El Arzobispado de Barcelona ha asegurado que el cardenal Joan Josep Omella «nunca» ha encubierto abusos sexuales. En un comunicado tras las informaciones publicadas en prensa sobre varios casos de presuntos encubrimientos, el Arzobispado ha recordado que Omella ha condenado cualquier tipo de abuso «en múltiples ocasiones» a través de «alocuciones, homilías y escritos», tanto ahora como en su mandato como presidente de la Conferencia Episcopal Española. El posicionamiento de la diócesis, que también ha reiterado su condena a los abusos de poder o sexuales, ha coincidido con la llegada del Papa al Estado, y las palabras del rey Felipe V, que ha destacado el «dolor» causado por los abusos y la firmeza de León XIV para reparar el daño causado.
El Arzobispado, además, detalla que en el caso contra MN J-A.P. se recibió una denuncia en el Servicio de Atención a las Víctimas de Abusos (SAVA), donde se tomó declaración al menor acompañado de su madre. Además, la familia se personó ante los Mossos d’Esquadra para denunciar los hechos y se abrió un procedimiento penal pendiente de juicio. En este sentido, la diócesis explica que MN J-A.P. continúa «apartado de su cargo en la parroquia» y sin ningún cargo en la diócesis y que «no consta ninguna novedad» judicial sobre el caso.
En cuanto a una segunda queja contra el sacerdote, en el año 2022, el Arzobispado afirma que se comunicó una «conducta de carácter sexual entre adultos» y la persona que había comunicado la queja, el sr J.P. «no quiso presentar ninguna denuncia canónica ni tampoco llevó su caso a los tribunales civiles». En cualquier caso, la diócesis deja claro que no hay relación entre los dos casos, y que este segundo se tramitó como una «cuestión moral». Aun así, el Arzobispado detalla que Joan Josep Omella «animó» a la presunta víctima a denunciar los hechos de forma formal al Servicio de Atención a las Víctimas de Abusos, pero que el hombre «no lo hizo, a pesar de las comunicaciones y facilidades que se le dirigieron».

El caso del sacerdote Senabre
En cuanto al caso de Mn Senabre, la diócesis señala que se inició en junio de 1988 con la detención del religioso, pero, posteriormente, huyó del país y que en octubre de 1991 no se presentó al juicio penal. «Como no lograron extraditarlo, la jurisdicción civil declaró prescritos los hechos», dice, pero destaca que Omella, cuando llegó a finales de 2015, ordenó abrir una investigación de oficio, y se decretó la prescripción del delito. «A pesar de que la víctima y la familia fueron requeridos para comparecer ante la jurisdicción canónica en varias ocasiones y por diferentes medios, nunca quisieron hacerlo», dice el comunicado.
Por otro lado, Mn Senabre siempre se negó a volver a Barcelona y que, por tanto, sin denuncia canónica y sin tener ni siquiera la versión de la víctima o de su entorno, «prevalece la presunción de inocencia y no puede ser penalmente sancionado por la vía canónica como tampoco pudo serlo por la vía civil». El 2 de agosto de 2019 la Congregación para la Doctrina de la Fe archivó la causa, pero el Arzobispado dictó un Decreto condenando e imponiendo: reprensión pública, penitencia pública y archivo de la causa siempre que no aparecieran pruebas nuevas. Mn. Senabre murió en el año 2022.
«No he encubierto nada»
Omella reaccionó personalmente ayer ante las informaciones de encubrimiento y en declaraciones a RAC1 dijo que se había quedado sorprendido: «Me duele que digan eso cuando no es verdad, yo he hecho lo que tenía que hacer». «En mi caso no he encubierto nada. Me duele que pongan mi nombre. Hacen un ‘tutum revolutum’. Hablo de mi caso, yo no sé los demás qué han hecho. En todo caso, los casos en los que se me nombra, me duele que digan eso cuando no es verdad, yo he hecho lo que tenía que hacer», dijo Omella, que pidió perdón. «Me sabe muy mal que la iglesia tenga todos estos temas de abusos», añadió.

