con sus clientes más habituales como Isolux o Copisa. De hecho, solo ha recordado un ingreso de una operación que hizo Andorra para llevar universidades estadounidenses. Un dato que ha repetido varias veces hasta que el presidente del tribunal, José Ricardo de Prada, le ha advertido que «ya había quedado claro».

A continuación, ha especificado que con las cuentas de Andorra a partir del dinero de la «herencia» hizo tres tipos de acciones. En primer lugar, «gestionar los títulos, venderlos, recomprar y repartir dinero, una operativa que termina en 2004, con una entrega de 60.000 euros por hermano». Es decir, durante los años 1990 hasta 2004 iba vendiendo títulos de la herencia, a medida que vencían, y los réditos los iba repartiendo entre los hermanos, de ahí las cantidades que les iba ingresando a lo largo de los años. En segundo término, realizó «operaciones financieras, en productos financieros estructurados como fondos o bonos del Estado o de corporaciones». Y, por último, «negocios con empresas o personas que conocía». Los movimientos los hacía a través de la Banca Reig, donde estaba la herencia, y a recomendación de esta entidad, con el Banc de Crèdit Andorrà.

El manuscrito de Jordi Pujol Ferrusola/QS
El manuscrito de Jordi Pujol Ferrusola/QS

«Carta chófer» y otros negocios

El fiscal le ha mostrado un documento manuscrito de su madre, Marta Ferrusola, con el que se dirigía al gestor bancario de la Banca Reig para realizar reparto de dinero. Pujol Ferrusola ha reconocido el documento y lo ha descrito como «carta-chófer», es decir, comunicaciones que se hacían llegar al gestor bancario con instrucciones concretas de la gestión de los fondos. En este punto, ha aprovechado para recordar que en el año 2015 interpuso dos querellas a la Banca Reig ya reconvertida en Andbank por haber ocultado documentación que después apareció y de manera incompleta, en la causa.

También de documentos manuscritos, el fiscal ha mostrado el documento manuscrito del presidente Pujol que reconocía como suyo una cuenta corriente. Pujol Ferrusola ha coincidido con Josep Pallerola, su gestor bancario que durante su testimonio lo definió como una trampa que se hacía en Andorra antes del cambio legislativo que impidió esta práctica. En concreto, consistía en hacer documentos al margen para hacer donaciones a personas fuera de las obligaciones testamentarias. La carta manuscrita respondía a una manera de sacar la cuenta corriente de la batalla que mantenía con su exesposa, Mercè Gironès, en plena separación que ya ha calificado de «traumática».

El dinero nunca duerme

Dejando de lado las cuentas de Andorra, ha negado haber tenido conocimiento de las «compensaciones». Es decir, ingresos y transferencias a cuentas de otros clientes bancarios de la Banca Reig, un sistema de reparto de fondos en efectivo habitual en Andorra hasta 2012, del que Jordi Pujol Ferrusola nunca había participado. De ahí vino una segunda querella, al darse cuenta de que la documentación de la comisión rogatoria Internacional había destapado estas prácticas financieras sin que el titular lo supiera.

Siguiendo las preguntas de la fiscalía, el hijo mayor del expresidente ha remarcado que las cuentas de Andorra las tenía para mover el dinero, a través de «operaciones financieras» a través de las entidades o a través de colaboradores como Antoni Zambrano, con quien compartía titularidad de alguna cuenta, o Francesc Robert. Ambos colaboraban en «operaciones financieras» y operaciones financieras entre ellos mismos. Asimismo, ha detallado que tenían dinero en sociedades de Panamá, a través de la banca andorrana, que no eran ocultos, solo tenían acceso a los titulares empleados muy concretos del banco, para evitar un caso Falciani, es decir, trabajadores que podían pasar información de los clientes.

Pujol ha ido exponiendo el contenido de los negocios que le planteaba Bermejo como Azul de Cortés, la financiación a través de Fibanc a las empresas que hacían la propaganda electoral en la última campaña de su padre, apuestas en fondos de alto riesgo en la banca JP Morgan, una cadena de bocadillos rápidos en Texas, la compra de sardinas y de latas para vender en Carrefour Francia, o compra de cosechas de tabaco en Nicaragua, o la financiación de la deuda de un restaurante en la Cerdanya, como tipo de negocios en los que tuvo más o menos fortuna. De hecho, la intención de la defensa de Jordi Pujol Ferrusola, era acreditar la realidad de los proyectos y de sus movimientos dinerarios ante la tesis de que eran negocios simulados para camuflar comisiones irregulares.

Josep Pujol durante su declaración
Josep Pujol durante su declaración

El abuelo y el hermano

Antes de terminar, la defensa de Jordi Pujol Ferrusola, ha puntualizado algunos de los datos expresados y sobre todo, el papel de su abuelo Florenci, quien les dejó la herencia. En esta línea, ha relatado que su abuelo hacía de las suyas con divisas para financiar el estraperlo de los industriales textiles. De hecho, ha recordado que fue uno de los 852 sancionados por el régimen franquista en 1959 por evasor de capitales a Suiza. Una información que el letrado defensor quería extraer para ratificar su prueba periférica de la existencia de la herencia.

Una vez terminó la declaración de Jordi Pujol Ferrusola, fue el turno de su hermano Pujol, que ha reconocido haber recibido 125 millones de pesetas de la herencia y que el resto de dinero que había en Andorra son dinero que «ha ganado personalmente». De hecho, ha recitado su currículum empresarial y académico, así como el éxito de alguna de sus empresas como Europraxis que incluso vendió a Indra. Josep solo ha contestado a su defensa y ha recordado que declaró el dinero de Andorra acogiéndose a la ley Montoro que les permitía hacer aflorar el dinero. En todo caso, ha apostillado que los 800.000 euros que declaró complementariamente en 2013 pagando medio millón fue porque no sabía si su hermano había regularizado sus cuentas y ese dinero, que eran suyos procedentes de su cuenta en BPA y así evitaba que Hacienda se dirigiera contra su hermano.

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