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La noche del eclipse, había un tren adicional preparado para salir de Tortosa a las 21:56 horas. Pero no salió. Dos averías diferentes durante la operación retorno –una en un tren de Sants y otra en Sant Andreu– impidieron que a esa hora hubiera algún tren esperando para iniciar el trayecto. Las demoras de aquel día, en el que se duplicó el número de pasajeros en las líneas del sur, complicaron aún más la operativa y Renfe tuvo que rescatar un tren de la R11 –que había terminado el trayecto Barcelona-Girona-Portbou– para recoger a los pasajeros que aún quedaban pasadas la medianoche.

Toda una serie de infortunios –o de mala planificación, según las plataformas de usuarios– que el Departamento de Territorio ilustra en el informe de balance de la jornada. “El dispositivo de Rodalies gestionó una demanda excepcional, dispersa, sin referentes y poco cuantificada”, resume el escrito, avalado por el Gobierno. El informe, adelantado por el diario Públic, no hace mucha autocrítica y concreta que “se concentró la capacidad donde se preveía más necesidad, se mantuvo una reserva y se ajustó el servicio durante el mismo día”.

El balance pone de manifiesto que el eclipse era un fenómeno diferente de “un gran evento en un único recinto”, como puede ser un concierto o un evento deportivo, lo que dificultaba una operativa que partía con una “infraestructura y materiales limitados”. A pesar de su excepcionalidad, el eclipse había sido fomentado por el mismo ejecutivo, que creó una comisión interdepartamental para gestionar la movilidad y organizó actos institucionales para promocionarlo.

La movilidad puso en jaque la AP-7, una de las autopistas más cargadas, sobre todo desde que no hay peajes, y el servicio de Rodalies. Especialmente, la línea R16, que conecta Barcelona con las estaciones de Torredembarra, Altafulla, Tarragona o Amposta, que duplicaron la ocupación. De las 1.800 validaciones diarias entre ida y vuelta en un día normal pasaron a las 3.600 coincidiendo con el eclipse. La R15, que conecta la capital con Vila-seca, Reus o Móra la Nova, incrementó un 60% las validaciones hasta las 1.600.

El dispositivo falló y provocó aglomeraciones | Eloi Tost / Blanca Blay (ANC)

Las incidencias que complicaron el dispositivo

El informe remarca que las dificultades de movimiento en la R15, que todavía iba con limitaciones de velocidad, “descartaron” activar un operativo especial para esta línea. “Forzar un refuerzo habría inmovilizado recursos en una operación más lenta y vulnerable, en detrimento del corredor con más puntos oficiales (R16)”. Por lo tanto, los recursos fueron a parar a la línea de Tarragona. El informe avala algunas de las explicaciones que ofrecieron desde Renfe al día siguiente del caos, cuando diferentes directivos lamentaron que “no había más trenes”.

El operativo preveía un refuerzo de los trenes dobles (dos trenes unidos para tener más capacidad). Hasta 34 trenes añadieron un anexo la tarde del eclipse, ocho más que el día anterior. Pero, en cambio, el dispositivo solo preveía una frecuencia extra con salida a las 21:56 horas desde Tortosa. Sin embargo, el mismo informe explica que dos “incidencias” impidieron que este tren saliera. Uno de los trenes regulares no pudo continuar hasta Tortosa “por los accionamientos reiterados de la apertura de emergencia de las puertas”, lamenta Renfe. “A pesar de la intervención del personal de operaciones, el tren quedó inmovilizado y se tuvo que proteger la circulación de retorno con la reserva de Tarragona”, confirma. Por otro lado, el intento de mantener un tren extraordinario al final del día también quedó “frustrado” porque las unidades enviadas en vacío desde Sant Andreu sufrieron “una avería del ASFA”, uno de los sistemas de seguridad.

La Generalitat había promocionado el tren de Tortosa de las 21:56 dentro de su plan de movilidad del eclipse / Rodalies

A pesar de todo, defienden que la oferta programada para el 12 de agosto incorporaba 2.592 plazas más, un 4,7%. Finalmente, tras los ajustes la operación real elevó la diferencia hasta 3.025 plazas, un 5,4%.

Aglomeraciones en los andenes

La jornada fue caótica, sobre todo en Tarragona, donde la gente se acumuló hasta altas horas de la noche. La Generalitat tuvo que coordinar un operativo con Renfe y los Mossos d’Esquadra para organizar los flujos de gente. Durante la tarde también se vivieron aglomeraciones en las estaciones de Sant Vicenç de Calders y Sants de Barcelona y en los trenes que se dirigían hacia el sur, motivadas por otra incidencia a la altura de Castelldefels que obligó a circular solo por una vía.

El informe recoge que las aglomeraciones “fueron situaciones no deseadas” que “pusieron a prueba la capacidad de respuesta del sistema”. “La experiencia de la jornada, sobre todo en cuanto a la gestión de los accesos a Sants y Tarragona, se tendrá que tener en cuenta en futuros dispositivos”, concluye al final de todo.

Todo llega dos meses después de que los usuarios hayan pedido “responsabilidades”. La plataforma Dignitat a les Vies denunció que durante el regreso la información facilitada a los viajeros fue «escasa e insuficiente» y que hubo «falta de personal» para atenderlos. La oposición también pidió explicaciones al Gobierno de Salvador Illa. Junts incluso registró 17 preguntas pidiendo aclaraciones.

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