El PicNic baja la persiana este domingo después de siete décadas de historia. El popular restaurante del paseo Marítimo de Sitges, regentado por la familia Matas desde hace tres generaciones, se ve obligado a poner fin a su actividad tras un largo litigio con el Estado por la titularidad del espacio. El Ministerio de Transición Ecológica considera que el edificio ocupa terrenos de dominio público marítimo-terrestre y ha ordenado el desalojo en aplicación de la Ley de Costas.
El negocio servirá las últimas comidas este domingo, antes de que el plazo dado por el ministerio expire el próximo lunes 28 de septiembre. Si el desalojo no se produce voluntariamente, está previsto que se realice de manera forzosa al día siguiente. La semana pasada, el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) rechazó el último recurso presentado por los propietarios para intentar frenar el cierre. El triste desenlace pone fin a una etapa mucho más que empresarial. El PicNic ha sido durante décadas uno de los restaurantes más conocidos del frente marítimo de Sitges y actualmente era gestionado por la tercera y cuarta generación de la familia. Cerca de 50 trabajadores perderán su empleo con el cierre.

Setenta años de historia que se acaban este domingo
El espacio tiene una historia aún más antigua. La primera concesión del local está datada en 1933, cuando abrió el restaurante El Brollador. Posteriormente funcionó como horchatería hasta que, hace más de 70 años, la familia Matas instaló el PicNic. El edificio está declarado Bien Cultural de Interés Local (BCIL), una condición que los propietarios han defendido durante el litigio para tratar de evitar el desalojo. Los tribunales, sin embargo, han considerado que no es motivo suficiente para detener la actuación.

La familia también cuestiona que el edificio forme parte efectivamente del dominio público marítimo-terrestre en los términos que defiende el Estado. Recuerdan que el restaurante no toca directamente la arena, sino que entre el edificio y la playa está el paseo Marítimo, y reclaman que se revise la delimitación de la zona marítimo-terrestre. Han llegado, incluso, a proponer mantener el negocio abierto y abandonar las instalaciones con dos meses de antelación cuando la demolición estuviera planificada.
Los precedentes del Club de Mar y el Kansas
El principal temor de la familia Matas es que el cierre no vaya seguido de una actuación inmediata sobre el edificio. Ponen como precedente los dos locales adyacentes, el Club de Mar y el restaurante Kansas, que también han sido desalojados por orden del Ministerio de Transición Ecológica y que actualmente continúan cerrados. El Club de Mar abandonó las instalaciones en octubre del 2025 tras un largo litigio. Desde entonces, el edificio ha quedado tapiado y los antiguos responsables de la entidad incluso han denunciado intentos de robo y actos vandálicos. Una situación similar se ha producido posteriormente en el Kansas.

La misma situación podría repetirse ahora con el PicNic: un edificio cerrado, sin actividad y pendiente de una eventual demolición durante años. El Ayuntamiento de Sitges también ha reclamado al gobierno español que, mientras no se materialice la demolición, los espacios se puedan destinar a algún uso público. Sea como sea, el domingo el PicNic vivirá el último servicio. La familia Matas ha anunciado un aperitivo con los trabajadores y los clientes para despedir una etapa que ha durado más de 70 años. “Ahora no queda más remedio que dar por acabada una época”, lamentan los propietarios, con “el corazón partido” por tener que cerrar un negocio que ha formado parte de la vida de Sitges durante generaciones.
