Ni con una resolución judicial durísima ha tenido suficiente. La consejera de Interior y Seguridad Pública, Núria Parlon, ha negado esta mañana haber mentido en su comparecencia ante la comisión de Interior del Parlamento sobre el caso Albert Forcades, el independentista denunciado y procesado a instancias de los Mossos d’Esquadra, acusado de haber agredido con una «extensible» a un cabo de la Brigada Móvil durante la protesta por la presencia de los monarcas españoles en Montserrat y exculpado por el juez a partir del vídeo grabado por El Món.

A preguntas de Junts per Catalunya, Parlon ha asegurado que había «leído la resolución«, a la cual se ha referido, dos veces, con el término en castellano, «auto». Su interpretación es que el juez ha archivado la causa porque «no ve intencionalidad» y esto no significa que el denunciado no «agrediera» al agente. En este sentido, ha reprochado a Forcades que «no colaborara con la policía» para mantener el «derecho a manifestación contra la corona».

Para la consejera, «hubo un momento de tensión en el cual el policía percibió que lo agredían». En este contexto, ha criticado que los manifestantes convocados por la ANC se encararan con la línea policial. Parlon no pudo terminar la respuesta porque, visiblemente enfadada, se le acabó el tiempo de respuesta.

Albert Forcades, amb Lluís Llach i Jaume Alonso-Cuevillas,en sortir del jutjat/QS
Albert Forcades, con Lluís Llach y Jaume Alonso-Cuevillas, al salir del juzgado/QS

Credibilidad de los Mossos

Por su parte, el portavoz de Junts, Josep Rius, ha recordado que este caso solo puede llevar «al hecho de que la gente pierda confianza en los Mossos» por haber falseado un atestado y que su director acusara a un ciudadano de usar una «extensible» contra la policía. En este sentido, le ha pedido «asumir la responsabilidad política para preservar la credibilidad del cuerpo».

El caso Forcades ha levantado bastante polvo. El activista de la ANC fue denunciado por, supuestamente, haber agredido a un mosso el 23 de junio en Montserrat. El juez instructor de Manresa decidió hace dos semanas archivar de manera definitiva el caso porque, solo viendo las imágenes, concluyó que no había ninguna intencionalidad de agredir a nadie. Al contrario, el golpe con la caña de pescar donde llevaba la estelada Forcades fue propiciado cuando otro policía la tumbó para coger la bandera. Entonces, fue cuando tocó la oreja del cabo que ni siquiera llevaba el casco de dotación, medida mínima indispensable en situaciones de conflicto.

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