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El caso de presunta discriminación lingüística en la empresa Aticco sigue estancado y sin vías de resolución. Según ha podido saber El Món, representantes de Plataforma per la Llengua mantienen contactos con la dirección de la compañía para intentar buscar medidas reparadoras, pero la empresa se ha cerrado completamente en banda. Solo el presidente de la entidad, Òscar Escuder, se ha pronunciado públicamente durante la presentación del InformeCAT2026. «Veremos qué mejoran, si es que mejoran algo, porque no hay nada definitivo», afirmó, y pidió que esto sirva de ejemplo porque «para trabajar de cara al público se debe saber catalán». Fuentes de la ONG del catalán admiten a El Món que «ha habido conversaciones, y que estas continúan, pero por ahora no se ha llegado a ningún acuerdo». Por otra parte, constatan de manera contundente que la firma fundada por emprendedores catalanes muestra «muy poca intención de reparar el daño causado». «Están cerrados en banda en cuanto a la interpretación del despido, que pretenden negar que haya motivos lingüísticos a pesar de estar por escrito», resumen.

La interlocución con Aticco se ha visto gravemente dificultada por la actitud de la empresa. Fuentes de Plataforma per la Llengua califican la situación de «doblemente grave». A diferencia de otros casos donde la discriminación es puramente oral y resulta compleja de probar, en esta ocasión la empresa actuó con la «impunidad» de dejar la motivación lingüística registrada por escrito en la misma carta de despido o amonestación. Además, critican la estrategia de comunicación y de gestión de crisis que ha adoptado Aticco, que primero hizo un comunicado corporativo y luego difundió un segundo texto firmado por los trabajadores. En este sentido, explican a este diario que la empresa no tenía ninguna necesidad de hacer que los trabajadores firmaran una carta así porque, según añaden, compromete su rol laboral ante la opinión pública. «Es lamentable», sentencian, y califican el asesoramiento interno sobre la crisis de «nefasto».

Por ahora, las mismas fuentes señalan que no ven ninguna intención de la empresa para enmendar la discriminación lingüística con la trabajadora. Aun así, aseguran que mantienen los canales de comunicación abiertos y están dispuestos a ofrecer planes de acción y mejoras a la empresa, siempre que esta tenga la voluntad de disculparse. Ante esta falta de voluntad de la firma, Plataforma per la Llengua mantiene las conversaciones abiertas, pero continúa con su plan inicial: solicitó formalmente una intervención de la Inspección de Trabajo, tanto por el aspecto de la discriminación laboral como por el incumplimiento detectado en la normativa de rótulos comerciales. Según los servicios jurídicos de la entidad, el caso de Aticco llega a vulnerar hasta cinco normativas diferentes, incluyendo el artículo 6 del Estatuto de Autonomía, la Ley de Política Lingüística, el Estatuto de los Trabajadores y la misma Constitución.

Captura de un fragmento relevante de la carta de despido / Plataforma per la Llengua

Los dos comunicados de Aticco, uno de la empresa y el otro, firmado por los trabajadores

A pesar de que los dos primeros puntos de la carta de despido de la trabajadora hacen referencia explícita a la lengua, Aticco aseguró en un comunicado que la despidieron “exclusivamente” por “motivos profesionales relacionados con su desarrollo, su actitud en el entorno de trabajo y las reiteradas incidencias que afectaban el funcionamiento del equipo”. También lamentaron que se presentara el despido “como un conflicto lingüístico”, que, según ellos, “es inexistente” y que, además, es una interpretación que “no responde a la realidad de nuestra empresa ni a los valores con los que trabajan desde hace años”. Finalmente, aseguran que ellos no tienen «una lengua oficial de empresa», y defienden que el catalán forma parte de su identidad y que se utiliza con «absoluta normalidad».

Además, los trabajadores y trabajadoras de la empresa negaron que existiera un veto a la lengua catalana y rebajaron la situación de la trabajadora despedida a un “conflicto laboral individual”. «No es lo mismo prohibir el catalán que pedir hablar una lengua que todos entendamos. Creemos que mezclar estas dos cosas solo contribuye a generar una polémica que no refleja la realidad”, afirmaron en un comunicado difundido por la compañía con los nombres de todos sus empleados. Asimismo, aseguran que algunos fragmentos de la carta de despido pueden haber dado lugar a «interpretaciones equivocadas», pero subrayan que «en Aticco nadie ha prohibido nunca hablar en catalán»

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