Los juicios no dejan de ser una representación. Hay un escenario, una formalidad y unos actores. Y aunque al magistrado Manuel Marchena no le guste el concepto, es un «ritual». En cierta manera, también hay un guion preestablecido que, como en el caso contra la familia Pujol Ferrusola, puede ser caótico. Un desorden porque las acusaciones no se han esforzado mucho, o bien porque los hechos no eran como especulaban, o bien porque interesa el desorden para convertir hechos en pequeños escándalos continuados que hacen crecer la bola y se alimenta un «mini a por ellos» de manual.

Sea como sea, el juicio contra la familia Pujol Ferrusola está ofreciendo momentos gloriosos. Las sesiones regalan detalles de cómo ‘trabajan’ poderes del Estado como la UDEF y la existencia de una cloaca efectiva y eficiente, pero que nadie ha pensado que hay que limpiarla de vez en cuando. Las vistas también informan con franqueza de cómo se hacían negocios en los años 90 del siglo pasado. Asimismo, ofrece las interpretaciones incriminatorias que no tienen por objetivo buscar la verdad judicial, sino la culpabilidad de quien el Estado ve como un líder espiritual del Proceso, a raíz de los tres millones que la familia tenía en Andorra.

Hay que tener presente que es un juicio con casi 250 testigos. Con doce jornadas, ya han declarado 72 testigos de la acusación. Además, la fiscalía ha renunciado a 9; trece han fallecido y hay 34 que no encuentran. Un juicio con tantos testigos, la sorpresa está garantizada y más si la gran mayoría de conexiones son telemáticas, un verdadero agujero negro de la administración de la justicia que parece diseñado por el padre Damien Karras, el sacerdote protagonista de El Exorcista.

Una vista del judici als Pujol Ferrusola/QS
Una vista del juicio a los Pujol Ferrusola/QS

Tradición

En este contexto se hace bastante difícil controlar los testimonios y, como los roscones de Reyes, pueden traer una sorpresa. Este fue el caso de uno de los testigos que hizo estallar de risa al tribunal, al público e incluso al circunspecto agente del CNP que se sienta en la sala y escucha el juicio. Además, era un testigo muy importante para la Fiscalía, que intenta construir la tesis de que tareas cobradas por Jordi Pujol Ferrusola eran por trabajos simulados para camuflar comisiones de adjudicaciones públicas que curiosamente, hasta ahora, eran licitaciones con instituciones gobernadas por el PSC. Y precisamente, si algo no es el primogénito del presidente Jordi Pujol es socialista.

En concreto, fue el penúltimo testigo de la semana, Xavier Planas. Un ingeniero industrial de 90 años, con una sonrisa franca y un parecido sorprendente con el actor James Gandolfini, que no tuvo ningún problema en reconocer que era amigo de Jordi Pujol Ferrusola y que había tenido poderes de su empresa Iniciatives del Marquèting para licitar un servicio de correos en la República Dominicana con la empresa Servicios de Impresión y Ensobrado que obtuvo ganancias. Planas fue interrogado por el fiscal Fernando Bermejo. La primera pregunta del representante del ministerio público fue si había tenido una cuenta corriente en Andorra, en la entidad Andbank. Planas sonrió y, lejos de disimular, no solo lo admitió sin rodeos sino que explicó alegremente al fiscal Bermejo que «en Cataluña era una tradición familiar tener dinero en Andorra!».

La sala estalló en risas, porque, sin esperarlo, un testigo de cargo de la acusación apuntalaba la tesis de la defensa: que el dinero de Andorra de la familia Pujol Ferrusola procedía de una «herencia del abuelo Florenci Pujol», depositada en el extranjero por si acaso la política llevaba por el camino de la miseria al presidente Pujol, que ya había probado el jarabe de palo de la dictadura franquista. Al fiscal Bermejo le costó esfuerzos retomar el hilo del interrogatorio y más cuando la esposa de Planas, una profesora de bachillerato jubilada, había testificado una hora antes detallando que «era su marido quien llevaba las finanzas» y «quien era amigo de Jordi Pujol Ferrusola».

Petróleo, puerto de Tarragona y Andorra

La importancia de Planas para la fiscalía se integra en uno de los negocios de Jordi Pujol Ferrusola que más traen de cabeza a las acusaciones. En detalle, la instalación de una empresa de logística de petróleo en el Puerto de Tarragona cuando este estaba en plena expansión y buscaba inversiones. Planas era socio de una empresa, Gestión por Objetivos, SL (GPO), que facturó a la empresa Euronergo, dirigida por un ciudadano ucraniano, Igor Victorovich Mozgovoy que desde que descubrió el Empordà ha dejado de lado Ucrania. Mozgovoy también declaró este jueves, vestido con una camiseta de marinero del Acorazado Potemkin, narró que se dedicaba a la compra de petróleo crudo y su refinamiento posterior.

Su intención, cuando llegó a Cataluña hace 30 años, era instalar un centro logístico en el Puerto de Barcelona, pero debía esperar 3 años. Planas que era su vecino -precisamente, hacía una semana que fueron a desayunar- le propuso instalarse en el Puerto de Tarragona. Y así lo hizo, la tramitación la hizo Gestión por Objetivos, que cobró 20 millones de pesetas. Mozgovoy consiguió el visto bueno del consejo del Puerto y de la Autoridad Portuaria. Eso sí, Planas pidió por escrito a Mozgovoy que pagara nueve millones en una cuenta de Andorra a nombre de Jordi Pujol Ferrusola.

Este pago es lo que obsesiona a las acusaciones. Planas lo justificó repitiendo lo que había explicado en instrucción. En 1993 debía hacer obras en casa y no tenía dinero. Pujol se los dejó, concretamente, siete millones de pesetas. Cuando se los devolvió, en el año 2000 le pagó los siete millones, los intereses -que estaban al 20%- y parte de los gastos de un proyecto que no prosperó en la República Dominicana. «El dinero me lo había dejado en Andorra y se lo devolví en Andorra cuando tuve oportunidad de devolvérselo», remarcó añadiendo que se llevaba esta cantidad como socio de GPO en este proyecto de Euronergo. Precisamente, cuando la abogacía del Estado preguntó a Mozgovoy por qué no había trabajado nunca más con GPO, la respuesta fue clara. «Cumplieron con el contrato que habíamos firmado», sentenció extrañado de una pregunta de respuesta obvia.

Movimientos extraños en Andorra

Por otro lado, el juicio también deja entrever unas formas de hacer que ya quedaron enterradas a partir de la entrada del nuevo siglo. Es decir, algunos testigos que tenían cuentas en Andorra y que hacían transferencias a la cuenta de Jordi Pujol Ferrusola sin que hubiera ninguna conexión. La explicación la dio una jubilada expropietaria de una tienda de muebles, Catalina Junco, que cuando quedó viuda descubrió que su difunto marido tenía una cuenta corriente en Andorra.

El gestor bancario de la cuenta, que ha ido apareciendo en diferentes testimonios que explicaban situaciones similares, Josep Maria Pallerola, le resolvió el problema. Catalina cerró la tienda y necesitaba el dinero para pagar las «liquidaciones de los trabajadores». Según detalló, Pallerola «le envió una señora a casa, que no conocía de nada, con un sobre con el dinero, lo conté, le dije adiós y muchas gracias».

El misterio no es tanto misterio. Los años 90 existía un sistema para llevar divisas a Andorra, una «vía off» que consistía en hacer coincidir clientes que querían sacar y otros que querían llevar al Principado. El punto de encuentro era el hall del Princesa Sofía o la cafetería Balmoral, ya cerrada, donde los gestores quedaban e intercambiaban el dinero. Los portadores de dinero hicieron verdaderas fortunas haciendo de transportistas de dinero. Al llegar a Andorra, para repartir las entradas de efectivo, se hacían en transferencias de varias cuentas entre titulares que no se conocían para espaciar las entradas hacia un titular concreto. Esta práctica pasó a mejor vida con las normativas internacionales de control de movimiento de divisas. Hace treinta años de los hechos y la prueba está en que a menudo se habla de negocios y de facturas de cuando Matusalén era escolar hasta el punto que, algún testigo, replica al fiscal cuando le pregunta por un número de cuenta del año 1992 que no sabe ni el número de cuenta donde le ingresan la pensión.

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