El aprendizaje del inglés a menudo comienza en la etapa infantil y se extiende durante los diez años que dura la enseñanza obligatoria. Pero más años de estudio no equivalen a mejores resultados, defiende ahora un grupo de investigadores de la entidad Equitat.org. “Iniciar este aprendizaje desde muy pequeños no resulta tan beneficioso como la opinión popular suele proclamar”, sentencia su informe, que propone consolidar primero las competencias lingüísticas en catalán –lengua vehicular en las escuelas– e intensificar la enseñanza del inglés a partir de los 8-9 años.
Los resultados globales de inglés dentro del sistema educativo catalán “tienden a no cumplir las expectativas sociales y familiares”, asume el estudio, que confirma estas impresiones con los resultados notablemente bajos de las pruebas de competencias básicas. Solo un 14% de los estudiantes cierran la etapa de primaria con un nivel bajo de inglés, pero la cifra aumenta hasta el 25% en el caso de los alumnos de 4º de ESO. “Mientras que en 6º de primaria, solo un 4,05% obtiene niveles de No logro, este porcentaje se incrementa hasta el 18,52% en 4º de ESO, lo que indica que casi el 20% del alumnado que termina los estudios obligatorios es incapaz de expresarse, hacerse entender o interactuar en inglés”, añade el informe, titulado ¿Por qué nos cuesta tanto el inglés? Propuestas para mejorar el aprendizaje del inglés en la escuela.
Este aspecto puede atribuirse a la “confusión y suposiciones erróneas” que siempre han señalado que el aprendizaje de la lengua está estrechamente vinculado a la edad en que se empieza a estudiar. El informe, que tampoco niega esta afirmación, hace una aclaración: en situaciones de inmersión en la lengua –inmigración anglosajona, escuelas internacionales o bilingües–, iniciar su estudio antes ayuda, porque el alumno aprende el inglés “de manera implícita”. Ahora bien, en situaciones de instrucción –la mayoría de escuelas, en Cataluña–, la edad no es determinante porque la exposición al inglés “es muy limitada”. Es decir, que aunque los niños “aprenden mejor de manera implícita”, el contexto en que se encuentran la mayoría de centros catalanes “no les permite desarrollar este conocimiento implícito”.
Por lo tanto, concluye el estudio, “la alternativa es enseñarles de manera explícita como haríamos con adolescentes y adultos, pero sus capacidades cognitivas tampoco lo permiten”. “Introducir la lengua inglesa en la etapa de educación infantil o durante los primeros cursos de primaria puede ser una buena decisión, pero debemos tener en cuenta que, si mantenemos la exposición mínima, no supondrá ninguna ventaja real en comparación con empezar a introducir el inglés un poco más adelante”, reitera en este sentido el estudio.
En este sentido, los ideólogos de Equitat.org ponen de ejemplo algunas escuelas que han comenzado a introducir el inglés en la primaria para destinar “esfuerzos y recursos a la consolidación del catalán como lengua vehicular durante la etapa infantil”. El aprendizaje del inglés se puede “intensificar” a partir de ciclo medio, y sobre todo en el ciclo superior, en grupos reducidos. “Es importante esperar el desarrollo cognitivo que permitirá un aprendizaje explícito efectivo a partir de, como mínimo, nueve o diez años y una motivación y una continuidad sostenidas”, sentencia la investigación. En Cataluña, la mitad de las escuelas públicas ofrecen inglés antes de primaria.

Resultados vinculados a la vulnerabilidad
El informe también destaca que los resultados aparecen “muy polarizados” y “muy relacionados con la complejidad de los centros y la vulnerabilidad de las familias”. Lo dicen los datos de las competencias básicas y de las pruebas de comunicación oral en inglés del Consell Superior d’Avaluació del Sistema Educatiu (CSASE), lo que permite afirmar que los niveles de logro son modestos en cuanto al número de años de escolarización y que estos están estrechamente relacionados con la complejidad de los centros y con el nivel socioeducativo de las familias, argumenta el texto.
En este sentido, los investigadores ponen el acento en los niveles de expresión oral en inglés, “muy condicionados por factores individuales y el entorno”. Descartan el género como causa polarizadora, pero destacan que el alumnado con nivel alto o medio-alto “tiende a ir a un centro de complejidad baja, nacido en Cataluña y no repetidor”. En cambio, el alumnado con nivel medio-bajo o bajo “tiende a ir a centros de complejidad alta, y a ser repetidor y extranjero”. “Tanto en primaria como en 4º de ESO, la complejidad del centro es el factor que más contribuye al logro de los niveles de competencia oral”, concluye el informe.

