El Gobierno ha aprobado un paquete de 118 millones de euros destinado a mejoras laborales para los profesores de la escuela concertada, un impulso al sector que se suma al acuerdo del ejecutivo con las patronales para asumir el salario de unos 2.700 maestros más que ahora. El principal motivo de este nuevo gasto para la concertada es la equiparación de horas lectivas –las que los docentes pasan dando clase– con la escuela pública. El objetivo de los sindicatos, eso sí, se ha quedado a medias. El próximo curso solo se reducirán dos horas para los mayores de 58 años, como antesala de una reducción generalizada que se articulará en los próximos cuatro años.
Con este pacto, los docentes de la concertada pasarán a tener 23 horas lectivas semanales en primaria y 22 en secundaria, lo que los equiparará con los maestros que trabajan en la pública pero aún a cierta distancia de los profesores de ESO, que tienen 18 horas de clase en el sistema público. Según el representante de CCOO, Jose Domínguez, la patronal ha pedido continuar hablando a partir de 2029 porque la equiparación completa era “demasiada inversión de golpe”. A diferencia de la escuela, el bachillerato de muchos de estos centros es privado y compensar en una etapa y no en otra abría un rompecabezas a los titulares de los centros. La secretaria general de enseñanza de UGT, Cristina Martin, también señala que cuesta encontrar profesores específicos, como docentes de matemáticas o física, que quieran trabajar en la concertada.
El acuerdo por ahora es solo para los docentes con pago delegado, es decir, aquellos que reciben su salario de la Generalitat. Son una parte importante, pero no la totalidad; también hay quienes reciben el salario de las empresas y otros que lo reciben de ambas partes. “Queda que este acuerdo se implemente también en el convenio”, asume Jose Domínguez. La reducción de dos horas para los mayores de 58 años será una realidad este mes de enero, mientras que el resto tendrán que esperar a septiembre siempre que la negociación con la patronal para introducir el acuerdo en el convenio no fracase.
Todo esto podría generar un desequilibrio dentro de las mismas escuelas, aunque Martin matiza que las posibles consecuencias son menores. “La Generalitat ha accedido a pagar más jornadas laborales a la patronal, por lo tanto, quedarán pocos trabajadores que no tengan pago delegado”, confirma a El Món. Según el acuerdo, la Generalitat dotará de un maestro por línea en la etapa de primaria (pagará 900 jornadas laborales más que ahora, y la empresa las puede distribuir como le convenga), un maestro para educación infantil (900 jornadas) y un profesor por línea en la ESO (930 jornadas).

Evitar la fuga de docentes a la pública
La equiparación de horas lectivas debería dar estabilidad a las plantillas de la concertada, que a menudo sufre fugas de talento a la pública. “Por motivos evidentes, si tienes menos horas de clase lectiva terminas llevando menos trabajo a casa”, resume Domínguez. Muchos docentes, concreta, han terminado haciendo el cambio a pesar de arriesgarse a perder los trienios acumulados, que en algunos casos suponen hasta 800 euros extra al mes. Martin también confirma el problema, “sobre todo en gente joven”, pero también cree que la inestabilidad de la pública “hace que alguien haya hecho el movimiento contrario”. CCOO y UGT fueron los únicos en firmar el primer acuerdo con Educación, que no permitió detener el malestar ni las huelgas de los docentes.
Dani Serra es uno de los profesores que ha hecho el cambio. Trabajó 25 años en la escuela Salesians de Sarrià, donde fue jefe de estudios en algunas etapas, pero terminó yéndose a la pública a pesar de asumir una pérdida de casi 400 euros en su salario. En conversación con El Món, explica que necesitaba “nuevos retos” y desglosa los diferentes beneficios que la concertada no puede ofrecerte: “La escuela pública te permite trabajar al lado de casa, tal vez los primeros años no, pero a medida que ganas méritos es más fácil conseguir un destino próximo. Además, pasas de tener 24 horas lectivas a solo 18”.
Como él, hasta 7 profesores de la escuela salesiana apostaron por el cambio con las oposiciones de 2022. “Dan el paso sobre todo los más jóvenes, que no tienen tanto vínculo con la escuela. Pero también otros; conozco a unos cuantos que cambiaron y otros que se presentaron a las oposiciones pero que no las pasaron”, apunta Serra. Los sindicatos apuntan que en el año 2029 volverán a insistir en la equiparación total de horas lectivas en secundaria, una vez se haya consolidado la última reducción pactada.
El acuerdo para mejorar económicamente la concertada nace de un gobierno tocado por las protestas constantes de la escuela pública y que ha organizado un debate de país en el marco del Consejo de la Educación de Cataluña. Un debate que ha reabierto un choque histórico entre la escuela pública y la concertada, con los sindicatos USTEC y Profesores de Secundaria, los dos máximos representantes de la pública, recordando que la patronal y la administración aprovechan su fuerza para imponerse en los debates del Consejo. Estos sindicatos piden que la Generalitat llegue a una inversión en enseñanza equivalente al 6% del PIB, tal como marca la Ley de la Educación Catalana (LEC) actual, pero exigen que se excluya del cálculo la inversión en escuelas privadas y concertadas y en universidades.

