Cataluña sigue acumulando incidencias en su servicio ferroviario. Solo unas semanas después de la crisis ferroviaria que colapsó la movilidad del país, las obras del túnel del Garraf obligan a modificar sustancialmente el tráfico en la R2 Sur y en las líneas de media distancia que van en dirección Tarragona. La intervención durará entre tres y cuatro meses, y provocará que los trenes tengan que circular por solo una vía en el tramo entre Garraf y Sitges, aplicando una tensión importante en la zona. De esta manera, Renfe y el Gobierno tendrán que llevar adelante un plan alternativo de movilidad, con varios autobuses activados para cubrir el tramo accidentado. El territorio, después del rendimiento de la operadora ferroviaria en Cataluña en los últimos meses, desconfía de las soluciones; aunque la Generalitat insiste en que la propuesta es «adecuada». Así lo ha expresado la consejera de Territorio del ejecutivo, Sílvia Paneque; aunque «no descarta hacer cambios» en caso de que la demanda sea más elevada.

La respuesta a la intervención no ha recibido la confianza de los usuarios y el territorio. La plataforma Dignitat a les Vies, una de las asociaciones más movilizadas desde la crisis de Rodalies, ha alertado de que el plan alternativo «está mal hecho». Según el grupo, los transbordos previstos para el autobús, que se harán en las estaciones de Sant Vicenç de Calders y de El Prat de Llobregat, «son difíciles de cumplir». Está previsto que este cambio de vehículo dure entre dos y cuatro minutos, un margen que ven alejado de la realidad. A las plataformas se han añadido alcaldes del territorio, que se han mostrado preocupados por los posibles estragos que causen las obras. Así lo han declarado los alcaldes de Valls y Montblanc, dos de las paradas de la R13, una de las líneas de media distancia afectadas por las obras; que han lamentado que se sienten «desinformados y desconectados de Barcelona».

Un tren de Rodalies al seu pas per la Cala Ginesta / ACN
Un tren de Rodalies al paso por la Cala Ginesta / ACN

Servicio alternativo

La R2 Sur, cabe recordar, continuará operativa durante los meses de obras, aunque solo tendrá una vía disponible en la zona afectada. El tramo previo a las obras mantendrá una circulación próxima a la normalidad, con ocho frecuencias por hora y sentido hasta El Prat de Llobregat y seis frecuencias hasta Castelldefels. La conexión con Garraf será más accidentada, con cuatro trenes por hora y sentido; y solo dos hacia Sant Vicenç de Calders. Habrá, sin embargo, trenes de reserva en Sant Vicenç de Calders y en Vilanova i la Geltrú para «optimizar la capacidad» en caso de que aumente la demanda.

Los usuarios de regionales lo tendrán peor para mantener sus rutinas: en dirección sur, tendrán que hacer transbordo en El Prat de Llobregat y tomar un autobús para completar el trayecto hasta Sant Vicenç de Calders. Desde allí, las frecuencias ferroviarias hacia Tarragona, Reus, Lleida o Tortosa funcionarán con normalidad. Se añadirán, además, dos frecuencias en dirección Barcelona y dos más hacia el sur con un recorrido desviado por Vilafranca del Penedès, un movimiento que alarga 40 minutos el tiempo de viaje. Además de los buses preparados para los usuarios, también se reforzarán las líneas interurbanas con 14,400 plazas adicionales; y un nuevo servicio que conectará Altafulla, Torredembarra y Barcelona en hora punta.

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