Viure bé
Tal Ben-Shahar, psicólogo, identifica los dos obstáculos a tu felicidad: el miedo al futuro y el lastre del pasado

Septiembre ha llegado. Un mes cargado de listas, propósitos y la sensación de un comienzo de curso que, para muchas, es casi un año nuevo. Pero, mientras nuestra mente se obsesiona con planificar cada detalle, hay una pieza clave que suele pasar desapercibida.

Una pieza imprescindible para nuestro bienestar real. La capacidad de disfrutar de lo que tenemos delante, aquí y ahora. Una tarea que parece sencilla, pero que esconde una complejidad que pocos detectan.

Y es aquí donde entra en juego una figura que no puedes perderte: Tal Ben-Shahar. Este psicólogo y filósofo, una auténtica eminencia mundial en felicidad, ha detectado los dos grandes obstáculos que nos impiden vivir plenamente. Su afirmación es clara, casi un secreto a voces: para ser realmente felices, debemos eliminar el miedo a un futuro incierto y el recuerdo pesado de un pasado que ya no existe.

La parálisis del futuro: vivir en el «qué pasaría si»

Nos pasa a todas. Una reunión importante, un cambio de trabajo, incluso una comida familiar. Nuestra mente salta al futuro y comienza a construir escenarios posibles, la mayoría catastróficos. (Sí, nosotras también alucinamos con la facilidad con que el cerebro crea dramas).

Tal Ben-Shahar lo explica con claridad meridiana. El miedo al futuro no solo se manifiesta en grandes preocupaciones vitales, sino también en nuestra cotidianidad. Son estas pequeñas preguntas: «¿y si no estoy a la altura?», «¿y si fracaso?», «¿y si las cosas no salen como espero?». Dudas que, para muchas, son como un ruido de fondo constante.

Estas incertidumbres, humanas y comprensibles, activan mecanismos de anticipación que, en su justa medida, pueden ser útiles. Pero cuando se vuelven excesivos, cuando la rueda del «y si» no se detiene, el precio es alto. Terminamos sufriendo estrés, un agotamiento emocional que nos deja sin energía y una sensación de alerta constante que nos agota. Nuestro cuerpo y nuestra mente sufren las consecuencias de un peligro que, a menudo, nunca llega a materializarse.

La mayoría de las situaciones que tememos y que nos ocupan durante días, nunca llegan a suceder. Vivir en este doble sufrimiento (uno en la imaginación y, si es el caso, otro en la realidad) es un error que podemos evitar.

Liberarnos de esta carga no implica ignorar los problemas, atención. El truco definitivo es dejar de convertir hipótesis en certezas antes de tiempo, sin necesidad. Es una solución que nuestro bienestar agradecerá.

El lastre del pasado: una prisión emocional sin escapatoria

El otro gran obstáculo a nuestra felicidad, según Ben-Shahar, es la manera en que nos relacionamos con el pasado. ¿Quién no ha experimentado momentos dolorosos, tomado decisiones equivocadas o deseado haber vivido algo de otra manera? Es parte de la vida, de nuestra historia.

El problema surge cuando el recuerdo se transforma en una rumiación constante. Cuando volvemos una y otra vez a aquello que ya sucedió. En lugar de ser una fuente de aprendizaje para futuras experiencias (que es lo que debería ser), se convierte en una auténtica prisión emocional. Una jaula de la que nos cuesta salir.

Lo hemos oído mil veces, y es una verdad que no podemos olvidar: pensar y repensar lo que hicimos mal no modifica los eventos. Ni siquiera logrará reparar las heridas. Lo único que logra es impedirnos avanzar y superar lo que ya ha pasado. Es un lastre que nos impide volar hacia nuevos horizontes.

La psicología positiva que promueve Tal Ben-Shahar nos ofrece una alternativa mucho más útil. Mirar atrás con honestidad, sí. Extraer las lecciones necesarias de lo que ocurrió, por supuesto. Pero luego, y aquí reside el secreto, continuar con nuestra vida sin volver una y otra vez al pasado.

Este flujo de eventos sí que favorece nuestro crecimiento personal, algo inviable si nos quedamos atrapadas en una culpa permanente. La clave, dice el experto, es nuestra capacidad para transformar la experiencia en conocimiento. Es una habilidad que podemos entrenar, una solución definitiva para nuestra paz interior.

Septiembre, un punto de partida para la felicidad presente

Este mes de septiembre, con sus cientos de propósitos, nos invita a ser más productivas, más disciplinadas, más saludables, más exitosas. Nos planteamos cambios profundos y, si no los logramos, nos juzgamos con una dureza que duele. (Nos tenemos que decir adiós a esta autoexigencia tan nuestra).

Sin darnos cuenta, como explica Ben-Shahar, caemos en la paradoja de plantear un nuevo comienzo mirando hacia el pasado o planificando un futuro que aún es lejano. Nuestra felicidad no requiere una versión más perfecta de nosotras mismas, sino una más tranquila. Una que sepa parar.

Su propuesta concreta es cristalina: no nos invita a renunciar a los sueños ni a olvidar nuestra historia. Nos anima a colocar cada cosa en su lugar. «El pasado puede ser una maestra, pero no un hogar. El futuro puede ser una inspiración, pero no una obsesión. Entre ambos existe un espacio donde transcurre la vida real.»

Ese espacio es el presente. Es aquí, en nuestro día a día, donde se encuentra la felicidad que muchas llevamos tanto tiempo buscando. En la conversación con una amiga, en el café de la mañana, en el proyecto entre manos o en el paseo después de un largo día.

Numerosos estudios sobre bienestar confirman que la capacidad de estar presentes está directamente relacionada con niveles más altos de satisfacción vital y una salud emocional robusta. Es un truco sencillo, un cambio de perspectiva que puede transformarlo todo. Debemos dejar de esperar el momento perfecto y comenzar a vivir ahora. ¿Estás preparada para aplicar esta solución a tu vida?

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