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Sonia Lucena, psiconutricionista: «Tu cuerpo te avisa si falta proteína: haz este test para saber si lo haces bien»

Si tu idea de comer suficiente proteína se limita a un filete enorme después de entrenar o a un batido rápido en el gimnasio, tenemos que hablar seriamente. Nuestro cuerpo es una máquina increíble, pero necesita el combustible adecuado para funcionar al máximo y, a medida que sumamos años, la proteína se convierte en un auténtico tesoro para nuestra salud. No es solo cuestión de estética o de bíceps (aunque ayudan, claro), sino de pura calidad de vida.

Pero, ¿cómo sabes si de verdad lo estás haciendo bien? Si las señales que tu cuerpo te envía son claras o, por el contrario, estás ignorando un error común que puede pasarte factura a largo plazo. Hay una manera sencilla e imprescindible de descubrirlo sin volverte loco contando gramos. (Sí, a nosotros también nos sorprendió la facilidad de este método).

El secreto de la psiconutricionista: no todos los cuerpos son iguales

La solución a este dilema la trae Sonia Lucena, psiconutricionista y técnica especialista en nutrición deportiva, quien ha trabajado con miles de personas. Ella nos alerta que la cantidad de proteína que necesitamos varía enormemente según nuestro peso, edad, actividad física y estado de salud. Para un adulto sano, la referencia mínima se sitúa alrededor de los 0,8 gramos de proteína por kilo de peso al día, pero esta cifra puede ser incluso más alta si hacemos ejercicio de fuerza o si ya hemos cruzado la barrera de los cincuenta.

Lucena ha detectado un patrón muy frecuente: mucha gente cree que para mejorar su composición corporal, debe comer menos y moverse más. Pero, atención, aquí hay un error fundamental. Si nuestro objetivo es perder grasa mientras protegemos, mantenemos o incluso aumentamos nuestra masa muscular, la proteína es la pieza clave del rompecabezas. Sin la «materia prima» adecuada, el entrenamiento, por muy intenso que sea, no dará sus frutos. (Y eso puede frustrarnos un montón, ya lo sabemos).

La proteína no es solo para los que quieren ganar músculo. El músculo que construimos y conservamos hoy es una auténtica reserva de salud para el futuro. Nos dará la fuerza para subir escaleras y mantener nuestra independencia durante muchos años más.

Desactiva el modo «menos es más»: el poder oculto de la proteína

Nuestra experta insiste en que no hay que obsesionarse con los suplementos. La alimentación rica en proteína no implica necesariamente batidos. Un desayuno con yogur o huevos, un almuerzo con pescado, carne o legumbres y una cena que incluya una fuente proteica pueden aportar una cantidad importante sin ir más allá de lo que ya tenemos en nuestra nevera. Los suplementos son una opción de conveniencia, sí, pero no una obligación.

Además, Lucena desmonta otro mito: el ayuno intermitente no es incompatible con cuidar nuestra masa muscular. Lo importante no es comer proteína cada pocas horas, sino alcanzar la cantidad total que necesitamos y distribuirla bien durante las comidas. Por ejemplo, si tu ventana de alimentación es de 12:00 a 20:00, puedes repartir tu ingesta proteica entre el almuerzo, una comida intermedia y la cena. El cuerpo se adapta, y tu músculo te lo agradecerá (y tu bienestar general también).

El tiempo pasa para todos y, con los años, nuestro cuerpo tiene una tendencia natural a perder músculo. Pero la buena noticia es que podemos frenar este proceso con dos herramientas esenciales: el entrenamiento de fuerza y una alimentación rica en proteína de calidad. Piensa en esto: el músculo no es solo para lucirlo, es para vivir con plenitud, para tener energía para las cosas que más nos importan y para mantenernos activas e independientes.

Haz el test viral de proteína: tu cuerpo habla

Ahora es el momento de la verdad. Piensa en lo que comiste ayer o en un día cualquiera, y responde sinceramente. Este es el test rápido de Sonia Lucena para saber si nuestras comidas son suficientemente proteicas:

En tu primer comida del día, ¿incluyes una fuente clara de proteína? Por ejemplo: huevos, yogur alto en proteína, queso fresco, leche, pescado, pavo, tofu…

En tu comida principal, ¿la proteína ocupa un lugar protagonista en el plato? Hablamos de pescado, carne, huevos, mariscos, legumbres o tofu. En la cena, ¿vuelves a incluir una fuente de proteína?

Si haces ejercicio de fuerza, ¿te aseguras de incluir proteína de forma habitual en las comidas que haces alrededor de tu entrenamiento? Si haces ayuno intermitente, ¿consigues incluir suficiente proteína en las 2-3 comidas que realizas durante tu ventana de alimentación?

¿Sueles elegir alimentos proteicos antes que basar tus comidas principalmente en pan, pasta, arroz, patata, fruta u otros alimentos ricos en hidratos?

Si tienes entre cinco y seis «sí»: vas por buen camino. Tu alimentación parece tener una presencia adecuada de alimentos proteicos. El siguiente paso sería verificar que la cantidad total se adapta a tu peso, edad y nivel de actividad. ¡Felicidades, tu cuerpo te lo agradece!

Con tres o cuatro «sí»: tienes margen de mejora. Probablemente estás incluyendo proteína, pero quizás no es suficiente o está demasiado concentrada en alguna comida. Revisa especialmente aquellas comidas en las que la respuesta haya sido «no». Es hora de hacer pequeños ajustes para un gran ahorro de salud.

Si solo tienes cero o dos «sí»: es muy probable que estés tomando poca proteína. Antes de pensar en suplementos o batidos, empieza por algo mucho más sencillo: incorpora una fuente de proteína de calidad en tus comidas principales. Este es el truco maestro para comenzar a construir una base sólida.

Tu reserva de salud comienza hoy: no dejes pasar esta oportunidad

Este test es una orientación, un golpe de timón para reajustar el rumbo de nuestra alimentación. La cantidad exacta de proteína que necesitas es personal, sí, pero lo más importante es aprender a identificar los alimentos proteicos y asegurarte de que estén presentes de manera habitual en tu dieta. No necesitas convertir tu plato en una ecuación matemática (¡ya tenemos suficientes cálculos en nuestro día a día!).

Sonia Lucena es clara: «La próxima vez que pienses en proteína, no pienses únicamente en bíceps, piensa en fuerza. Piensa en salud. Y piensa en cómo quieres llegar a los próximos años de tu vida.» Nuestro cuerpo nos envía señales constantes; escucharlas ahora puede ser la diferencia entre una vejez llena de vitalidad o una con limitaciones. Estamos a tiempo de hacer que cada día cuente, cada comida, cada decisión. ¿Cuál será tu próxima elección?

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