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La consejera de Interior, Núria Parlon, se ha enredado con la prueba piloto de los mossos en las escuelas, que ha nacido con polémica y una avalancha de bajas. La mitad de las catorce direcciones que inicialmente formaban parte se han desmarcado tras recibir críticas de sus claustros y la consejera ha admitido que el proyecto “ha entrado en una vía de parálisis”. “Tendremos que ver si realmente se podrá retomar en un futuro, cuando se haya resuelto el conflicto [educativo]”, ha afirmado en una entrevista a Catalunya Ràdio. Poco después, el Gobierno ha matizado sus palabras. «El programa continúa tal como estaba previsto, no hay ninguna novedad», ha dicho la portavoz del ejecutivo, Sílvia Paneque.

En un primer momento la consejera ha dicho que el proyecto ha nacido en un momento de “conflicto” en el que era “inviable que pudiera prosperar”. En este sentido, Parlon ha remarcado que el Gobierno valorará en un futuro “si tiene sentido” retomar el proyecto, destacando sus bondades. “No es sentar a un mosso en clase para registrar mochilas, es un agente con vinculación con la comunidad educativa que puede ayudar de acuerdo con su visión en la resolución de conflictos”, ha insistido en un argumento recurrente en las filas del ejecutivo.

Interior, en una respuesta a la ACN, asegura que el debate posterior ha “descontextualizado” sus palabras y que el proyecto continúa igual pero con menos centros. Lo que sí confirma el departamento es que el Gobierno no incorporará ninguna escuela nueva al proyecto hasta que el ejecutivo haga una evaluación “clara” el primer trimestre de 2027.

El presidente del Gobierno, Salvador Illa, con el consejero Albert Dalmau y las consejeras Alícia Romero y Núria Parlon, en el pleno del Parlamento / ACN

La comunidad docente rechaza el proyecto

El proyecto nació en medio de las protestas de los docentes y de una intensa negación entre Educación y los sindicatos. La mayoría de los claustros han rechazado el proyecto, remarcando que una figura policial no es la vía para revertir la complejidad que hay en las aulas. En la entrevista matutina, Parlon volvió a insistir en que los agentes pueden ayudar a los centros a trabajar casos en los que haya “situaciones de vulnerabilidad familiar o de maltrato familiar”, un aspecto que los docentes prefieren abordar con agentes educativos.

En una entrevista a El Món, el coordinador del Grupo de Investigación en Mediación del Colegio Oficial de Pedagogía de Cataluña, Joan Gamero, remarcaba que el proyecto será fallido si la función que adopten los mossos “la puede asumir un agente educativo”. El pedagogo también pedía “cambiar la mirada” por una más “restaurativa” que vaya “más allá del castigo”.

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